Sector Minero Especialista en Minería & Petróleo
Denunciada penalmente por la Comisión Nacional de Valores (CNV) por presunta estafa, Atómico 3 S.A. reapareció con un comunicado donde se victimiza y acusa al Estado de “persecución”. Pero los hechos son claros: no tiene reservas de litio, no posee títulos mineros en San Juan y no exhibe certificaciones técnicas. Su modelo, al igual que el de Cositorto, se sostiene solo en promesas vacías y relatos financieros sin sustento.
Una denuncia por estafa y un relato calcado al de Generación Zoe
La CNV denunció penalmente a Atómico 3 y a su CEO, Pablo Rutigliano, por captación ilegal de fondos e inducción al error del público inversor. El modus operandi es tan antiguo como el fraude financiero: prometer rentabilidad en base a activos inexistentes.
El caso recuerda inevitablemente al de Leonardo Cositorto, creador de Generación Zoe, hoy preso por haber estafado a miles de personas con una supuesta red de inversiones respaldadas por “minas de oro” que jamás existieron.
La única diferencia es el envoltorio: donde Cositorto hablaba de oro y coaching, Rutigliano habla de litio y blockchain. Pero la lógica es idéntica: vender humo con palabras de moda.
El comunicado: la épica del perseguido
En su último comunicado, Atómico 3 asegura ser víctima de una “campaña sistemática” para “destruir un proyecto de innovación”.
Hablan de “ataques pagos”, de “censura” y de “doble discurso institucional”, pero evitan mencionar un solo dato concreto sobre lo que más importa: las reservas de litio que dicen tener.
No presentan certificaciones NI 43-101, no muestran ningún informe geológico ni contrato de titularidad minera. Tampoco acreditan auditorías externas que respalden los tokens que ofrecen.
Su única estrategia es la victimización. En lugar de responder con documentos, responden con comunicados llenos de épica empresarial y frases vacías sobre “transparencia” y “libertad de emprender”.
San Juan desmiente a Atómico 3: no tienen nada
El Ministerio de Minería de San Juan fue categórico ante Agenda Industrial:
“Atómico 3 no posee títulos mineros, ni permisos de exploración, ni solicitudes presentadas en esta provincia.”
Esto significa que no hay minas, ni proyectos, ni reservas en Mogna ni en ningún punto de San Juan vinculados a esta empresa.
Por lo tanto, la promesa de una criptomoneda respaldada en litio sanjuanino es directamente falsa.
La discusión sobre si existe o no litio en San Juan es científica; la de Atómico 3 es judicial.
Dos denuncias penales y cero pruebas
La compañía enfrenta dos denuncias judiciales activas por presunta estafa. Una de ellas, impulsada por la CNV (Causa 35754/25), y otra iniciada por este medio con información de holders que aseguran haber sido engañados con promesas de ganancias vinculadas a la cotización del litio.

A diferencia de lo que la empresa declara, no hay evidencia técnica, ni balances auditados, ni respaldo físico detrás de los tokens emitidos.
Es, en los hechos, una criptomoneda atada a la nada.
De pioneros a farsantes: la blockchain usada como excusa
Atómico 3 se presenta como pionera en la “tokenización de activos reales”, pero no tiene activos, solo tokens.
La supuesta “trazabilidad blockchain” no sirve de nada cuando el punto de partida —el activo real— no existe. Es el equivalente digital a vender una escritura de una propiedad imaginaria.
Mientras el comunicado insiste en hablar de “honestidad” y “convicción”, la CNV ya advirtió que el modelo de Atómico 3 configura una estafa financiera, comparable a las plataformas fraudulentas que usaron la tecnología cripto como pantalla.
Un espejo de Cositorto, versión litio
El paralelismo es inevitable. Cositorto prometía minas de oro, Rutigliano promete minas de litio.
Ambos construyeron relatos emocionales sobre “innovación, fe y futuro argentino”. Ambos captaron dinero de pequeños inversores. Y ambos terminaron denunciados por mentir.
La diferencia, por ahora, es que uno está preso y el otro sigue dando discursos en twitters sobre innovacion, transparencia y honestidad.
Pero los caminos judiciales se parecen demasiado: el uso de estructuras corporativas opacas, nombres rimbombantes, y promesas de activos que jamás fueron verificados.
El daño colateral de las falsas innovaciones
Casos como el de Atómico 3 son graves no solo por las víctimas directas, sino porque ensucian el desarrollo real de la minería y de la tecnología blockchain en Argentina.
Cada vez que una empresa sin sustento promete “litio digital”, socava la confianza de los inversores y desacredita a las compañías que sí trabajan con respaldo geológico y normas internacionales.
No hay revolución tecnológica posible sobre la mentira.
Y mientras Rutigliano se victimiza en redes, la justicia avanza.
La transparencia no se declama, se demuestra
Atómico 3 puede repetir la palabra “transparencia” mil veces, pero hasta que no publique un solo certificado, un título minero o una auditoría independiente, su narrativa será lo que es: un intento desesperado de sostener un modelo sin sustento.
En un país donde la minería real genera empleo y desarrollo, los falsos proyectos como éste solo generan desconfianza y estafas.






