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SKF baja la persiana industrial: otro símbolo que se vuelve importador

SKF baja la persiana industrial: otro símbolo que se vuelve importador

El cierre de la planta de SKF en Tortuguitas deja 150 familias sin trabajo y expone una contradicción profunda: mientras el mundo refuerza la producción local para asegurar cadenas estratégicas, Argentina retrocede hacia la importación. Una carta de un operario revela el costo humano detrás de la decisión corporativa.


Las razones detrás del cierre: eficiencia global vs. desarrollo local

La multinacional sueca SKF, fundada en Argentina en 1917, anunció el cierre definitivo de su histórica planta de rodamientos en Tortuguitas. La empresa argumentó que la medida responde a una “necesidad de competitividad global” y que concentrará su producción regional en Brasil, donde ya opera plantas más grandes y altamente automatizadas.
Manish Bhatnagar, presidente de la Región Industrial de las Américas y Australia, justificó la decisión afirmando que “no encontramos una alternativa sostenible al cierre”. Sin embargo, la explicación no contempla el impacto productivo y social para el país: se desvanece un siglo de industria nacional y se pierde un proveedor clave para sectores automotriz, energético y metalúrgico.

El impacto sobre el empleo: 150 familias en la incertidumbre

El cierre deja 145 trabajadores despedidos —muchos con más de 20 años de antigüedad— y 150 familias afectadas directamente. El Ministerio de Trabajo bonaerense intervino para garantizar indemnizaciones y mejorar condiciones de retiro, aunque la medida se vive como una condena a la precarización laboral.
Desde la UOM, su secretario general Abel Furlán fue contundente: “Mientras el mundo cuida su producción, Argentina abre la puerta a lo importado. Hoy perdemos 150 empleos y mañana perdemos soberanía industrial”. La Asociación de Industriales Metalúrgicos (ADIMRA) advirtió que el sector atraviesa su peor nivel de utilización de capacidad instalada desde 2020, con una caída de 5,2% interanual en septiembre.

La carta del operario: el costo humano que no aparece en los balances

Uno de los trabajadores compartió una carta abierta que circuló entre compañeros:

“Mi viejo trabajó acá. Yo también. Pensé que mi hijo iba a tener la chance. Nos dicen que es la globalización. Para nosotros es el fin de una historia”.
Este testimonio sintetiza algo que trasciende el empleo: la pérdida de identidad industrial, el quiebre del tejido laboral y la ruptura de una cadena de conocimiento técnico que no se reconstruye importando cajas cerradas desde otro país.

Brasil produce, Argentina importa: la señal que se transmite al mercado

El caso SKF se suma a una tendencia preocupante: multinacionales que dejan de fabricar en el país para reconvertirse en importadoras. El mensaje es claro y peligroso para la macroindustria: producir en Argentina es menos favorable que importar.
Esto no solo golpea al empleo directo, sino al ecosistema: talleres metalúrgicos, proveedores, logística, ingenieros, técnicos. La cadena de valor se debilita y la industria nacional pierde escala, know-how y competitividad estructural.


Lo que está en juego: política industrial o economía de ocasión

La decisión de SKF surge en un contexto de apertura de importaciones y menor protección a sectores productivos. Sin una política industrial activa, las empresas priorizan costos financieros antes que comunidad productiva.
Países como Brasil, China, India y Estados Unidos están haciendo exactamente lo contrario: subsidios, incentivos, financiamiento de expansión y reindustrialización para asegurar independencia productiva en sectores estratégicos.

La discusión real no es solo laboral: es industrial, tecnológica y estratégica.


Claves:

¿Puede Argentina sostener su sistema industrial si las multinacionales eligen importar en lugar de producir? ¿Qué política industrial debería aplicarse para revertir esta tendencia?

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