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El Sindicato de Petroleros Privados de Río Negro, Neuquén y La Pampa confirmó una huelga de 48 horas en Vaca Muerta, con impacto directo sobre la producción de hidrocarburos. La medida comenzará el miércoles 30 de julio a las 20, en el cambio de turno, y se extenderá hasta el viernes 1 de agosto.
El reclamo gremial se centra en la reincorporación de 1.200 trabajadores despedidos y el cese de más de 2.000 suspensiones en empresas del sector. La decisión fue comunicada formalmente al Ministerio de Trabajo, aunque hasta el momento no hubo intervención oficial del Gobierno nacional ni de las provincias involucradas.
“Esto no es una crisis, es una decisión empresaria”, denunció Marcelo Rucci, secretario general del sindicato, al confirmar el paro.
Una industria en expansión que ajusta personal
El conflicto emerge en un contexto paradójico: la producción en Vaca Muerta alcanzó los 600.000 barriles diarios, un objetivo previsto originalmente para 2026, pero el nivel de empleo se reduce.
“Los récords que celebran se deben al esfuerzo de miles de compañeros que hoy están en la calle o en sus casas cobrando lo mínimo”, reclamó Rucci.
Según el gremio, las operadoras están optando por recortar personal mientras esperan la entrada en operación de nuevos ductos, prevista para 2026. Desde el sindicato afirman haber presentado alternativas para evitar despidos durante este período de transición, pero aseguran que las propuestas fueron ignoradas.
“Tratamos de construir un puente. No nos escucharon. Si no nos escuchan, nos vamos a hacer escuchar”, advirtió el dirigente sindical.
Una pulseada clave para el modelo de desarrollo energético
El paro pone en riesgo la continuidad de las operaciones en la principal formación no convencional del país, y abre un frente de tensión entre los trabajadores y las operadoras, con posibles efectos sobre el abastecimiento interno y los proyectos de exportación.
Rucci fue enfático: no habrá negociación posible sin la reincorporación de los despedidos y el fin de las suspensiones. “Si en el peor momento los trabajadores sostuvieron la industria, ahora que hay crecimiento no pueden ser descartados”, señaló.
Advertencia directa: “Si la tenemos que romper nosotros, no tenemos problema”
El gremio también acusó a las empresas de impulsar un modelo de “ajuste silencioso”, a pesar del crecimiento sostenido de la producción y las expectativas de ingreso de divisas por exportaciones.

“Vaca Muerta solo va a ser sostenible si incluye a los trabajadores como una herramienta central. Si no, la están rompiendo. Y si la tenemos que romper nosotros, no tenemos problema en hacerlo”, cerró Rucci, en el mensaje más duro hasta ahora.






