Diario de minería, petróleo y campo.
La minería argentina registró en julio un fuerte repunte del 8,2% interanual según el INDEC. El motor fue claro: petróleo y litio, dos sectores que vienen marcando la agenda energética y minera nacional. Sin embargo, los contrastes internos son evidentes: mientras el crudo sube casi 20% y el litio se dispara más de 60%, actividades tradicionales como la caliza y el carbón retroceden con fuerza.
Petróleo crudo: la locomotora del repunte
La “Extracción de petróleo crudo y gas natural y servicios de apoyo” se expandió 8,3% interanual en julio y 3,2% en el acumulado de enero-julio. El petróleo crudo fue la estrella, con un salto de 19,4% interanual y 12,1% acumulado, consolidando a Vaca Muerta como epicentro del crecimiento. En contraste, el gas natural mostró un avance más moderado (+6,9% interanual y +4,1% acumulado). Los servicios de apoyo, clave para la cadena operativa, fueron el talón de Aquiles con una caída de 11,9% interanual.
“Estamos frente a un boom petrolero que sostiene la balanza energética argentina, pero el sector de servicios muestra señales de alerta por costos y falta de inversión”, explican analistas energéticos.
Oro y plata: repunte mensual, pero debilidad en el acumulado
La “Extracción de minerales metalíferos” aumentó 9,5% interanual en julio, motorizada por la producción de oro y plata, que avanzó 13,7%. Sin embargo, el acumulado de los primeros siete meses revela una baja del 0,8%, reflejando el desgaste de yacimientos maduros y la ausencia de nuevos proyectos en etapa de producción. El bullón dorado/doré cayó 1% interanual y 6% acumulado.
La minería metalífera muestra un comportamiento errático: picos de recuperación mensual, pero un arrastre negativo que limita su aporte a las exportaciones.
Litio: el gran ganador entre los no metalíferos
Los “Minerales no metalíferos y rocas de aplicación” crecieron 5,5% interanual en julio y 7,6% acumulado. Aquí brilla el litio, que explicó la mayor parte de la mejora: la extracción de minerales para productos químicos se disparó 58,1% interanual y 41,3% acumulado, con el carbonato de litio creciendo 61% interanual.
También aportaron en positivo la extracción de arcilla y caolín (+17,7%) y la sal (+14,7%). La minería de litio, con epicentro en Catamarca, Salta y Jujuy, confirma que es el nuevo vector de crecimiento.
Caliza y carbón: los perdedores de la foto
No todo fue expansión. La piedra caliza y el yeso retrocedieron 2,8% interanual, golpeando a la construcción y a la producción de cemento. Más dramática es la situación del carbón y la turba: el rubro se desplomó 55,2% en julio y acumula una caída del 37% en 2025.
El retroceso muestra que, mientras la minería energética moderna (petróleo y litio) pisa fuerte, los segmentos tradicionales quedan relegados y sin perspectivas de recuperación en el corto plazo.
Un sector de dos velocidades
El informe del INDEC refleja una minería argentina a dos velocidades: de un lado, petróleo y litio avanzando a tasas de dos dígitos y consolidándose como pilares estratégicos; del otro, actividades tradicionales como el carbón, la caliza y hasta el oro en retroceso.
El desafío para el gobierno y las provincias es doble: potenciar los nuevos motores de exportación, pero también generar políticas que eviten la extinción de ramas históricas de la minería local. El repunte de julio consolida la recuperación del sector, aunque con una brecha interna cada vez más marcada.






