Diario de minería, petróleo y campo.
El campo amenaza con frenar la liquidación de divisas si el Gobierno cumple con el retorno de la alícuota del 33% a la soja. En el Ejecutivo apuestan a sostener el ingreso para contener el tipo de cambio.
La tensión entre el Gobierno nacional y el sector agroexportador vuelve al primer plano. A pocos días de que se concrete el regreso de las retenciones al 33% para la soja y 31% para sus derivados, referentes del agro ya anticipan un freno total en la liquidación de divisas. “Se van a quedar secos hasta noviembre”, advirtió el directivo de la Sociedad Rural, Andrés Costamagna, en referencia a la falta de ingresos por exportaciones que podría enfrentar el Tesoro.
La advertencia llega tras un primer semestre de liquidaciones récord, apuntaladas por la baja temporal de retenciones anunciada en enero por el ministro de Economía, Luis Caputo. Según la CIARA-CEC, el ingreso de agrodólares en los primeros cinco meses del año fue de u$s 11.713 millones, un 29,5% más que en el mismo período de 2024, y la tercera mejor marca histórica.
Un colchón ya hecho
“El campo ya hizo colchón para aguantar hasta fin de año”, explicó Costamagna, en alusión a que los productores adelantaron ventas para aprovechar el combo de retenciones reducidas, dólar planchado y tasas positivas en pesos. El “carry trade” agroindustrial funcionó y ahora, con los plazos fijos rendidores y el mercado de futuros marcando una brecha de hasta u$s 30 por tonelada, la decisión parece clara: guardar granos y esperar mejores condiciones.
¿Una decisión fiscalmente inviable?
El regreso de la alícuota plena a partir del 1 de julio, como ya confirmó el presidente Javier Milei, tiene lógica desde el punto de vista fiscal: la reducción temporal ya implicó una pérdida superior a los u$s 700 millones. Sin embargo, la recaudación sigue estancada, y la medida podría terminar siendo contraproducente si los productores deciden frenar ventas y retener cosecha.
“La baja se sostuvo sin deteriorar el déficit. Sería sensato mantenerla un tiempo más”, opinó Costamagna, aunque en el oficialismo prevalece el compromiso con el ajuste fiscal como ancla macroeconómica.
Freno estacional y electoral
El problema se agrava por razones estacionales. Julio, agosto y septiembre suelen ser meses clave para el ingreso de dólares del agro. Sin liquidación, el flujo de divisas se reduce en un contexto de déficit externo creciente: solo en el primer trimestre, la cuenta corriente tuvo un rojo de u$s 5.191 millones, según el INDEC.
El freno llegaría, además, en plena previa electoral. Para la Casa Rosada, mantener la calma cambiaria es clave para sostener las expectativas y evitar turbulencias que perjudiquen al oficialismo. La suba de retenciones podría poner en jaque ese equilibrio precario.
Retenciones, presión e incertidumbre
En el sector exportador ya anticipan que, si se restablecen las alícuotas originales, los precios al productor bajarán en la pizarra, lo que desincentivará ventas. “Se van a perder los u$s 2.000 millones que suelen entrar en este trimestre”, advirtieron desde el agro.
Con una demanda creciente de dólares por suba de importaciones, turismo y giro de utilidades, y sin un nuevo acuerdo con el FMI a la vista, el Gobierno enfrenta una decisión de “sábana corta”: o sostiene el flujo de dólares del agro con menores retenciones o refuerza la recaudación a costa de tensar el vínculo con su principal fuente de divisas.






