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El fundador de Atómico 3, Pablo Rutigliano, aseguró que su cuenta verificada en X (ex Twitter) fue suspendida tras un supuesto “ataque coordinado con bots”. En un comunicado a los holders, habló de “censura” y “difamación” en medio de las denuncias públicas que enfrenta la empresa por presunta falta de respaldo en litio.
Un nuevo capítulo en la saga de Atómico 3
El CEO y fundador de Atómico 3, Pablo Rutigliano, denunció que su cuenta personal en la red X fue suspendida por lo que calificó como “un ataque digital coordinado”.
En un comunicado dirigido a los holders, el empresario sostuvo que el hecho constituye “un acto de censura” y que responde a “maniobras de difamación y extorsión digital”.
La suspensión ocurre en un contexto en el que la compañía enfrenta fuertes cuestionamientos públicos sobre la veracidad de sus afirmaciones respecto a supuestos respaldos en reservas de litio y el uso del token “Atómico 3” para captar inversores.
El comunicado y las acusaciones de censura
“Según el reporte técnico del equipo de la compañía, se trató de un ataque coordinado mediante bots creados con el objetivo de provocar la caída de mi cuenta”, indicó Rutigliano en su mensaje.
Agregó que “estas acciones reflejan el accionar de sectores y personas que recurren a la manipulación y la difamación digital para silenciar a quienes defendemos la verdad”.
El empresario afirma que ya presentó una apelación ante X para recuperar la cuenta y restablecer el contacto con los seguidores de la comunidad Atómico 3.
La suspensión, según él, habría ocurrido “hace aproximadamente dos horas” del momento en que publicó el comunicado a través de los canales oficiales de la empresa.
De Mogna al… silencio
Desde que AgendaIndustrial reveló que Atómico 3 no posee ningún título minero ni registro de reservas de litio en la zona de Mogna (San Juan), Rutigliano dejó de mencionar públicamente el supuesto “salar” que había presentado como el eje de su proyecto.
Hasta ese momento, el empresario se refería de manera reiterada “al salar de Mogna” como base del respaldo físico de su token. Sin embargo, tras la publicación de la investigación —que incluyó documentación oficial del ministerio de Minería de San Juan—, el CEO cambió el enfoque de sus mensajes y evitó toda referencia directa al yacimiento inexistente.
El giro discursivo coincidió con la pérdida de confianza de buena parte de la comunidad de holders, y con las primeras denuncias públicas de inversores que afirmaron haber sido engañados.
La otra cara del conflicto digital
El discurso de Rutigliano aparece en un momento en que la empresa enfrenta una pérdida de credibilidad sostenida.
Tres investigaciones de Agenda Industrial —publicadas entre mayo y julio de 2025— revelaron que Atómico 3 no posee títulos mineros ni derechos sobre ningún yacimiento de litio en San Juan, y que sus tokens no están regulados ni supervisados por la Comisión Nacional de Valores (CNV).
Además, varios inversionistas denunciaron públicamente falta de respaldo real y promesas incumplidas, generando un clima de tensión en las comunidades que habían confiado en el proyecto.
En ese contexto, la suspensión de la cuenta de su fundador agrega un componente político y mediático a un caso que ya trasciende el ámbito financiero.
Redes, bots y reputación
En los últimos meses, el CEO de Atómico 3 había utilizado su cuenta personal en X para acusaciones directas contra periodistas, funcionarios y empresas del sector minero, denunciando supuestas maniobras de contrabando y subfacturación del litio argentino.
Estas publicaciones, de tono confrontativo, generaron numerosas respuestas críticas y denuncias por desinformación.
Fuentes cercanas al sector tecnológico explican que la suspensión de una cuenta verificada puede responder a múltiples reportes automáticos o manuales, aunque el uso de “bots coordinados” no es sencillo de probar.
En paralelo, la empresa mantiene su presencia en redes con perfiles institucionales que continúan publicando comunicados de respaldo al CEO.

X se presenta públicamente como una plataforma más permisiva desde la gestión de los últimos años, pero la suspensión de cuentas sigue estando regulada por normas concretas y no ocurre por arbitrariedad. La red solo aplica sanciones severas —incluida la suspensión permanente— cuando detecta violaciones graves a sus reglas: incitación a la violencia, discurso de odio o deshumanización por categorías protegidas, manipulaciones de la plataforma (spam, uso de bots para amplificar mensajes) y abuso que ponga en riesgo a usuarios o a la integridad del servicio. Según las propias políticas de X estas categorías son motivos claros de suspensión y la plataforma detalla además que las medidas pueden ir desde etiquetado y read-only hasta la cancelación definitiva de la cuenta cuando hay infracciones repetidas o de alta gravedad.
Entre el relato y la realidad
La autodenuncia de Rutigliano como víctima de “censura digital” busca reposicionar su figura frente a un deterioro público de confianza.
Sin embargo, el conflicto con las plataformas no puede aislarse de los cuestionamientos materiales sobre el negocio de Atómico 3: la inexistencia de licencias mineras, la falta de regulación de sus tokens y la ausencia de auditorías verificables.
Más allá de la suspensión de una cuenta, el verdadero desafío para la empresa pasa por reconstruir credibilidad en el mundo real, donde los respaldos deben ser tan tangibles como los minerales que promete representar.






