Diario de minería, petróleo y campo.
La compañía de Elon Musk atraviesa la mayor crisis desde su creación. Las marcas chinas le arrebatan mercado a gran velocidad y, en Estados Unidos, las nuevas políticas de Donald Trump le quitan dos de sus principales fuentes de ingreso. ¿Podrá reinventarse?
Tesla, la compañía que transformó la industria automotriz al convertir los vehículos eléctricos en un símbolo de innovación, enfrenta una tormenta perfecta. La caída de sus ingresos, la avanzada de marcas chinas como BYD y Xiaomi, y un nuevo paquete de medidas del presidente Donald Trump, podrían poner en jaque la continuidad del liderazgo de la firma que dirige Elon Musk.
Ventas en caída y desempeño decepcionante
En su último reporte trimestral, Tesla informó ingresos por 22.500 millones de dólares, un 12% menos que el año anterior. Aún más alarmante fue la contracción del beneficio operativo, que descendió a 923 millones de dólares, un 25% por debajo de lo proyectado por los analistas.
El mercado europeo mostró una desaceleración marcada en las ventas, lo que indica que la caída no es circunstancial. Musk, quien alguna vez fue visto como un visionario indiscutible, enfrenta ahora el desafío de sostener el modelo de negocio de una empresa que parecía intocable.
China pisa fuerte: la ofensiva de BYD y Xiaomi
En el mismo período en que Tesla perdió terreno, las marcas chinas avanzaron con decisión. BYD, en particular, se consolidó como la principal amenaza. Con modelos de bajo costo, buena autonomía y producción masiva, la firma oriental ya vende un vehículo eléctrico cada dos minutos en el mundo. Xiaomi, Nio y Leapmotor también se posicionan con fuerza, respaldadas por políticas industriales agresivas del gobierno chino.
La relación costo-beneficio de los autos chinos está inclinando la balanza global, especialmente en mercados emergentes y en Europa. Tesla, en cambio, sigue teniendo dificultades para ofrecer un modelo económico competitivo a escala global.
Fin de los créditos verdes: se cierra un grifo millonario
Durante años, Tesla obtuvo ingresos considerables vendiendo créditos regulatorios a otras automotrices. Estos créditos eran comprados por empresas que no lograban cumplir con los límites de emisiones contaminantes, lo que le generó a Tesla más de 10.600 millones de dólares desde 2019.
Sin embargo, con la llegada de Donald Trump nuevamente al poder y la implementación del plan “One Big Beautiful Bill”, ese modelo quedó desactivado. La nueva normativa elimina las sanciones a los fabricantes de autos contaminantes, y por tanto, reduce drásticamente la necesidad de comprar créditos verdes.
En el segundo trimestre de 2025, Tesla vendió un 50% menos de créditos que en el mismo período de 2024. Y se estima que ese ingreso se reducirá a cero en 2026.
Golpe fiscal: adiós al incentivo para autos eléctricos
Otro pilar clave del crecimiento de Tesla también tambalea. El nuevo plan económico de Trump contempla la eliminación del crédito fiscal de 7.500 dólares para quienes compren vehículos eléctricos, un beneficio que resultó fundamental para masificar su adopción en Estados Unidos.

Sin ese incentivo, los autos eléctricos podrían perder atractivo frente a modelos híbridos o de combustión interna, especialmente en un contexto de inflación alta y salarios reales estancados.
¿Puede Musk revertir la tendencia?
La presión sobre Elon Musk es cada vez mayor. Aunque ha comenzado a incluir inteligencia artificial avanzada y nuevos asistentes virtuales en sus vehículos para mejorar la experiencia del usuario, la estrategia tecnológica no alcanza para revertir la caída de ingresos y cuota de mercado.
Tesla enfrenta hoy una encrucijada: redefinir su estrategia de precios, diversificar mercados o reinventar su modelo de negocio para no quedar relegada en una industria cada vez más competitiva y politizada.






