Diario de minería, petróleo y campo.
El motor del shale argentino podría sumar un nuevo capítulo.
Con el inicio de la exploración en Palermo Aike, YPF apuesta a construir en Santa Cruz un polo no convencional capaz de replicar —al menos en parte— el éxito de Vaca Muerta.
El arranque no es casual. Palermo Aike es el único compromiso de inversión que YPF mantuvo tras devolver a Santa Cruz sus áreas convencionales maduras. Esos bloques ya fueron licitados a un consorcio de siete empresas. Y Palermo Aike quedó como la joya: el proyecto insignia que conecta el pasado petrolero de la provincia con un futuro no convencional.
La ventaja de Palermo Aike es su infraestructura subutilizada. El gasoducto San Martín, los oleoductos hacia Punta Loyola, los caminos y las redes industriales construidas durante décadas están ahí, esperando. Mientras Vaca Muerta necesitó miles de millones para evacuar su producción, Palermo Aike podría acelerar etapas porque parte de esa red ya existe y hoy opera por debajo de su capacidad.
Para Santa Cruz, el proyecto es más que números. Es empleo. Es proveedores locales. Es nuevas exportaciones desde Punta Loyola. Es la chance de recuperar protagonismo en el mapa energético nacional. “Palermo Aike puede ser la puerta de entrada a una nueva etapa industrial para Santa Cruz”, coinciden fuentes del sector.
PALERMO AIKE: EL NUEVO POLO SHALE
- Potencial: 10.000 millones barriles eq.
- Inversión inicial: US$200 millones
- Superficie: 12.600 km²
- Infraestructura: Gasoducto San Martín + oleoductos existentes
- Modelo: Réplica de Vaca Muerta
La reunión técnica entre YPF y la Secretaría de Fiscalización y Control Ambiental confirmó los lineamientos clave: manejo de residuos peligrosos, tratamiento de lodos de perforación y cumplimiento estricto de la normativa ambiental. Para YPF, esta etapa es un punto de partida, no de llegada. La compañía ya inició la construcción de tres locaciones y movilizó maquinaria pesada mientras entrega documentación técnica para habilitar inspecciones en campo. La inversión inicial, estimada en US$200 millones, es considerada “solo el comienzo” frente al capital que demandaría un desarrollo masivo.
El objetivo inicial es determinar presión, productividad y viabilidad comercial. Si las curvas de producción son consistentes, YPF replicará el modelo de escalamiento progresivo utilizado en Vaca Muerta: pruebas piloto, desarrollo en fábrica y masificación por clusters. Lo que diferencia a Palermo Aike es su logística. La Cuenca Austral ya posee infraestructura clave: gasoducto San Martín, oleoductos hacia Punta Loyola, caminos y redes industriales construidas durante décadas.
Para Santa Cruz, Palermo Aike es el proyecto más relevante en años. No solo por los recursos, sino por su efecto multiplicador: impulso a la mano de obra local, reactivación de contratistas, pymes y proveedores provinciales, posibilidad de nuevas exportaciones de crudo y gas desde Punta Loyola, potencial para atraer inversiones complementarias en servicios, logística y equipos.
Además, el proyecto permitiría diversificar la matriz energética nacional: Argentina pasaría a tener dos polos no convencionales, uno en Neuquén y otro en Santa Cruz, reduciendo la dependencia de una sola cuenca. Para la provincia, es una oportunidad de recuperar protagonismo en el mapa energético. “Palermo Aike puede ser la puerta de entrada a una nueva etapa industrial para Santa Cruz”, coinciden fuentes del sector.
“Santa Cruz no quiere ser solo la provincia del litio. Palermo Aike puede ser nuestro Vaca Muerta”.
— Agenda Industrial
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