Diario de minería, petróleo y campo.
El secretario general de Petroleros Jerárquicos, José Llugdar, respaldó la reactivación minera en Chubut y exigió respetar la autodeterminación de los pueblos. “No podemos decidir por quienes no tienen gas, ni luz, ni trabajo estable desde una ciudad donde sobra todo”, advirtió.
Minería y dignidad del trabajo: una mirada desde el territorio
José Llugdar, uno de los referentes más influyentes del sindicalismo patagónico, salió a defender públicamente el avance de la minería en Chubut. Con una postura directa y sin eufemismos, planteó que el debate debe trasladarse “al territorio y a la realidad de la gente”.
“Toda actividad que realicemos tiene que ver con minería… los pueblos han crecido con la actividad, los trabajadores se dignificaron con un trabajo digno”, afirmó.
Su declaración marca un punto de inflexión: busca correr la discusión de los slogans y de los discursos urbanos que, según él, “desconocen lo que se vive en los pueblos del interior”.
Autodeterminación: quién decide el futuro de la meseta
El dirigente petrolero apuntó directamente contra quienes rechazan la minería sin conocer el contexto local. “Hay lugares que tienen energía con motores a explosión, en invierno estamos cómodos, tenemos gas, luz, otras ventajas que esa gente no tiene. ¿Con qué derecho yo voy a opinar y tomar decisiones por ellos, cuando yo estoy cómodamente?”, planteó.
La frase refleja una tensión de larga data en la provincia: mientras las grandes ciudades mantienen servicios básicos y empleos públicos, las comunidades del interior sobreviven con mínima infraestructura y escasas oportunidades.
Para Llugdar, la autodeterminación de los pueblos debe ser el principio rector: “Son ellos los que deben decidir si quieren minería, no los que miran desde lejos y les niegan una posibilidad de progreso”.
Una provincia dividida entre el pasado y el futuro
El debate minero chubutense arrastra más de veinte años de idas y vueltas, plebiscitos, leyes restrictivas y frustraciones. Llugdar se ubica en un punto intermedio entre el rechazo total y la desregulación: defiende la minería como herramienta de desarrollo pero con controles efectivos, participación comunitaria y presencia estatal.
“Si se trabaja con reglas claras, control y transparencia, la minería puede ser parte de una nueva matriz productiva”, remarcó.
El sindicalista considera que la provincia necesita salir del modelo único de los hidrocarburos, que hoy muestra signos de agotamiento. “Tenemos recursos no renovables que en algún momento se agotan. La realidad es que no vamos a tener la misma actividad que antes”, admitió.
El petróleo en declive y la urgencia de diversificar
En la Cuenca del Golfo San Jorge, donde el petróleo fue durante un siglo sinónimo de prosperidad, los equipos bajaron, las contratistas se achican y los empleos se reducen. “La caída es visible y va a continuar”, reconoció Llugdar.
Esa pérdida de dinamismo obliga a pensar alternativas. “Nosotros también nos vamos a tener que reconvertir, buscar otras planificaciones; si no buscamos alternativas, se va a hacer cuesta arriba”, señaló.
La minería, bajo su óptica, no compite con el petróleo: lo complementa. Es el paso natural de una provincia que necesita diversificar su base productiva antes de que el agotamiento petrolero se traduzca en una crisis social profunda.
De la resistencia al desarrollo compartido
El dirigente entiende que la minería genera tensiones, pero advierte que cerrar la puerta al debate equivale a perpetuar la pobreza. “Si no abrimos la discusión con seriedad, los pueblos van a seguir vaciándose. Hay que dejar que hablen los que viven ahí, los que sostienen la meseta cuando todos los demás se van”, enfatizó.
Su postura coincide con la de varios intendentes del interior, como Marcelo Aranda en Gastre, que reclaman la reactivación de Mina Ángela como una oportunidad concreta para generar empleo y frenar la migración.
La consigna es clara: la autodeterminación de los pueblos no como consigna, sino como política.
La transición que Chubut no puede postergar
La defensa de Llugdar no es aislada: marca un cambio de época. Con el petróleo en declive y la falta de inversiones estructurales, la minería aparece como el próximo capítulo de una provincia que necesita reinventarse.
Si Chubut logra articular un modelo de minería controlada, con valor agregado y participación local, podría replicar los ejemplos de San Juan o Santa Cruz, donde la minería generó empleo, infraestructura y recursos fiscales.
El desafío no es técnico ni ambiental: es político y cultural. Decidir si el futuro se construye desde Rawson o desde la meseta.






