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Meding en Argentina Mining: “Si la macro acompaña, Argentina puede liderar la nueva ola del cobre mundial”

Meding en Argentina Mining: “Si la macro acompaña, Argentina puede liderar la nueva ola del cobre mundial”

El presidente de GEMERA y gerente general de Los Azules, Michael Meding, sostuvo durante Argentina Mining Cuyo 2025 que el contexto internacional y el reposicionamiento político del país crean una ventana única para el desarrollo minero. Advirtió, sin embargo, que la exploración sigue siendo la fase más frágil de la cadena y necesita condiciones estables, infraestructura y capital humano preparado.


Argentina atraviesa un punto de inflexión. Mientras el mundo acelera la demanda de minerales estratégicos para la transición energética, el país combina potencial geológico, proyectos maduros y clima internacional favorable. Esa fue la tesis que el presidente de GEMERA (Grupo de Empresas Mineras Exploradoras de la República Argentina) y gerente general de Los Azules, Michael Meding, desarrolló durante el último día de Argentina Mining Cuyo 2025, en un panel dedicado exclusivamente a exploración.

Meding inició con una frase sencilla que sintetiza la esencia del negocio: “Sin exploración no hay minería”. Recordó que la etapa exploratoria es la que permite descubrir y definir recursos, la que determina si un proyecto puede nacer, y la que requiere la mayor incertidumbre técnica y financiera: “Estamos en el negocio de convertir riesgos en oportunidades. A veces, en milagros”, señaló.

Para dimensionar esta afirmación, repasó un dato incómodo que pocas veces se menciona: muchos proyectos de cobre en Argentina llevan entre 30 y 60 años desde su descubrimiento hasta el punto actual en la ruta hacia su construcción. La reciente Declaración de Impacto Ambiental obtenida por PSJ Cobre Mendocino fue celebrada como un ejemplo de que las condiciones están empezando a madurar.

Un mundo que pedirá más cobre del que hoy puede producirse

El gerente de Los Azules puso el foco en la demanda global: hoy el planeta consume 28 millones de toneladas de cobre, de las cuales solo 5 millones provienen de reciclaje. El resto depende del desarrollo minero. Ese consumo ya es elevado por urbanización, electromovilidad y redes eléctricas, pero la revolución de la inteligencia artificial y los centros de datos elevará esas proyecciones a niveles inéditos.

El mundo necesitaría sumar el equivalente a una mina Escondida por año para abastecer la demanda futura. Y eso —dijo— no va a suceder. Por lo tanto, los proyectos que ya están avanzados o listos para etapa constructiva entran en un escenario de precios altos sosteniéndose en el tiempo.

El potencial argentino

Tras el cierre de Bajo de la Alumbrera, Argentina prácticamente dejó de producir cobre. Sin embargo, hoy se observan cinco proyectos de clase mundial:

  • Taca Taca (Salta)

  • MARA (Catamarca)

  • Vicuña (San Juan)

  • El Pachón (San Juan)

  • Los Azules (San Juan)

Tres de ellos están entre los 10 principales proyectos de cobre avanzados del mundo, con ventajas geopolíticas respecto de los otros siete del ranking, afectados por conflictos sociales, logística o regulaciones restrictivas.

“Argentina tiene una oportunidad enorme. No estamos hablando de potencial: estamos hablando de proyectos concretos que pueden avanzar en los próximos años”, subrayó Meding.

Un contexto político-financiero que empieza a acompañar

El presidente de GEMERA destacó un giro en la percepción internacional:

“En los últimos dos años, cada vez que viajo me preguntan qué está pasando en Argentina. Hay interés real.”

Mencionó como señales:

  • El apoyo explícito al país por parte del Departamento del Tesoro de EE.UU.

  • El acompañamiento anunciado por el Banco Mundial

  • La nueva calificación de provincias como San Juan, Catamarca, Jujuy y Santa Cruz en rankings internacionales de atractivo minero.

San Juan, dijo, rankeó por encima de Chile y Perú en interés para inversiones. Y, a diferencia del pasado, la macroeconomía comienza a ordenar sus desequilibrios: “Lo único que nos frenó antes fue la macro. Si ahora se estabiliza, estamos frente a un muy buen momento para desarrollar proyectos mineros”.

Los desafíos estructurales: financiamiento, infraestructura y talento

Meding insistió: la exploración necesita incentivos similares al RIGI, porque su riesgo es alto y el acceso a financiamiento limitado.

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  • En alta montaña, perforar un metro cuesta entre US$ 400 y 600.

  • En Los Azules se perforaron 200.000 metros para alcanzar la instancia actual.

  • “¿Cómo lo hace una empresa chica?”, preguntó.

A ello se suman dos obstáculos:

  1. Infraestructura: energía, caminos, logística. Si dos proyectos grandes avanzaran en paralelo, la demanda podría superar la oferta existente.

  2. Capital humano: aunque San Juan tiene 20 años de minería, el salto a dos proyectos de clase mundial simultáneos generaría una necesidad de mano de obra especializada difícil de cubrir de inmediato. La formación debe ser anticipada y realista, sin inflar expectativas laborales que luego se frustren.

Finalmente, resaltó un punto clave: la relación con las comunidades desde la etapa exploratoria.

“Lo que no se hace bien al principio nos puede costar un proyecto entero”.

Comunicación temprana, transparencia en gestión hídrica, monitoreo ambiental abierto y construcción de infraestructura territorial compartida son, para Meding, condiciones indispensables.

Una ventana histórica

Argentina tiene cobre, proyectos maduros, provincias experimentadas y contexto internacional favorable. Lo que está en juego no es solo iniciar minas, sino definir si el país será exportador de recursos o jugador estratégico en la cadena global de la transición energética.

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