Diario de minería, petróleo y campo.
La petrolera de bandera proyecta duplicar su producción no convencional a 400.000 barriles diarios. USD 6.000 millones en inversión y Vaca Muerta Oil Sur como claves del salto exportador.
400.000
barriles diarios proyectados hacia 2027–2028
La compañía proyecta cerrar 2025 con niveles de producción diaria propios de crudo no convencional por encima de los 200.000 barriles, más del doble de lo que producía hace apenas dos años. El plan establece metas intermedias de crecimiento sostenido hasta alcanzar alrededor de 400.000 barriles por día hacia el período 2027–2028, lo que representaría un salto productivo significativo para el sector energético nacional, con beneficios potenciales tanto en exportaciones como en autarquía energética.
Estrategia de inversiones y eficiencia operativa
El plan estratégico de YPF incluye asignar más de USD 6.000 millones en inversiones para 2026, concentrados en el desarrollo de recursos no convencionales y la mejora de procesos internos. El enfoque prioriza Vaca Muerta como motor de crecimiento, con una mirada puesta no solo en la extracción, sino en optimizar costos, tecnología y eficiencia operativa. La petrolera también apuesta a reforzar su red de refinerías, logrando mayor procesamiento de crudo propio y reduciendo la necesidad de importaciones de productos derivados.
La incorporación de herramientas como inteligencia artificial para monitoreo en tiempo real y sistemas de análisis predictivo es parte de una transformación que, según ejecutivos, ya está dando resultados visibles. Estas mejoras permiten detectar ineficiencias, corregir desvíos operativos y sostener un crecimiento más regular en la producción de crudo no convencional.
Infraestructura como clave para la expansión exportadora
Uno de los pilares del plan de expansión es el desarrollo de la infraestructura de evacuación de petróleo. El proyecto del oleoducto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS) avanza y se perfila como pieza central para habilitar exportaciones regulares de crudo desde 2027. Aun cuando enfrenta cuellos de botella por la disponibilidad de equipos especializados a nivel global, la obra apunta a consolidar un corredor logístico que habilite flujos estables de producción hacia mercados externos.
La proyección es que, con esta infraestructura en marcha, YPF no solo sostenga el crecimiento interno de su producción, sino que también impulse la llegada de divisas mediante el comercio internacional de hidrocarburos. Esto podría consolidar a Argentina como un exportador relevante de petróleo no convencional en la década.
De Vaca Muerta al mundo: equilibrio entre domesticación y globalización
El rumbo hacia duplicar la producción de shale oil no solo implica volúmenes mayores, sino también una nueva fase de articulación entre la producción local y la inserción en mercados globales. Para ello, YPF está ajustando su portafolio y reconfigurando algunos proyectos con socios estratégicos, ante la salida de ciertos actores internacionales del segmento del gas licuado, lo que abre nuevas oportunidades para alianzas con empresas de gran escala.
Este equilibrio entre producción interna y exportación incide no solo en la balanza de hidrocarburos, sino en la percepción internacional de la Argentina como proveedor confiable de energía. Ampliar su perfil exportador le permitiría a la compañía y al país mitigar volatilidades del mercado local y captar valor agregado en la cadena petrolera.
Impacto en empleo, tecnología e industria energética doméstica
Más allá de los números, la expansión proyectada por YPF tendrá efectos directos en la demanda de mano de obra técnica calificada y en la industria de servicios para el sector. Se estima que el desarrollo intensivo de la cuenca no convencional requerirá miles de nuevos trabajadores especializados para 2031, lo que plantea desafíos de capacitación y logística laboral en regiones clave como Neuquén.
La apuesta de YPF también puede estimular mayor incorporación de tecnología en perforación, completación y gestión de pozos, consolidando una base de conocimiento local que repercute positivamente en toda la cadena de valor petrolera.






