Aumentan las preocupaciones en la planta de energía nuclear de Ucrania por la destrucción de la represa Kajovka

Kajovka

Las reservas de agua de la represa de Kajovka, que sufrió severos daños en el sur de Ucrania, ya no bastan para enfriar los reactores de la central nuclear de Zaporiyia.

El nivel de agua está “por debajo del umbral crítico de 12,7 metros”, dijo a la televisión local Igor Syrota, el jefe del operador ucraniano Ukrhydroenergo. Esto significa que ya no es capaz de alimentar “las piscinas de la central nuclear de Zaporiyia” para las operaciones de enfriamiento, añadió.

La advertencia obligó al Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), que preside el argentino Rafael Grossi, a aclarar que la central de Zaporiyia sigue recibiendo agua de las reservas de la represa de Kajovka.

”La central nuclear ucraniana de Zaporiyia sigue bombeando agua de enfriamiento desde el embalse de Kajovka”, informó el organismo de Naciones Unidas en un comunicado.

Qué pasó con la represa de Kajovka

La represa de Kajovka fue destruida el martes y obligó a la evacuación de miles de personas en la región de Jersón, en el sur del país. Tanto Kiev como Moscú se culpan mutuamente de su destrucción.

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La represa se sitúa sobre el río Dniéper y forma un embalse que suministra el agua de refrigeración a la planta nuclear, a unos 150 kilómetros río arriba.

En la imagen, vista de viviendas sumergidas en la anegada localidad de Dnipryany, en territorio ucraniano ocupado por Rusia, el 7 de junio de 2023, tras el colapso de la represa de Kajovka. (AP Foto)
Vista de viviendas sumergidas en la anegada localidad de Dnipryany.

La central de Zaporiyia, ocupada por Rusia, es la mayor de Europa.

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La preocupación internacional sobre la central nuclear de Zaporiyia

El director del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) había asegurado esta semana que el agua ya no podría bombearse si el nivel del embalse bajaba de 12,7 metros.

El organismo de Naciones Unidas dispone de un equipo de expertos en la central. Allí ya se han impuesto medidas para limitar el consumo de agua, utilizándola únicamente para “actividades esenciales relacionadas con la seguridad nuclear”, declaró Grossi.

Los reactores de la central ya se han apagado, pero siguen necesitando agua de refrigeración para garantizar que no se produzca una catástrofe nuclear.

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