Diario de minería, petróleo y campo.
El expresidente de EE.UU. otorgará beneficios arancelarios a Milei en un acuerdo comercial estratégico. ¿El objetivo? Blindarse ante una guerra global con Beijing.
Donald Trump volvió al centro del tablero global con una jugada geopolítica inesperada: sellará un acuerdo arancelario privilegiado con Javier Milei, convirtiendo a la Argentina en un nuevo socio clave para enfrentar a China.
Mientras impone tarifas del 10% a las importaciones globales —y del 50% al acero y aluminio—, Trump hará una excepción para Buenos Aires: más de 100 productos argentinos quedarían exentos de aranceles, como parte de una alianza que mezcla ideología, estrategia y oportunidad.
Milei, el “socio confiable” frente al fantasma chino
Para Trump, el enemigo es claro: el Partido Comunista Chino. Y en esa cruzada, necesita aliados confiables. Milei no solo comparte su retórica anticomunista, sino que ofrece capacidad productiva en energía, alimentos y minería. Una carta fuerte si la guerra comercial escala al siguiente nivel.
“Estados Unidos necesita canales de suministro seguros”, dijo Howard Lutnick, secretario de Comercio, tras reunirse con el canciller argentino Gerardo Werthein. En Washington lo tienen claro: si China se cierra, América Latina debe abrirse. Y Argentina está primero en la fila.
El síndrome Kazajistán y el temor de Wall Street
El acuerdo argentino se explica también por lo que ocurrió en Kazajistán. Tras millonarias inversiones de EE.UU., el país selló un acuerdo estratégico con Beijing. Trump no dudó: impuso un arancel del 25% como castigo, una señal para el resto del mundo.
Ahora, Argentina se posiciona como el contraejemplo: el país que dijo “sí” a Washington y se distancia de China. Aunque, eso sí, el acero y el aluminio seguirán con aranceles del 50%, por ser considerados estratégicos para la seguridad nacional norteamericana.
Con el anuncio pendiente para el 1° de agosto, Milei espera con ansiedad la foto del acuerdo. Pero sabe que con Trump, nada está cerrado hasta que él mismo lo diga.






