Diario de minería, petróleo y campo.
Desde Washington, el canciller Pablo Quirno confirmó una de las señales más fuertes para la minería argentina en décadas: inversiones por US$14.000 millones canalizadas a través del RIGI. El anuncio reconfigura el posicionamiento del país en el tablero global de minerales críticos.
Diplomacia económica y minerales críticos: el giro estratégico
La participación del canciller Pablo Quirno en la cumbre de minerales críticos en Estados Unidos no fue un gesto protocolar más. En un contexto global atravesado por la transición energética, la electrificación del transporte y la disputa geopolítica por insumos estratégicos, Argentina decidió jugar fuerte y llevar a la mesa una propuesta concreta: previsibilidad macroeconómica, reglas claras y un instrumento específico para destrabar grandes proyectos, el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI).
Durante su estadía en Washington, Quirno desplegó una agenda intensa que incluyó reuniones con el subsecretario de Estado estadounidense Christopher Landau, funcionarios del gobierno de Donald Trump, representantes del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y ejecutivos de multinacionales de primera línea. El mensaje fue consistente: Argentina busca integrarse a las cadenas de suministro seguras de minerales críticos, ofreciendo estabilidad regulatoria en el largo plazo.
En sus propias palabras, el canciller sostuvo que el país está “comprometido en profundizar la cooperación con los Estados Unidos en materia de minerales críticos, apoyando cadenas de suministro seguras y promoviendo una asociación estratégica basada en reglas claras y previsibilidad”. Una definición que conecta directamente minería, energía, industria y geopolítica, y que deja atrás años de señales erráticas hacia los inversores.
US$ 14.000M
inversión total confirmada · desembolso conjunto para El Pachón y MARA
El cobre como eje: Pachón y MARA salen del freezer
El dato central llegó tras la reunión de Quirno con Gary Nagle, CEO global de Glencore, una de las mayores compañías de recursos naturales del mundo. Allí se confirmó que dos proyectos de cobre de escala internacional serán presentados bajo el paraguas del RIGI y pasarán, finalmente, de la larga etapa de exploración y factibilidad a la fase de construcción.
Se trata de El Pachón, en la provincia de San Juan, y MARA, en Catamarca, dos emprendimientos conocidos por el sector pero históricamente demorados por incertidumbre macroeconómica, cambios regulatorios y falta de horizonte financiero. La inversión conjunta estimada asciende a US$14.000 millones, una cifra que por sí sola equivale a varios años de inversión minera promedio en Argentina.
“El impacto será decisivo en la producción, las exportaciones y la generación de empleo”, afirmó Quirno, marcando un punto clave: el cobre no es solo un mineral más. Es un insumo crítico para energía renovable, redes eléctricas, electromovilidad e industria tecnológica, áreas donde la demanda global crece de manera sostenida. Chile y Perú construyeron buena parte de su estabilidad macroeconómica sobre este metal; Argentina, con algunos de los mayores proyectos sin desarrollar del mundo, empieza a mostrar intención de cerrar esa brecha.
Argentina tiene su macroeconomía ordenada, ofrece previsibilidad, reglas claras y un RIGI que vuelve a hacer viable invertir en el país.
”
— Pablo Quirno, Canciller de la Nación
Empresas globales, confianza y efecto arrastre
El encuentro en la sede del Atlantic Council funcionó como termómetro del interés empresario. Allí participaron compañías como Chevron, Eni, Shell, Merck, Corteva Agriscience, Roche, Bayer y VISA, además de representantes del Departamento de Comercio de EE.UU. y del BID. No se trató solo de minería, sino de una señal transversal: energía, agroindustria, tecnología e industria observan con atención el nuevo esquema argentino.
Quirno remarcó ante los directivos que “Argentina tiene su macroeconomía ordenada, ofrece previsibilidad, reglas claras y un RIGI que vuelve a hacer viable invertir en el país”. Más allá del tono diplomático, el mensaje apunta a generar un efecto arrastre: grandes proyectos mineros suelen traccionar infraestructura, logística, energía, servicios industriales y empleo calificado, con impacto directo en economías regionales.
En provincias como San Juan y Catamarca, donde el cobre aparece como vector de desarrollo de largo plazo, estas inversiones pueden modificar de manera estructural la matriz productiva, aumentar exportaciones y reducir la restricción externa, uno de los problemas crónicos de la economía argentina.
CLAVES DEL ANUNCIO
- • Monto: US$14.000 millones en inversiones mineras confirmadas.
- • Herramienta: Uso del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI).
- • Proyectos: El Pachón (San Juan) y MARA (Catamarca) pasan a fase de construcción.
- • Empresa: Glencore lidera la operación como actor global clave.
- • Impacto: Reactivación de exportaciones de cobre y generación masiva de empleo regional.
El cobre y el RIGI como apuesta de largo plazo
La confirmación de inversiones por US$14.000 millones no garantiza por sí sola el éxito, pero sí marca un cambio de fase. Argentina vuelve a sentarse en la mesa grande de la minería global con proyectos concretos, socios de peso y un marco normativo diseñado para competir por capitales en un mundo cada vez más demandante de minerales críticos.
Si el RIGI logra sostener previsibilidad en el tiempo y los proyectos avanzan sin sobresaltos políticos o regulatorios, el cobre puede transformarse en el próximo gran motor de divisas, empleo industrial y desarrollo energético. La ventana está abierta; el desafío será no volver a cerrarla.






