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Toyota recorta más de 700 puestos y expone la crisis del sector automotor argentino

Toyota recorta más de 700 puestos y expone la crisis del sector automotor argentino

El “modelo Toyota” alguna vez fue sinónimo de eficiencia, expansión y diálogo fluido con el movimiento obrero. Hoy atraviesa su crisis más profunda en Argentina. Desde diciembre de 2023 —tras la asunción del nuevo gobierno—, la automotriz japonesa acumuló más de 700 desvinculaciones en su planta de Zárate, símbolo histórico del desarrollo automotor en el país.

La pérdida de puestos de trabajo comenzó con retiros voluntarios ofrecidos en el marco de un proceso de ajuste productivo, pero con el correr de los meses la situación escaló a despidos directos. Delegados gremiales aseguran que las cesantías se focalizaron primero en personal sindicalizado y luego en trabajadores vinculados a la representación obrera, lo que agudizó el clima de conflicto dentro y fuera de la planta.

Del modelo ejemplar al ajuste

Toyota fue, durante más de dos décadas, uno de los emblemas de la reindustrialización argentina. Con récords históricos de producción, exportaciones a toda la región y acuerdos pioneros con SMATA para reorganizar los esquemas de turnos y francos, supo construir un vínculo ejemplar con sus trabajadores. Ese escenario hoy es parte del pasado.

“La era libertaria, signada por políticas que no favorecen a la industria, dinamitó ese esquema. Hoy quedan apenas siete delegados gremiales en toda la planta”, lamentaron desde fuentes sindicales consultadas por AgendaIndustrial.com.

Automotrices en crisis: señales del deterioro

El caso Toyota no es un hecho aislado. En las últimas semanas se conocieron también despidos en General Motors, suspensiones intermitentes en Scania Tucumán, y una readecuación comercial en Mercedes-Benz, que incluyó la pesificación de precios en modelos producidos en Buenos Aires.

La baja demanda interna, la apertura de importaciones, la presión del atraso cambiario y los procesos de automatización aceleran la crisis del sector. Incluso, en el caso de Toyota, los despidos se formalizan de distintas maneras: llamados antes de iniciar el turno, instrucciones para “juntar sus cosas” en pleno horario laboral, y notificaciones formales por parte de Recursos Humanos.

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El cambio estructural del modelo industrial

El contraste es notable. Mientras otras automotrices aplican aumentos de precios, Mercedes-Benz redujo 4% el valor de su utilitario nacional Sprinter, producido en el Centro Industrial Juan Manuel Fangio. La decisión responde a la búsqueda de competitividad en un contexto en el que los costos en dólares encarecen la producción local frente a los vehículos importados.

El deterioro del sector automotor expone una tensión no resuelta entre el discurso de promoción industrial y la realidad de ajuste estructural. Mientras el gobierno impulsa herramientas como el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) para atraer capitales, las terminales ajustan sus operaciones locales, disminuyen personal y aumentan la dependencia de productos importados.

De emblema del desarrollo a símbolo de la crisis

Toyota Argentina fue, durante años, referencia regional en productividad e innovación. Hoy se transforma en otro caso testigo de una crisis que golpea a toda la industria manufacturera. La pregunta que queda abierta es si habrá un plan que reconstruya el valor agregado nacional y proteja el empleo formal, o si el retroceso se convertirá en un nuevo paradigma industrial para el país.

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