La única refinería de La Pampa, propiedad del Grupo Kalpa y con participación estatal de PamPetrol, atraviesa su peor crisis financiera.
El embargo de todas sus cuentas bancarias, dispuesto por la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) en el marco de tres procesos judiciales —uno con sentencia firme por más de 4,1 millones de dólares—, obligó a la empresa a suspender la negociación de sus Obligaciones Negociables en la Comisión Nacional de Valores (CNV).
RefiPampa emitió en 2022 bonos por 15 millones de dólares, con vencimientos inmediatos de 3,75 millones en septiembre y otro monto igual en diciembre. La calificadora Moody’s ya había degradado su nota en julio, anticipando dificultades para refinanciar la deuda.

El impacto de la medida no sólo compromete la operación de la planta, sino que también amenaza el abastecimiento de combustibles a su principal cliente: la red de estaciones Voy.
El caso se suma a la crisis que golpea a otras petroleras como Aconcagua Energía y President Petroleum, evidenciando un escenario de estrés financiero en el sector hidrocarburífero argentino.






