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Glaciares, minería y el circo ambientalista: cuando el debate se ahoga en ideología

Glaciares, minería y el circo ambientalista: cuando el debate se ahoga en ideología

 

Editorial | Opinión

La audiencia pública por la Ley de Glaciares desnudó la grieta entre la ciencia y el relato. Con 100.000 inscriptos, la jornada viró hacia una puesta en escena ideológica que posterga la seguridad jurídica y el desarrollo de minerales críticos que el país necesita con urgencia.

DD

Por Daniel Díaz Escobar

Director de AgendaIndustrial.com

Ayer miércoles 25 de marzo de 2026, la Cámara de Diputados vivió una jornada que quedará en la memoria no por la calidad del debate, sino por su transformación en un espectáculo previsible. Más de 100.000 personas se inscribieron para participar de la audiencia pública sobre la modificación de la Ley de Glaciares (Ley 26.639). Era, en teoría, una oportunidad única para discutir con seriedad si la norma de 2010 sigue siendo adecuada a la realidad científica del siglo XXI, o si genera más problemas de los que resuelve.Lo que se vio en la Sala del congreso fue muy distinto. Mucho «circo verde» y escaso debate técnico. En lugar de un análisis profundo sobre acotar la protección a geoformas con función hídrica efectiva o reemplazar prohibiciones automáticas por evaluaciones de impacto ambiental rigurosas, la mayoría de las intervenciones optó por correr el eje hacia una agenda ideológica mucho más amplia, predecible y ajena a la geología andina.

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De las exposiciones se manifestaron en contra, pero el contenido viró hacia ataques generales al capitalismo y conflictos geopolíticos ajenos al recurso hídrico cordillerano.

El problema no fue la posición, sino el contenido. De las exposiciones presenciales, la gran mayoría se manifestó en contra de la reforma, pero el sustento técnico fue escaso. Se trajeron ejemplos de contaminación de todo tipo: derrames de petróleo en el mar, agrotóxicos en la pampa húmeda y pasivos ambientales de los años 90. Sucesos impactantes, sin duda, pero que nada tienen que ver con la minería moderna en altura ni con el ambiente periglacial en discusión.

El TEMA repetido hasta el hartazgo fue el de «le van a entregar los glaciares a las mineras». Una simplificación burda y falsa. La prohibición expresa de actividades sobre los glaciares propiamente dichos (el hielo visible) se mantiene en el proyecto. El nudo del conflicto está en el ambiente periglacial: esas extensas zonas de suelos congelados, permafrost y áreas de recarga hídrica que la ley actual protege de forma muy amplia y difusa, generando una inseguridad jurídica paralizante para proyectos que podrían desarrollarse con controles estrictos.

«El agua dulce de la Argentina no se protege con discursos importados, sino con ciencia aplicada e inversión hídrica real.»

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En medio de ese mar de consignas emocionales, hubo excepciones que intentaron elevar el nivel. El hidrogeólogo Carlos Scatizza (Hidroar) y el presidente de CAEM, Roberto Cacciola, argumentaron desde un enfoque técnico. Plantearon que no es «ambiente o desarrollo», sino avanzar en ambos para garantizar soberanía en minerales críticos como el litio y el cobre. Sus intervenciones, sin embargo, quedaron sepultadas por el volumen de gritos y denuncias de «saqueo».

Dominó el show: pancartas y una narrativa que usa los glaciares como excusa para frenar cualquier forma de inversión privada. Esto no es defender el ambiente; es instrumentalizarlo. La pluralidad técnica —glaciólogos del IANIGLA, ingenieros especializados, abogados de derecho comparado— brilló por su ausencia o fue relegada al murmullo de fondo. Mientras tanto, las provincias mineras pierden oportunidades de empleo formal y recursos para financiar obras que realmente beneficien a la población.

La jornada de ayer demostró cómo ciertos sectores han dejado de lado la defensa técnica para transformarse en un actor político-ideológico. Usan banderas verdes para frenar el progreso, pero rara vez proponen alternativas viables para garantizar agua sin sacrificar el desarrollo. Sin inversión no hay pan; con puro circo no hay futuro.Ojalá que en el tratamiento legislativo que viene prime la razón sobre el espectáculo. La Argentina necesita glaciares protegidos, sí, pero también necesita pan, trabajo y soberanía mineral. Convertir el debate técnico en un campo de batalla ideológico solo posterga las soluciones reales para los problemas del siglo XXI. El desarrollo espera, pero el circo ya empezó; es hora de que hablen los datos.

Claves de la Editorial

  • 🚩 Actualización: La ley de 2010 requiere una revisión técnica frente a la tecnología actual.
  • 🚩 Inversión: La ambigüedad legal del ambiente periglacial frena miles de millones de dólares.
  • 🚩 Federalismo: Las provincias deben recuperar su rol constitucional sobre los recursos naturales.
Esta editorial refleja la postura de Agenda Industrial.

 

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