Diario de minería, petróleo y campo.
La petrolera estatal se alista para explorar aguas profundas junto a una firma internacional. Aspira a replicar los descubrimientos de 11.000 millones de barriles que transformaron a Namibia.
La estatal YPF se prepara para dar un giro estratégico clave: en las próximas semanas anunciará el inicio de su campaña de exploración petrolera offshore en el Mar Argentino, en sociedad con una petrolera internacional. La expectativa es alta: Horacio Marín, presidente de la compañía, planteó en público la posibilidad de “convertirse en la próxima Namibia” del Atlántico Sur, tras los descubrimientos masivos realizados en 2022 por empresas como Total y Shell frente a las costas africanas.
El anuncio se dio en el marco del evento J6, que reúne a líderes jóvenes del sector privado argentino. Allí, Marín anticipó que YPF está cerrando una alianza con una firma internacional experta en aguas profundas, con miras a relanzar la exploración en la Cuenca Argentina Norte (CAN), ubicada a más de 300 km de la costa bonaerense.
De Mar del Plata a Uruguay: el nuevo mapa offshore
El área de interés incluye bloques cercanos a Mar del Plata y Necochea, donde ya operan compañías como Shell, Equinor, Galp y Qatar Energy. Sin embargo, según fuentes cercanas al proyecto, el nuevo bloque en análisis podría estar más cerca del límite con Uruguay. La italiana ENI, especialista en offshore profundo, con quien YPF ya firmó un MOU por GNL, suena como principal candidata a integrar el nuevo consorcio.

El primer intento fuerte en la zona fue el pozo Argerich-1, perforado a 1.500 metros de profundidad por Equinor, Shell y YPF. Pero fue negativo. A pesar del revés, los estudios sísmicos identifican una alta similitud geológica entre la plataforma argentina y la africana. Namibia pasó de no figurar en el mapa petrolero a tener reservas estimadas por 11.000 millones de barriles, y es hoy uno de los focos globales de inversión.
Costos, riesgos y una gran apuesta
Explorar en aguas profundas es una jugada de alto riesgo, y altísimo costo: un pozo puede costar entre 80 y 120 millones de dólares, contra los USD 14 millones que demanda uno en Vaca Muerta. Pero el potencial es exponencial. Si se confirma la presencia de petróleo, la producción podría superar los 250.000 barriles diarios, más del 30% del total nacional actual.
Además, una plataforma offshore —una vez instalada— requiere menos mantenimiento que los desarrollos continentales, lo que mejora su economía en el largo plazo. La clave es la escala y la certeza geológica.
YPF redefine su portafolio: foco en no convencional y energía del futuro
La apuesta offshore forma parte de la estrategia 4×4 que YPF impulsa bajo la conducción de Marín: concentración en cuatro negocios clave, desinversión en activos convencionales y objetivo de duplicar su producción total de hidrocarburos para 2030. El plan prevé salir completamente de pozos convencionales para fines de 2025, aunque los tiempos regulatorios podrían postergar esa salida un año más.
YPF también busca protagonismo en gas natural licuado (GNL) —con alianzas como la de ENI— y avanza en proyectos de energía nuclear junto a Nucleoeléctrica Argentina, dentro de la hoja de ruta impulsada por Demián Reidel, mano derecha energética del presidente Javier Milei.
Un desafío geopolítico y ambiental
La reactivación del offshore argentino no estará exenta de desafíos. El proyecto enfrenta resistencias ambientales, especialmente en Mar del Plata, donde organizaciones y sectores políticos se oponen a las perforaciones por su eventual impacto en ecosistemas marinos. Además, el desarrollo ocurre en un contexto internacional de creciente regulación climática, en plena transición energética.
No obstante, las necesidades fiscales, la posibilidad de sumar exportaciones de alto valor y la ventana temporal del petróleo como recurso transicional impulsan a YPF a no perder la carrera.
“Vamos a poder encontrar petróleo que no se encontró en otro lado, como en África”, dijo Marín en J6.
El objetivo es claro: convertir al Mar Argentino en una nueva frontera energética, capaz de proyectar a YPF —y a la Argentina— nuevamente en el tablero energético global.






