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El gobierno de Javier Milei oficializó la transformación de Yacimientos Carboníferos Río Turbio (YCRT) en una sociedad anónima bajo el nombre Carboeléctrica Río Turbio S.A., con capital inicial de $30 millones.
La medida marca un nuevo capítulo en la política de privatizaciones, con fuerte impacto en la Patagonia y en una empresa símbolo del kirchnerismo.
El nuevo esquema: del Estado a la sociedad anónima
La Resolución 1181, publicada en el Boletín Oficial, establece que la flamante sociedad tendrá como objeto la explotación integral del complejo minero-carbonífero, ferroviario, portuario y energético de Río Turbio. El paquete accionario será controlado en un 95% por la Secretaría de Energía y en un 5% por la Secretaría de Minería, ambas bajo la órbita del Ministerio de Economía.
En palabras del Ejecutivo, la conversión busca “optimizar la eficiencia operativa y permitir la incorporación de capital privado en una estructura flexible”. Sin embargo, se mantiene la obligación legal de que el Estado conserve la mayoría accionaria, según lo estipulado en la Ley Bases.
Privatización en clave patagónica
La decisión se inscribe en una ola de medidas similares: hace apenas semanas se avanzó con la venta de acciones de las represas Alicurá, El Chocón–Arroyito, Cerros Colorados y Piedra del Águila, en Neuquén y Río Negro. El mensaje es claro: el gobierno pretende dinamizar activos estratégicos de energía y minería en el sur del país bajo esquemas de mercado.
El decreto 70/2023, que declaró la emergencia pública y habilitó la transformación de empresas estatales en sociedades anónimas, había allanado el camino para esta decisión.
Un gigante deficitario con peso local
Una medida que sacude a Santa Cruz y reabre un debate histórico sobre el carbón y su futuro.
YCRT mantiene una plantilla de aproximadamente 2100 trabajadores, la mayoría administrativos, y constituye la base económica de Río Turbio y su zona de influencia. No obstante, la compañía arrastra números en rojo desde hace años.
Según la SIGEN, solo en los primeros nueve meses de 2024 el déficit operativo alcanzó los $62.565 millones, mientras que el resultado económico negativo fue de $8.728 millones, pese a aportes estatales por casi $54.000 millones. El gobierno proyecta que el rojo 2024 cerrará entre US$ 80 y 100 millones, un descenso frente a los US$ 140 millones de 2023, pero todavía crítico.
Historia, política y futuro del carbón en Argentina
Más allá de las cifras, YCRT es un símbolo. Nació como apuesta estratégica para la generación eléctrica a base de carbón y se convirtió en estandarte del kirchnerismo en Santa Cruz, con millonarias inversiones y obras como la Central Termoeléctrica. También atravesó denuncias de irregularidades durante la gestión de Mauricio Macri.
Hoy, la pregunta es inevitable: ¿puede el carbón, en plena transición energética global, sostenerse como vector de desarrollo para la Patagonia? La privatización parcial parece abrir el juego a una reconversión, pero el desafío será equilibrar la presión por eficiencia económica con la necesidad de mantener empleo y arraigo en una comunidad que depende casi por completo del yacimiento.
Cierre estratégico
La transformación de YCRT en Carboeléctrica Río Turbio S.A. no es solo una medida administrativa: es una señal política de Milei sobre el rumbo energético e industrial. La mina de carbón más emblemática del país entra en una etapa de redefinición que pondrá a prueba la relación entre Estado, mercado y comunidad. En el horizonte, el dilema central es si este cambio permitirá superar décadas de déficit o si se trata de otra apuesta que terminará repitiendo los mismos errores.






