Diario de minería, petróleo y campo.
La recuperación laboral que asomó a fines de 2024 duró poco. En solo cuatro meses, el sector privado perdió 49.000 empleos y la industria aparece, otra vez, como la principal víctima de un ajuste que ya dejó de ser coyuntural.
Un retroceso que confirma la fragilidad del mercado laboral
Entre junio y septiembre de 2025 se perdieron 49.000 puestos de trabajo en el sector privado, según datos oficiales del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA). El número no solo es contundente: confirma que la mejora registrada hacia el cierre de 2024 fue breve, frágil y sin bases sólidas.
El dato cobra mayor peso si se lo contextualiza en un escenario de caída del consumo, cierre de pymes, fábricas trabajando por debajo de su capacidad y salarios que pierden contra la inflación. El empleo registrado, lejos de consolidar una recuperación, volvió a retroceder.
empleos privados perdidos en solo cuatro meses
Septiembre marcó el punto más bajo del año
El deterioro se profundizó en septiembre, cuando el empleo registrado volvió a caer con fuerza. Ese mes se contabilizaron 10.700 trabajadores menos que en agosto. La contracción se explicó casi en su totalidad por el empleo asalariado privado.
La industria, el comercio y la construcción —sectores intensivos en mano de obra— muestran dificultades para sostener dotaciones en un contexto de costos altos, demanda débil y escaso financiamiento.
El acumulado desde 2023 muestra la magnitud del problema
Desde noviembre de 2023, el empleo asalariado privado cayó de 6,38 millones a 6,19 millones, lo que implica 187.400 puestos menos. En paralelo, el empleo público se redujo en 70.100 cargos y el trabajo en casas particulares perdió 27.300 puestos adicionales.
Lejos de tratarse de un ajuste puntual, los números describen un proceso persistente de destrucción de empleo que impacta de lleno en la industria y la economía real.
Industria, comercio y construcción: el epicentro de la caída
Durante septiembre, seis actividades redujeron su nivel de empleo, entre ellas industria, comercio, construcción, agro, transporte y minería. En estos sectores, cada baja se traduce en menos turnos, menos horas trabajadas y despidos.
Los incrementos observados en pesca, energía y enseñanza no alcanzan para compensar la destrucción de empleo en los sectores centrales de la economía productiva.
El trasfondo: consumo débil y economía real en pausa
El deterioro del empleo está directamente vinculado a la caída del consumo y la pérdida de poder adquisitivo. Sin demanda interna, la industria ajusta; sin industria en marcha, el empleo se resiente.
Mientras el debate político se concentra en reformas exprés, los datos muestran que sin crecimiento sostenido, crédito e inversión productiva, el empleo seguirá siendo la variable de ajuste.






