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Estafas con “respaldo en minerales”: Atómico 3 y Generación Zoe, el espejo que acorrala al universo libertario

Estafas con “respaldo en minerales”: Atómico 3 y Generación Zoe, el espejo que acorrala al universo libertario

El discurso de la libertad financiera, los activos digitales “respaldados” en recursos naturales y la promesa de altos rendimientos sin intermediarios convencionales. Ese cóctel —atractivo en épocas de crisis e inflación— fue el punto de partida de dos estafas millonarias que hoy evidencian el costo social, económico y político de la desregulación sin controles: Generación Zoe y Atómico 3.

Ambos casos tienen similitudes llamativas: Supuestos líderes en lo suyo, promesas de respaldo en oro o litio, uso de criptomonedas, captación de inversores minoristas, y un relato de épica antisistema. Pero también comparten algo más: la connivencia o simpatía de sectores políticos libertarios, que ahora enfrentan consecuencias judiciales, mediáticas y sociales.


Atómico 3: litio tokenizado, pero sin litio

El caso de Atómico 3, liderado por el economista Pablo Rutigliano, se presentó públicamente como una revolución: un sistema de tokenización de activos mineros que permitiría invertir en “litio digital”, con transparencia blockchain y respaldo real en reservas sanjuaninas. El relato incluía minería sustentable, acuerdos internacionales y la promesa de una nueva economía basada en recursos estratégicos.

La realidad fue muy distinta.

Según pudo reconstruir Agenda Industrial en base a información oficial de la Secretaría de Minería de la Nación y de la provincia de San Juan, Atómico 3 no posee ningún derecho minero, ni está vinculado a salares, ni cuenta con permisos de exploración o explotación. Tampoco está registrada como empresa minera, ni tiene convenios válidos con operadores del sector.

Sin embargo, a través de un sistema opaco de preventa de “tokens” supuestamente respaldados por reservas de litio inexistentes, Rutigliano logró captar una cifra estimada en más de 2 millones de dólares provenientes de pequeños y medianos inversores.

La investigación judicial en curso, impulsada por la Comisión Nacional de Valores (CNV), detectó además que mas del 96% de los tokens están concentrados en apenas tres billeteras virtuales, lo que desmiente la supuesta descentralización del proyecto y sugiere una administración controlada de los fondos por un círculo muy reducido.


Cositorto y Zoe: el antecedente en clave de oro

El esquema recuerda de manera inquietante a Generación Zoe, el entramado piramidal dirigido por Leonardo Cositorto, que estalló en 2022 dejando miles de damnificados. Allí, el instrumento fue “Zoe Cash”, una criptomoneda que supuestamente estaba respaldada en minas de oro ubicadas —según afirmaba el propio Cositorto— en Jujuy y San Juan.

Nunca hubo tal respaldo. Las minas no existían, y Zoe funcionaba en realidad como una clásica estructura Ponzi, con retornos pagados a antiguos inversores gracias a la entrada de nuevos fondos. La caída del sistema expuso un fraude estimado en decenas de millones de dólares.

Cositorto terminó detenido y procesado, pero aún hoy continúo intentando recuperar protagonismo desde la cárcel. En uno de sus discursos más extravagantes, pidió públicamente al presidente Javier Milei un indulto presidencial, bajo el argumento de que lo suyo no era una estafa sino un modelo alternativo de economía popular.


Del delirio mesiánico a la política nacional

Más allá de lo económico, tanto Cositorto como Rutigliano buscaron transformarse en figuras políticas, amparados en discursos de ruptura con “la casta” y promesas de disrupción institucional.

Rutigliano llegó incluso a autopostularse como candidato a secretario de Minería de la Nación, en entrevistas con medios afines con notas pagadas, el outsider, como se presentaba aseguraba poder transformar la mineria en el país gracias a la tokenización de recursos. Como parte de ese relato, se presentaba como una víctima de las corporaciones mineras.

Ninguna de sus afirmaciones resistió el más mínimo chequeo: ni hay litio, ni hay contratos, ni hay respaldo jurídico o técnico para lo que vendía como “el futuro de la minería”.


Criptoestafas y libertarismo: una bomba que ya explotó

El crecimiento de estas estafas no puede leerse solo como hechos aislados. Forman parte de un clima político y cultural que empuja la desregulación financiera y desprecia los marcos de control estatales.

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El propio presidente Javier Milei está implicado en una investigación judicial por haber promocionado la criptomoneda «Libra» en su cuenta de Twitter, ahora X, recomendándola a sus seguidores como una alternativa al sistema tradicional. Pocas horas después, Libra se desplomó, y cientos de usuarios reportaron pérdidas millonarias en el mundo. Algunos incluso iniciaron acciones legales por estafa.

El caso puso de manifiesto la falta de límites entre la opinión personal de figuras públicas y el impacto que pueden tener sobre los ahorros de miles de personas.


Los espejismos digitales y la minería como excusa

Las criptoestafas con “respaldo en minerales” apelan a un deseo colectivo: acceder a la riqueza de los recursos naturales, incluso sin tener contacto físico con ellos. Pero tanto Atómico 3 como Zoe Cash demostraron que detrás del relato disruptivo puede esconderse una estructura clásica de fraude financiero.

Y lo más grave: utilizaron la minería —una actividad estratégica, regulada y compleja— como disfraz de legitimidad, ensuciando su imagen y generando confusión social en torno a lo que significa verdaderamente invertir en litio, oro o cobre.

En nombre de la libertad financiera, se montaron negocios fraudulentos que burlaron controles, destruyeron ahorros y alimentaron delirios mesiánicos. Hoy, esos mismos discursos enfrentan su reverso: causas penales, investigaciones regulatorias y una creciente pérdida de credibilidad incluso entre quienes antes los aplaudían.

Porque cuando la “libertad” se transforma en impunidad, y la minería en excusa para estafar, los que terminan perdiendo siempre son los mismos: los que creyeron sin preguntar, y los que apostaron sin saber que todo era humo.

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