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Argentina entra formalmente en recesión: la actividad económica cayó 1% en septiembre

Argentina entra formalmente en recesión: la actividad económica cayó 1% en septiembre

El nuevo informe de la consultora Equilibra confirma lo que el mercado ya anticipaba: la economía argentina volvió a terreno negativo. La caída de 1% en septiembre y la baja productiva acumulada desde febrero confirman oficialmente el ingreso a una nueva recesión.

Un trimestre en rojo que marca el cambio de ciclo

De acuerdo al Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) elaborado por Equilibra, la actividad cayó 1% en septiembre, acumulando una baja del 2% respecto a los niveles de febrero.
El retroceso marca la segunda caída trimestral consecutiva, lo que, según los estándares técnicos internacionales, define formalmente una recesión.

La economía muestra señales de agotamiento estructural: la mejora puntual del agro no logra compensar la caída en industria, construcción, comercio y energía.

“La contracción se habría agravado sin el desempeño del sector agropecuario”, advierte Equilibra, que redujo su previsión de expansión del PIB para 2025 del 4% al 3,5% promedio anual.

Un rebote efímero y un presente en declive

Tras un leve repunte en agosto (+0,3% mensual), la economía volvió a caer en septiembre.
El EMAE total mostró un aumento interanual del 1,5%, pero esa variación se explica por el efecto estadístico de base baja, no por un crecimiento real sostenido.

En el desagregado, la actividad sin el agro apenas subió 1,4% interanual, pero cayó 1,3% mensual desestacionalizada.
La industria y la construcción siguen en terreno negativo, mientras que el sector financiero —impulsado por el carry trade y la especulación cambiaria— fue el que más creció, 26,5% interanual, aportando artificialmente a las cifras generales.

“El PBI se sostuvo en agosto gracias a la bicicleta financiera, pero la economía real sigue cayendo”, remarca el informe, en línea con los datos de actividad industrial que muestran una baja de 4,4% interanual.

El consumo y la inversión, en zona crítica

El deterioro del poder adquisitivo, la caída del crédito y la retracción del gasto público están erosionando la demanda interna.
Las consultoras privadas estiman que el consumo masivo retrocede a niveles de 2020, mientras la inversión privada —principalmente en bienes de capital y construcción— se contrajo más de 8% interanual en el tercer trimestre.

A ello se suma la volatilidad cambiaria y la incertidumbre política, factores que traban la planificación empresarial y congelan proyectos industriales, energéticos y de infraestructura.

“La economía real no encuentra piso y los indicadores de empleo formal ya reflejan la desaceleración”, advierte Equilibra.

El futuro inmediato: más ajuste y menor actividad

Para el cuarto trimestre, la proyección de Equilibra es aún más cauta.
Prevé una caída desestacionalizada del PBI producto del menor nivel de inversión, la caída del consumo y la falta de estímulos productivos.
La mayoría de las consultoras privadas coinciden en que la economía cerrará 2025 con una expansión inferior al 3,5%, lo que implica crecimiento estadístico, pero recesión efectiva en la economía real.

“El desafío no es crecer sobre el rebote del agro, sino sostener un ciclo industrial estable y competitivo”, señalan economistas del sector manufacturero.

Claves

  • La actividad cayó 1% en septiembre, acumulando dos trimestres consecutivos negativos.

  • El nivel productivo está 2% por debajo de febrero.

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  • El sector agropecuario evitó una caída mayor, mientras la industria y el comercio retroceden.

  • El PBI crecería 3,5% en promedio anual, pero en contexto recesivo.

  • El consumo y la inversión privada están en los niveles más bajos desde 2020.

Una recesión de alta velocidad

Argentina entra nuevamente en una recesión por contracción simultánea del consumo, la inversión y la producción.
A diferencia de crisis anteriores, el ajuste actual no tiene detonante externo: es el resultado de la caída de la demanda interna y del agotamiento del crédito doméstico.

Sin estímulos a la industria ni previsibilidad macroeconómica, el país se enfrenta a una recesión que podría extenderse hasta mediados de 2026, con fuerte impacto en el empleo formal, la recaudación y la recirculación del ingreso regional.

La incógnita, más que si habrá recuperación, es cuánto resistirá el tejido productivo antes de otro cambio de modelo económico.

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