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Exclusivo: Denuncian penalmente a Atómico 3 por estafa, falsedad documental y falta de respaldo en litio

Exclusivo: Denuncian penalmente a Atómico 3 por estafa, falsedad documental y falta de respaldo en litio

Una nueva denuncia penal contra Atómico 3 fue presentada esta semana en el fuero federal, bajo el número de causa C 36455/2025, con intervención del Juzgado Criminal y Correccional Federal N.º 45 y la Fiscalía Federal N.º 26. La presentación apunta directamente contra los responsables de la firma por la presunta comisión de los delitos de estafa, defraudación económica, falsedad ideológica y asociación ilícita.

Promesas de respaldo en litio… sin litio

Según consta en la denuncia, Atómico 3 habría captado fondos de inversores prometiendo que sus tokens estaban respaldados por reservas de litio en San Juan. Sin embargo, tal como reveló una investigación exclusiva de Agenda Industrial en mayo pasado, la empresa no posee ningún derecho minero registrado, ni en Mogna (San Juan) ni en ningún otro distrito minero del país.

Tampoco contaba con la regulación correspondiente de la Comisión Nacional de Valores (CNV), organismo que suspendió formalmente a la firma el 14 de julio de 2025 y denunció su accionar ante la Justicia por posible estafa.

A pesar de estas acciones, el sitio web de Atómico 3 sigue mostrando el logo oficial de la CNV, lo que podría agravar la acusación por falsedad ideológica y uso indebido de símbolos estatales. No se trata solo de un detalle gráfico: el uso de logotipos oficiales puede inducir a potenciales inversores, generando una falsa impresión de respaldo institucional.

Sede en Paraguay, operaciones en la sombra

La denuncia penal también expone que Atómico 3 tiene sede legal en Asunción, Paraguay, y no ha registrado domicilio formal en la Argentina, a pesar de operar activamente en el país a través de redes sociales y voceros que aseguraban –sin evidencia alguna– que el token estaba respaldado en “reservas de litio verificadas” y que contaba con la aprobación de la CNV.

Ambas afirmaciones fueron desmentidas por las autoridades. Según la CNV, la empresa nunca presentó documentación técnica, estudios geológicos ni tenencias mineras que respaldaran sus promesas de valor.

La denuncia de la CNV y el contraataque de Rutigliano

La Comisión Nacional de Valores ya había presentado una denuncia penal propia contra Atómico 3 el pasado 14 de julio, tras detectar que la empresa ofrecía al público un instrumento financiero sin contar con respaldo real. La investigación de la CNV determinó que no existen reservas de litio inscriptas a nombre de Atómico 3 ni de empresas vinculadas.

En respuesta, Pablo Rutigliano, presidente de la firma, publicó un documento donde acusa a la CNV de actuar con “arbitrariedad” y denuncia un supuesto complot de la ‘casta minera’ y de medios malintencionados para “derribar su modelo descentralizado de minería tokenizada”.

En esa misma línea, aseguró haber iniciado una contradenuncia penal contra la CNV y otros actores, a quienes no identificó. Sin embargo, no aportó pruebas de respaldo, ni explicó cómo un token supuestamente ligado a litio puede existir sin activos reales ni permisos mineros.

Concentración sospechosa y opacidad total

A los argumentos judiciales se suman datos clave revelados por Agenda Industrial: el 96% de los tokens emitidos por Atómico 3 se encontraban concentrados en solo tres billeteras virtuales, lo que pone en duda la transparencia y legitimidad de la distribución. Además, no hay registros de auditorías externas ni mecanismos claros de valuación.

Este esquema, reproduce características típicas de instrumentos financieros altamente especulativos y potencialmente fraudulentos, donde no existe un respaldo real y los inversores son guiados por expectativas infladas o falsas.

Silencio ante las preguntas, amenazas ante las críticas

En reiteradas oportunidades, Agenda Industrial buscó el testimonio de Pablo Rutigliano, quien en más de una ocasión exigió públicamente su “derecho a réplica”. No obstante, al recibir un cuestionario con preguntas concretas, eligió no responderlas. Poco después, bloqueó a este medio en todas sus redes sociales y canales de contacto, incluidos WhatsApp.

Incluso, según pudo reconstruir esta redacción, Rutigliano envió Cartas documento con amenazas de posibles denuncias penales y civiles a periodistas que habían publicado investigaciones críticas. Algunos de esos medios fueron DinamicArg.com, ChubutLine.com, EconoJournal y Tiempo de San Juan, entre otros. Esta práctica intimidatoria busca desalentar la difusión de información verificada.

La estrategia del show mediático

Lejos de brindar explicaciones técnicas o legales, Rutigliano ha preferido recurrir a comunicados grandilocuentes y teorías conspirativas, donde afirma que su empresa es víctima de “intereses concentrados” que no quieren que el modelo de “minería tokenizada” prospere en Argentina, o bien que se quieren quedar con su idea de tokenizar la minería.

El empresario también difundió un supuesto “Acuerdo Marco Internacional” con una firma taiwanesa llamada Hualian Mining SA, aunque como reveló este medio, el proyecto carece de certificación NI 43-101, no hay reservas probadas, y los títulos mineros aún no fueron validados oficialmente. El documento no detalla condiciones contractuales reales, reforzando las dudas sobre su autenticidad.

¿Dónde están los tokens?

Mientras avanza la causa penal, la gran incógnita sigue sin respuesta: ¿Dónde están los tokens que compraron los inversores? ¿Cuál es su valor real si no hay respaldo físico ni legal? ¿Quiénes están detrás de las billeteras con mayores tenencias?

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La falta de respuestas concretas por parte de la empresa, sumada a la acción de la CNV y a la nueva denuncia federal, marcan un punto de quiebre en la credibilidad de Atómico 3, que sigue operando desde la sombra y con canales activos que podrían seguir captando inversores desprevenidos.

La estafa que nunca fue descentralizada

El caso Atómico 3 pone en evidencia los riesgos de proyectos que combinan narrativa tecnológica, opacidad legal y ausencia total de fiscalización minera y financiera. Lejos de una “revolución descentralizada”, lo que quedó expuesto es un esquema de captación sin respaldo, con promesas vacías y tokens cuyo único valor reside en la fe ciega de quienes fueron seducidos por discursos marketineros.

Un patrón que se repite: de CryptoFarm a Atómico 3

El caso de Atómico 3 no es un hecho aislado. En las ultimas horas , se conoció la detención de un hombre acusado de crear una empresa falsa para captar fondos mediante inversiones en criptomonedas. El detenido, identificado como L.V.B., fue arrestado en Olivos por liderar la firma CryptoFarm, una supuesta empresa de “minería digital” que ofrecía una renta fija del 5% mensual.

La investigación, a cargo de la Unidad Fiscal Especializada en Ciberdelitos, reveló que los responsables mostraban equipamiento falso, inventaban vínculos con aseguradoras y llegaron incluso a amenazar a inversores con armas de fuego cuando reclamaban el dinero perdido. En total, hay 12 denunciantes activos, y no se descartan más arrestos.

Ambos casos, aunque con formatos distintos, comparten elementos centrales: promesas de alto rendimiento, ausencia total de respaldo real, manipulación de discursos tecnológicos, creación de estructuras empresariales en la sombra y posterior uso de intimidación ante los reclamos.

Ciberdelitos en aumento: las criptos, nuevo terreno de fraude

Según datos oficiales de la Unidad Fiscal Especializada en Ciberdelincuencia (UFECI), los fraudes digitales aumentaron un 21,1% en el último año, con más de 34.000 reportes. Las estafas con inversiones en criptomonedas representan uno de los segmentos de mayor crecimiento, junto con el phishing, el homebanking y la usurpación de identidad.

El caso Atómico 3 encaja en este patrón de riesgo creciente, donde se explotan vacíos regulatorios, desconocimiento técnico y la promesa de acceso fácil a un recurso estratégico como el litio.

El modelo que no resiste ni una auditoría

La narrativa de Rutigliano sobre una “revolución minera descentralizada” se desmorona ante cada hecho verificado. Sin reservas, sin permisos, sin regulación, sin domicilio y sin explicaciones. La causa penal iniciada esta semana podría ser el principio del fin para una estructura que, bajo un discurso tecnológico, habría escondido una simple y vieja estafa.

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