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Vaca Muerta pisa el acelerador: los ductos que pueden convertir al shale en una máquina de dólares

Vaca Muerta pisa el acelerador: los ductos que pueden convertir al shale en una máquina de dólares

La historia reciente de la energía argentina tiene un punto de inflexión claro: Vaca Muerta dejó de ser una promesa para transformarse en un activo macroeconómico.
Hoy la formación concentra cerca del 60% de los hidrocarburos que produce el país y es el corazón de un cambio de signo en la balanza energética que pocos años atrás parecía imposible.

Tras años de déficit estructural —calculado entre 5.000 y 7.000 millones de dólares anuales—, la Argentina logró en 2024 un superávit energético de 5.668 millones de dólares, marcando un punto de inflexión en su historia reciente. Lejos de ser un fenómeno transitorio, durante 2025 ese resultado se consolidó y profundizó, apalancado en el salto productivo de Vaca Muerta, la menor dependencia de importaciones y una infraestructura que empezó, lentamente, a correr detrás de la producción.

Ese salto, sin embargo, tiene una condición ineludible: infraestructura. Sin ductos, plantas de tratamiento, puertos y capacidad de transporte, el shale no fluye. Y en ese punto aparece el verdadero cuello de botella del modelo Vaca Muerta. La producción ya demostró que puede crecer; ahora el desafío es evacuar volúmenes crecientes de gas y petróleo hacia los centros de consumo interno y, sobre todo, hacia los mercados de exportación. En ese escenario se inscriben tres proyectos que, por escala e impacto, están llamados a redefinir el mapa energético argentino: Vaca Muerta Oil Sur (VMOS), Duplicar Norte de Oldelval y la ampliación del gasoducto Perito Moreno, una obra estratégica impulsada por Transportadora de Gas del Sur.

+7.000 M

Superávit energético proyectado
De déficit crónico a exportador estructural

El proyecto VMOS es, sin exagerar, la obra de infraestructura petrolera más ambiciosa de las últimas décadas

Liderado por YPF y acompañado por un consorcio que reúne a Vista Energy, Pan American Energy, Pampa Energía, Chevron, Pluspetrol, Shell, Tecpetrol y Gas y Petróleo del Neuquén, el oleoducto conecta Allen con Punta Colorada, en Río Negro, a lo largo de 437 kilómetros. La magnitud no es solo geográfica: la inversión total ronda los 3.000 millones de dólares y está pensada para resolver de manera estructural la salida del crudo no convencional hacia el Atlántico.

La obra ya completó la soldadura de la traza y avanza en instalaciones de superficie, estaciones de bombeo y pruebas hidráulicas. El objetivo es claro: comenzar a exportar a partir de noviembre de 2026 con un caudal inicial estimado en 180.000 barriles diarios y escalar rápidamente hasta los 550.000 barriles por día en 2027. Para dimensionar el impacto, ese volumen equivale a multiplicar varias veces las exportaciones actuales de crudo y posicionar a la Argentina como un jugador relevante en el mercado atlántico, con capacidad de abastecer refinerías de América, Europa y África.

VACA MUERTA OIL SUR (VMOS)

  • Longitud: 437 km (Allen – Punta Colorada)
  • Inversión: ~USD 3.000 millones
  • Inicio exportación: Nov 2026 (180.000 bpd)
  • Capacidad plena: 550.000 bpd en 2027
  • Consorcio: YPF + 8 operadores

Pero el ducto no se llena solo. Según explicó Horacio Marín, CEO y presidente de YPF, para alcanzar esos volúmenes será necesario un salto cuantitativo en la actividad: alrededor de 2.000 nuevos pozos de petróleo no convencional. “La actividad de YPF va a aumentar fuertemente. Tenemos que llegar a tres veces más la actividad, a unos 600 pozos por año”, señaló en declaraciones al Diario Río Negro. El dato no es menor: implica más equipos, más empleo, más demanda de servicios y una presión adicional sobre proveedores, logística y financiamiento. Marín también fue explícito sobre el principal riesgo operativo: las boyas de carga en el puerto. Aun así, confirmó que el sistema estará en condiciones de evacuar los primeros barriles en la fecha prevista, marcando un antes y un después para el shale argentino.

✅ DUPLICAR NORTE OLDELVAL
200.000 bpd adicionales – Habilitación 2027

En paralelo, y con un perfil quizás menos rutilante pero igual de estratégico, Oldelval puso en marcha el proyecto Duplicar Norte. Se trata de un oleoducto de 207 kilómetros que unirá Puesto Hernández, en Rincón de los Sauces, con Allen, con una capacidad inicial de 200.000 barriles diarios y una inversión cercana a los 400 millones de dólares. El objetivo es descomprimir el hub norte de Vaca Muerta, una zona donde se concentran desarrollos clave como El Trapial de Chevron, Los Toldos II Este de Tecpetrol, Bajo del Choique de Pluspetrol y La Escalonada, operada por Shell e YPF.

La lógica del proyecto es técnica y económica: sin Duplicar Norte, ese conjunto de áreas enfrentaría un cuello de botella estructural que limitaría su crecimiento. Ricardo Hösel, CEO de Oldelval, lo explicó con claridad durante el Energy Day de EconoJournal: “Es un ducto fundamental para poder evacuar ese hub y era parte del plan cuando hicimos el proyecto Duplicar porque sabíamos que aguas arriba se iba a generar un cuello de botella”. La obra comenzó en julio y prevé una puesta en marcha temprana hacia fines de 2026, con habilitación definitiva en el primer trimestre de 2027. Su conexión con Duplicar Plus, inaugurado en abril y con destino final en Puerto Rosales, permitirá incrementar de forma directa las exportaciones de crudo por la costa bonaerense.

⚠️ AMPLIACIÓN PERITO MORENO
+14 MM m³/día – Ahorro USD 700 M/año en GNL

El tercer pilar de este salto exportador está en el gas. La ampliación del gasoducto Perito Moreno —ex Néstor Kirchner— apunta a resolver uno de los problemas más costosos de la matriz energética argentina: la importación de gas natural licuado en invierno. La iniciativa, impulsada por Transportadora de Gas del Sur, busca expandir la capacidad del sistema de 21 a 35 millones de metros cúbicos diarios, lo que permitiría un ahorro de divisas estimado en unos 700 millones de dólares por año solo por sustitución de GNL, además de generar saldos exportables en los meses de menor demanda.

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Oscar Sardi, CEO de TGS, detalló que la obra se divide en dos etapas. La primera, de iniciativa privada, se ejecutará directamente sobre el gasoducto Perito Moreno y tiene un plazo de 18 meses. “En el invierno de 2027 entendemos que vamos a estar ya operando con este volumen”, afirmó. La segunda etapa requiere una inversión adicional de más de 200 millones de dólares y permitirá que esos 12 millones de metros cúbicos extra lleguen hasta Mercedes, se conecten con el sistema Mercedes-Cardales de TGN y desde allí abastezcan el Litoral y habiliten el flujo hacia el norte, con Brasil como mercado potencial a través del Gasoducto del Norte.

La inversión total del proyecto oscila entre 700 y 800 millones de dólares y TGS ya inició gestiones para que la obra sea incorporada al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones. Según confirmó Sardi, solo resta la aprobación de la comisión evaluadora para acceder a los beneficios fiscales y cambiarios del régimen, un factor clave para acelerar decisiones de financiamiento en un contexto macro aún desafiante.

Vistas en conjunto, estas tres obras marcan algo más que una ampliación de capacidad: configuran un cambio de escala. VMOS abre definitivamente la puerta al petróleo argentino en el mercado global; Duplicar Norte ordena el crecimiento del hub norte de Vaca Muerta y evita cuellos de botella que podrían frenar inversiones; y la ampliación del Perito Moreno ataca uno de los principales drenajes de divisas del país, al tiempo que posiciona al gas como vector de integración regional.

El desafío ahora es de coordinación y timing. La producción viene corriendo más rápido que la infraestructura, y cualquier descalce puede tener costos elevados. Pero si los plazos se cumplen, a partir de 2027 la Argentina no solo consolidará el autoabastecimiento, sino que podría transformarse en un exportador energético estructural, con impacto directo en reservas, tipo de cambio, empleo y desarrollo industrial. La pregunta que queda abierta es si el país sabrá sostener reglas de juego, financiamiento y consenso político para que este salto no sea un pico aislado, sino el inicio de una nueva etapa energética.

Vaca Muerta ya no pide permiso. Exige infraestructura. Y Argentina empieza a dársela.

Por Agenda Industrial

 

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