Diario de minería, petróleo y campo.
Scania prepara su plan de negocios para 2027 con Vaca Muerta, la minería, el campo y la infraestructura como principales motores de demanda. La compañía proyecta invertir US$10 millones anuales durante los próximos tres o cuatro años en su red comercial, mientras suma nuevas inversiones industriales y espera un fuerte primer semestre de 2027.
El presidente y CEO de Scania Argentina, Sebastián Figueroa, señaló que la empresa observa un escenario favorable para el comienzo del próximo año, aunque advirtió que la evolución de la segunda mitad estará condicionada por las expectativas electorales y los programas económicos que se planteen. La compañía, mientras tanto, continúa preparando capacidad para acompañar el crecimiento de los sectores productivos que demandan camiones y soluciones de transporte pesado.
“Vaca Muerta es una realidad, y venga quien venga nadie va a poder dar marcha atrás con eso, y la minería está apareciendo de nuevo muy fuerte”, afirmó Figueroa, al describir los principales factores que explican las perspectivas de la compañía.
El diagnóstico empresarial tiene una traducción concreta en las ventas. Scania había previsto un mercado cercano a las 3.000 unidades para 2026 y, según Figueroa, el volumen avanza hacia ese objetivo. Lo que cambió de manera significativa fue la composición de la demanda: Vaca Muerta, la minería y el campo ganaron participación, mientras también crecieron aplicaciones vinculadas con el GNC y los bi-trenes.
Vaca Muerta y minería cambian el mapa del transporte pesado
El crecimiento de Vaca Muerta está generando una demanda cada vez más sofisticada para la industria de transporte. La expansión de la perforación, los servicios petroleros, el movimiento de insumos y equipos y la infraestructura asociada al desarrollo de la Cuenca Neuquina requieren unidades capaces de operar durante extensas jornadas y bajo condiciones exigentes.
Scania conoce ese proceso desde hace años. La compañía mantiene una presencia específica en Añelo y en 2025 había señalado que la expansión de Vaca Muerta ya había obligado a ampliar su infraestructura de atención. En aquella oportunidad, la empresa explicó que comenzó con cuatro bahías de servicio y posteriormente duplicó esa capacidad, mientras analizaba una nueva ampliación para acompañar el crecimiento de la actividad petrolera.
La minería representa el otro gran mercado de expansión. El crecimiento de los proyectos de cobre, oro, litio y otros minerales está generando nuevas necesidades de transporte pesado, movimiento de materiales, construcción de infraestructura y logística de larga distancia.
La estrategia de Scania combina esa perspectiva sectorial con una oferta cada vez más específica. En septiembre de 2026 la compañía relanzó su programa de Vehículos Completos, incorporando camiones configurados para construcción, movimiento de suelo y minería liviana. La propuesta incluye unidades volcadoras y mixers listas para entrar en operación.
Dentro de esa gama aparecen el Scania P 350 B8x4 XT SUPER, con una carga útil de hasta 31 toneladas, y el P 460 B8x4 XT SUPER, que alcanza las 35 toneladas. Ambos están preparados para aplicaciones de alta exigencia y pueden equiparse con cajas volcadoras desarrolladas por fabricantes especializados.
“Vaca Muerta es una realidad, y venga quien venga nadie va a poder dar marcha atrás con eso, y la minería está apareciendo de nuevo muy fuerte”, afirmó Sebastián Figueroa, presidente y CEO de Scania Argentina.
La apuesta no se limita al producto. La compañía busca ofrecer una solución integral que combine camión, equipamiento, mantenimiento, conectividad, capacitación y financiación. Ese esquema apunta a reducir los tiempos entre la compra de una unidad y su puesta en operación, un aspecto particularmente importante para empresas que trabajan en petróleo, minería y construcción.
El programa también incorpora herramientas de gestión de flotas que permiten monitorear en tiempo real variables como consumo de combustible, emisiones, ubicación de las unidades y estado de los vehículos. Para operaciones intensivas, el uso de datos puede transformarse en una herramienta para reducir tiempos improductivos y optimizar la utilización de los equipos.
La compañía prepara US$10 millones anuales para ampliar su red
La expansión de la demanda está acompañada por un programa de inversiones propio. Scania proyecta destinar aproximadamente US$10 millones por año durante los próximos tres o cuatro años para fortalecer su infraestructura comercial en Argentina.
Los desembolsos estarán orientados tanto a la apertura de nuevas sucursales como a la ampliación de instalaciones existentes. La estrategia busca acercar capacidad de servicio a los principales polos productivos y acompañar el crecimiento de los sectores que están generando mayor demanda de transporte pesado.
Además, la empresa analiza proyectos que podrían requerir alrededor de US$20 millones para trasladar operaciones completas. Estas iniciativas todavía forman parte del análisis del próximo plan de negocios, por lo que su concreción dependerá de las decisiones que adopte la compañía durante el proceso de planificación.
El programa comercial se suma a inversiones industriales ya ejecutadas. Scania destinó US$40 millones a la incorporación de la nueva caja de cambios G33 en su planta de Tucumán. Desde esa fábrica se exportan componentes hacia San Pablo, donde son utilizados en camiones que posteriormente se comercializan en distintos mercados de América.
Para 2027, la empresa estima además inversiones industriales cercanas a US$5 millones. De esta manera, el plan argentino combina infraestructura comercial con modernización productiva, una señal de que Scania considera que la expansión de la demanda puede sostenerse durante los próximos años.
Las claves de la estrategia
- Inversión comercial: US$10 millones anuales durante tres o cuatro años.
- Proyectos adicionales: operaciones que podrían requerir alrededor de US$20 millones.
- Planta de Tucumán: US$40 millones destinados a incorporar la caja G33.
- Inversión industrial 2027: aproximadamente US$5 millones.
- Mercado 2026: la compañía apunta a unas 3.000 unidades.
- Principales motores: Vaca Muerta, minería, campo e infraestructura.
- Expectativa 2027: primer semestre con buen nivel de actividad.
- Red comercial: ampliación de sucursales e instalaciones.
- Logística: crecimiento de GNC y bi-trenes.
El crédito aparece como el principal límite para acelerar la inversión
El optimismo de Scania tiene, sin embargo, una condición: la disponibilidad de financiamiento. Figueroa sostuvo que la economía argentina atraviesa actualmente un escenario de mayor estabilidad, pero consideró que el acceso al crédito continúa siendo uno de los principales obstáculos para acelerar la incorporación de bienes de capital y renovar las flotas.
“Si me preguntás qué le falta a la economía argentina para que pueda despegar es crédito genuino; en este país el crédito está atado al Riesgo país o a la inflación”, señaló el ejecutivo.
El planteo tiene especial importancia para el transporte pesado. Un camión es un activo de capital de alto valor y su incorporación depende en buena medida de las condiciones de financiación disponibles para las empresas. Cuando las tasas son elevadas, los operadores pueden postergar la renovación de unidades aun cuando exista una necesidad concreta de ampliar capacidad.
La situación se vuelve más relevante en un momento en que buena parte del parque argentino necesita renovación. Según el diagnóstico de Scania, existen flotas de carga general y consumo masivo con una antigüedad de entre ocho y diez años. La renovación de esas unidades representa un mercado potencial significativo para los fabricantes de camiones.
El financiamiento, por lo tanto, puede determinar cuánto de la demanda potencial se transforma efectivamente en ventas e inversión. Una mejora en las condiciones crediticias permitiría acelerar la renovación del parque y, al mismo tiempo, incorporar vehículos más eficientes y tecnológicos.
Infraestructura y transporte forman parte de la misma ecuación
Scania también identifica un segundo cuello de botella para el crecimiento: la infraestructura. El aumento de la producción de petróleo, la expansión minera, el crecimiento del agro y el movimiento de cargas requieren rutas y puertos con capacidad suficiente para acompañar el incremento de la actividad.
“Estamos convencidos de que hay que hacer infraestructura”, afirmó Figueroa. El ejecutivo destacó que las licitaciones privadas ya comenzaron a generar demanda de camiones y relató que Scania había preparado un stock de entre 20 y 30 unidades para ese segmento. Según explicó, los vehículos fueron vendidos.
La experiencia muestra cómo la inversión en infraestructura puede tener un efecto multiplicador sobre otras industrias. Una obra vial necesita transporte de materiales, movimiento de suelo, maquinaria, combustible y servicios. Una nueva infraestructura energética requiere logística especializada. Y una mina necesita una cadena permanente de transporte durante las etapas de construcción y operación.
El caso de Vaca Muerta es todavía más significativo. El desarrollo de la producción hidrocarburífera exige movilizar arena, agua, equipos, combustibles, cañerías, herramientas y personal. A medida que aumente la escala de producción, también crecerá la demanda de transporte asociado a la actividad.
La minería presenta una dinámica similar, aunque con características diferentes según el tipo de proyecto. Los grandes emprendimientos de cobre, oro y litio requieren caminos, infraestructura eléctrica, transporte de insumos y movimiento permanente de cargas entre los proyectos, centros logísticos y mercados.
Para Scania, esa combinación configura una oportunidad de largo plazo. El transporte pesado deja de depender exclusivamente del consumo masivo y del movimiento tradicional de cargas y comienza a beneficiarse de nuevas fuentes de actividad asociadas con la producción de energía y minerales.
Los sectores que empujan la demanda
Vaca Muerta: servicios petroleros, logística y transporte asociado a la expansión del shale.
Minería: construcción de proyectos, movimiento de materiales e infraestructura.
Agro: cosecha y comercialización de granos.
Infraestructura: obras viales, construcción y movimiento de suelo.
Nuevas tecnologías: crecimiento de camiones a GNC y bi-trenes.
GNC y bi-trenes abren nuevos negocios para la logística
La transformación de la demanda también está modificando el tipo de vehículos que compran las empresas. Figueroa destacó el crecimiento de los camiones a GNC y de los bi-trenes, dos segmentos que pueden ganar espacio en el transporte argentino de larga distancia.
En el caso del GNC, la modificación de la legislación que permite a estas unidades contar con la misma capacidad de carga que un camión diésel mejoró su competitividad comercial. Para Scania, esto se tradujo en un producto con mayor relevancia dentro del mercado.
Los bi-trenes también están adquiriendo un papel creciente. La ampliación de las posibilidades de circulación permitió que este formato se incorpore con mayor fuerza a las decisiones de inversión de los transportistas y dadores de carga.
Figueroa señaló que, a nivel mundial, el bi-tren transporta entre el 30% y el 40% del total de la carga volumétrica. Argentina, con grandes distancias y una extensa red de rutas, tiene un margen importante para incrementar su utilización.
La expansión de estas alternativas tiene además una relación directa con la eficiencia logística. Cuando una unidad puede transportar mayor volumen con una misma operación, los costos asociados al movimiento de mercancías pueden reducirse. Sin embargo, para que ese potencial se materialice es necesario contar con rutas adecuadas y corredores preparados para este tipo de vehículos.
Scania llega a 2027 con una apuesta industrial y comercial de largo plazo
El escenario que plantea Scania para 2027 combina oportunidades y condicionantes. Por un lado, la empresa observa una fuerte demanda potencial vinculada con Vaca Muerta, minería, agro e infraestructura. Por otro, considera que el crédito, las rutas y las decisiones políticas de la segunda mitad del año serán determinantes para establecer el ritmo de crecimiento.
La compañía decidió responder con inversión. Los US$10 millones anuales previstos para infraestructura comercial durante los próximos tres o cuatro años se suman a los US$40 millones ya destinados a la modernización de la planta de Tucumán y a los aproximadamente US$5 millones proyectados para inversiones industriales durante 2027.
El dato más importante es que la estrategia no depende de un único sector. La compañía está diversificando su exposición entre energía, minería, agro, construcción e infraestructura. Esa combinación permite reducir la dependencia de los ciclos particulares de cada actividad y aprovechar el crecimiento de sectores que están aumentando sus inversiones en Argentina.
La minería ocupa un lugar cada vez más importante dentro de esa ecuación. A medida que los proyectos mineros avancen desde exploración hacia construcción y producción, crecerán las necesidades de transporte de equipos, materiales, insumos y personal. Para los fabricantes de camiones, ese proceso representa una oportunidad de largo plazo.
Vaca Muerta ofrece una dinámica similar pero con una velocidad mayor. El crecimiento de la producción de petróleo y gas ya genera actividad concreta y permanente para empresas de servicios, logística y transporte. La continuidad de ese proceso puede sostener una demanda elevada de vehículos pesados durante los próximos años.
El desafío será transformar ese potencial en un ciclo de inversión sostenido. Para Scania, la clave estará en que la estabilidad macroeconómica pueda traducirse en crédito, infraestructura y previsibilidad suficiente para que las empresas aceleren sus decisiones de capital.
La compañía llega a 2027 con una definición clara: apostar por los sectores productivos que pueden ampliar la actividad argentina y preparar su estructura para acompañarlos. Vaca Muerta y la minería aparecen en el centro de esa estrategia, mientras el agro, la infraestructura y las nuevas soluciones de transporte completan un escenario en el que el camión vuelve a ser un indicador concreto del nivel de inversión de la economía.






