Diario de minería, petróleo y campo.
Mientras el proyecto Mina Ángela avanza hacia su reactivación, el intendente de Gastre, Marcelo Aranda, sintetiza el sentimiento de toda la región: “Tenemos una necesidad de trabajo terrible”. La meseta chubutense vuelve a mirar a la minería como la única salida posible frente al abandono y la falta de oportunidades.
El regreso del oro que marcó una época
Mina Ángela fue uno de los proyectos auríferos más emblemáticos de la Patagonia en los años 80. Operó con galerías subterráneas y sin uso de cianuro, un antecedente que hoy vuelve a cobrar relevancia. “Fue una explotación de oro, pero segura, sin contaminación. Queremos que vuelva esa fuente de trabajo”, afirmó el intendente de Gastre, Marcelo Aranda, al confirmar que la empresa Patagonia Group impulsa su reactivación.
El jefe comunal señaló que el informe de impacto ambiental ya fue presentado ante el Ministerio de Ambiente provincial y que la empresa aguarda la aprobación oficial para comenzar los trabajos. “El nacimiento va a ser acá, en Chubut. La misma empresa está esperando el visto bueno para empezar a operar”, explicó.
Una región que se apaga sin empleo
El mensaje de Aranda refleja una realidad que atraviesa toda la meseta central chubutense. Gastre, Gan Gan, Telsen y otras localidades pierden población año tras año, con jóvenes que emigran en busca de trabajo. “El pueblo tiene una necesidad de trabajo terrible. Hoy vivimos solo de la administración pública y no alcanza”, lamentó el intendente.
El fenómeno se repite: escuelas con menos alumnos, comercios cerrados y un interior que se vacía lentamente. La minería aparece como la oportunidad de revertir ese proceso. “Hay pueblos que están casi perdiéndose y esta puede ser una oportunidad para sostenerlos. Nosotros queremos quedarnos, pero necesitamos trabajo”, enfatizó.
Autodeterminación y reclamo de igualdad
Aranda respaldó además las declaraciones del dirigente petrolero José Ludgard, quien pidió respetar la autodeterminación de los pueblos. “Coincido plenamente. Somos nosotros los que vivimos acá, los que sufrimos el abandono y los que tenemos derecho a decidir nuestro futuro”, sostuvo.
El intendente también reclamó que las audiencias públicas por el proyecto se realicen en la meseta y no en Rawson. “Ojalá que Dios quiera que sean allá. Nosotros somos los que vamos a estar y trabajar ahí. No queremos que se decida lejos de los que van a convivir con el proyecto”, pidió.
Una oportunidad para toda la provincia
El interés por Mina Ángela ya trasciende los límites de Gastre. “De Comodoro, de Sarmiento, de Esquel. La gente pregunta cuándo se va a abrir la actividad minera. Hay mucha necesidad”, contó Aranda.
Nacido en Comodoro Rivadavia, el intendente conoce de cerca los vaivenes del trabajo petrolero. “Tengo muchos amigos que quedaron desempleados. Me dicen que, si se abre la mina, hay una oportunidad para volver a empezar. La meseta también merece tener una chance”, expresó.
El apoyo social crece, incluso en sectores que antes se mostraban reacios. La posibilidad de que Mina Ángela vuelva a producir oro en forma controlada y sustentable podría marcar un antes y un después para la economía regional.
La meseta chubutense reclama ser escuchada
En Gastre, la expectativa es palpable. Familias que esperan un empleo, comerciantes que sueñan con reabrir, jóvenes que imaginan quedarse. “Primero la meseta. Somos nosotros los que sostenemos esta tierra cuando nadie mira”, resumió Aranda.
Mientras el expediente ambiental sigue su curso, el jefe comunal insiste en un mensaje que combina realismo y esperanza: “La autodeterminación de los pueblos no es un eslogan. Es la posibilidad de decidir cómo queremos vivir y de qué queremos vivir”.
Si el Ministerio de Ambiente aprueba el informe, Mina Ángela se convertirá en el primer proyecto aurífero reactivado en décadas en Chubut, con empleo directo e indirecto para más de 300 personas.
El debate provincial será inevitable, pero esta vez la voz de la meseta parece dispuesta a hacerse escuchar. Porque en Gastre, más que una mina, lo que se espera es una segunda oportunidad.






