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Minerales críticos: la pulseada global pone a Argentina en el centro del tablero

Minerales críticos: la pulseada global pone a Argentina en el centro del tablero

El litio, el cobre y el uranio marcan el futuro de la minería argentina. En un mundo que reordena cadenas de suministro estratégicas, Argentina se vuelve atractiva para EE.UU., Europa y China. Inversiones millonarias, proyectos en marcha y la incógnita: ¿podrá el país capitalizar esta oportunidad histórica?


El boom de los minerales críticos y la geopolítica global

Los minerales críticos dejaron de ser un asunto técnico para convertirse en un capítulo de la geopolítica. La International Energy Agency (IEA) los define como insumos clave para la transición energética: litio, níquel, cobalto, manganeso y grafito para baterías; tierras raras para imanes de turbinas eólicas y autos eléctricos; cobre y aluminio para redes eléctricas. La pelea por el acceso a estos recursos enfrentó a Estados Unidos, la Unión Europea y Canadá con China, el gigante que domina gran parte del procesamiento mundial. Argentina, con su potencial aún subexplotado, se ubica como un terreno codiciado y objeto de Memorándums de Entendimiento para asegurar abastecimiento futuro.


Litio: el recurso estrella del norte argentino

Argentina posee 197,9 millones de toneladas de carbonato de litio equivalente y se ubica como el país con mayores recursos del mundo, junto a Bolivia. Sin embargo, en reservas está tercera y en producción aún quinta, detrás de Australia, Chile, China y Zimbabwe. En 2022 el litio tocó un récord de USD 80.000 la tonelada, pero hoy cotiza debajo de USD 10.000, lo que muestra la volatilidad del negocio. Aun así, el país pasó de tener 2 proyectos en operación a 7 activos en 2025, con gigantes como Rio Tinto y Ganfeng liderando inversiones. La geopolítica se filtró en la industria: la división de Lithium Americas respondió a la tensión entre EE.UU. y China, separando activos argentinos bajo la nueva Lithium Argentina.


Cobre: la apuesta de largo plazo

Si el litio es el presente, el cobre es el gigante dormido. Con recursos por 116 millones de toneladas, Argentina busca replicar parte del éxito de Chile, que exporta USD 50.000 millones anuales gracias a este mineral. Los proyectos de gran escala avanzan bajo el paraguas del RIGI. BHP y Lundin controlan el distrito Vicuña, con los yacimientos Josemaría y Filo del Sol, una inversión que promete superar los USD 10.000 millones. McEwen logró que su proyecto Los Azules sea aprobado por el Comité Evaluador, mientras que Glencore impulsa El Pachón y MARA con otros USD 13.500 millones comprometidos. La electrificación masiva y la IA, que demandará infraestructura energética colosal, convierten al cobre en el insumo estratégico del futuro inmediato.


Uranio: el regreso de un viejo conocido

Argentina tiene historia en uranio: desde la CNEA hasta la exportación de tecnología nuclear. Hoy busca revitalizar esa agenda con Demian Reidel al frente del Consejo Nuclear Argentino y el plan de reactores modulares de NASA. En paralelo, YPF evalúa sumar el negocio nuclear a su portfolio bajo la conducción de Horacio Marín. Con once proyectos de exploración identificados en Salta, Mendoza, Chubut y Río Negro, el país busca reinsertarse en la cadena global de abastecimiento de combustible nuclear, con la vista puesta en el alza de demanda que traerán los datacenters de IA.


Fondos globales: el ojo de Blackrock en la minería

No sólo los estados, también los fondos de inversión global marcan presencia. Blackrock, el mayor gestor de activos del mundo, controla participaciones estratégicas en Rio Tinto (6,74%), BHP (8,74%) y Glencore (7,72%), además de un porcentaje menor en Ganfeng. La señal es clara: los minerales críticos argentinos están bajo la lupa de quienes deciden el flujo de capital global.


Argentina frente al desafío de convertir recursos en desarrollo

Los minerales críticos son una oportunidad única para Argentina, capaz de rivalizar en pocos años con el complejo agroexportador. Pero el reto está en casa: infraestructura logística, estabilidad macroeconómica y reglas claras. Con un potencial de exportaciones de litio, cobre y uranio que podría superar los USD 25.000 millones anuales hacia 2035, la pregunta es si Argentina podrá transformar este interés geopolítico en desarrollo industrial y bienestar económico, o si volverá a quedar como “proveedor de recursos” sin capturar valor agregado.


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