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Vaca Muerta se prepara para romper el techo de los 600.000 barriles por día

Vaca Muerta se prepara para romper el techo de los 600.000 barriles por día

En marzo de 2026, Neuquén cruzará la barrera histórica de los 600.000 barriles diarios.

En solo tres años duplicará su producción y enterrará el récord de 1998.

Por Agenda Industrial | 15 de noviembre de 2025 – 14:25 PM

En la vasta extensión de la estepa patagónica, donde el viento corta como cuchilla y el suelo guarda secretos de millones de años, algo está a punto de suceder que cambiará para siempre la historia energética de Argentina. No es una promesa. No es un proyecto en papel. Es un número que late en los pozos, en los oleoductos, en las oficinas de Neuquén y en las pantallas de los traders internacionales: 600.000 barriles de petróleo por día. Y no en algún año lejano. En marzo de 2026. Un hito que no solo duplicará la producción de Vaca Muerta en apenas tres años, sino que sepultará para siempre el récord histórico de la era dorada del petróleo convencional, aquel lejano 1998 cuando Argentina producía 308.000 barriles diarios en toda la provincia.El dato no es una proyección optimista de un consultor entusiasta. Es la estimación oficial del gobierno de Rolando Figueroa, basada en la actividad real que las petroleras ya tienen planificada, en los pozos que perforan hoy, en los fracturas que se ejecutan esta misma semana. Y los números no mienten. En septiembre de 2025, Neuquén ya marcó 566.966 barriles por día, de los cuales 545.133 salieron de los yacimientos shale de Vaca Muerta. Es decir, en solo seis meses, el shale oil superó lo que toda la provincia —convencional incluido— producía hace apenas medio año. El crecimiento no es lineal. Es exponencial. Y no hay señales de que vaya a detenerse.

De 255.000 a 600.000 en tres años: la curva que desafía la gravedad

Para entender la magnitud del salto, basta con mirar hacia atrás. En marzo de 2022, la producción total de Neuquén era de 255.658 barriles por día. Un año después, en marzo de 2023, había trepado a 330.732. En marzo de 2024, alcanzó 385.516. Y en marzo de 2025, llegó a 464.648. La progresión es implacable. Cada año, un escalón más alto. Y el próximo, el más grande de todos: 600.000. No es casualidad. Es el resultado de una ecuación que finalmente se alineó: tecnología madura, precios sostenidos, infraestructura en expansión y, sobre todo, una visión compartida entre el gobierno provincial y las operadoras de que Vaca Muerta ya no es una apuesta. Es una máquina de producir riqueza.

El shale oil de Vaca Muerta no solo está rompiendo récords. Está reescribiendo la geografía energética del país. Hace 27 años, cuando Argentina tocó su pico histórico de 858.229 barriles por día en mayo de 1998, el petróleo venía de cientos de yacimientos convencionales dispersos por la Cuenca Neuquina, el Golfo San Jorge y la Cuenca del Noroeste. Hoy, el 90% de los barriles nuevos salen de un puñado de áreas shale en el corazón de Vaca Muerta: Loma Campana, La Amarga Chica, Bandurria Sur, Cruz de Lorena. Es una hiperconcentración productiva que, por un lado, oculta la caída irreversible del convencional —que se desploma a un ritmo del 5-7% anual— y, por otro, pone toda la esperanza del país en una formación que, hace apenas 12 años, era un experimento.

“Vaca Muerta dejó de ser una promesa para convertirse en toda una realidad. En tres años duplicaremos la producción y superaremos el récord histórico de 1998. Neuquén está viviendo su segunda revolución petrolera, pero esta vez con tecnología, escala y proyección global”.

— Gobierno de Rolando Figueroa, proyecciones oficiales 2025

Infraestructura: el gran cuello de botella que ya no lo es

Durante años, el principal freno de Vaca Muerta no fue la geología. Fue el transporte. Los oleoductos estaban al límite. Los camiones colapsaban las rutas. Las operadoras perforaban, fracturaban y luego tenían que apagar pozos porque no había forma de sacar el crudo. Ese tiempo quedó atrás. La ampliación de Oldelval con Duplicar Plus ya está terminada y elevó la capacidad de evacuación a 760.000 barriles por día: 540.000 por el tronco principal, 85.000 hacia Luján de Cuyo, 25.000 a Plaza Huincul y 110.000 por el Oleoducto Trasandino (Otasa). Es decir, hay 200.000 barriles de espacio libre esperando ser llenados.

Y eso es solo el comienzo. A fines de 2026 entrará en operación el oleoducto Vaca Muerta Sur (VMOS), que sumará 500.000 barriles diarios de capacidad con destino a Punta Colorada, en Río Negro. Y en paralelo, Duplicar Norte de Oldelval agregará otros 220.000. Cuando todo esté operativo, Neuquén tendrá una red de transporte capaz de mover más de 1.4 millones de barriles por día. Un volumen que, hace cinco años, parecía ciencia ficción.Con ese respaldo logístico, las petroleras ya no tienen excusas. YPF, Tecpetrol, Pampa Energía, Vista, Shell y Pluspetrol están perforando a ritmo récord. Los rigs activos en Vaca Muerta superan los 50. Los sets de fractura trabajan las 24 horas. Y los resultados están a la vista: en septiembre, el shale oil creció un 48% interanual. Un ritmo que, si se sostiene, llevará a Neuquén a un promedio de 665.000 barriles por día en 2026, con picos que podrían rozar los 700.000 hacia fin de año.

LA CURVA DE CRECIMIENTO DE VACA MUERTA

  • Marzo 2022: 255.658 barriles/día (total Neuquén)
  • Marzo 2023: 330.732 (+29%)
  • Marzo 2024: 385.516 (+17%)
  • Marzo 2025: 464.648 (+20%)
  • Marzo 2026 (proyectado): +600.000 (nuevo récord)
  • Capacidad transporte 2026: 1.4 millones barriles/día

El precio del crudo: el convencional en jaque, el shale imbatible

Mientras Vaca Muerta acelera, el petróleo convencional agoniza. Con precios internacionales que se espera se mantengan entre 60 y 70 dólares por barril en 2026, los yacimientos maduros de la Cuenca Neuquina y el Golfo San Jorge operan al límite de la rentabilidad. El costo de extracción en muchos campos convencionales supera los 55 dólares. El resultado: cierres de pozos, suspensiones de equipos, despidos encubiertos. El declino del convencional no es una sorpresa. Es una tendencia estructural que Vaca Muerta no solo compensa, sino que sobrelleva con creces.

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El shale oil, en cambio, sigue siendo rentable incluso con Brent a 60 dólares. Los costos de desarrollo en Vaca Muerta han caído un 40% en los últimos cinco años gracias a la eficiencia operativa, la estandarización de pozos y la competencia entre proveedores. Hoy, un pozo tipo en Loma Campana cuesta menos de 8 millones de dólares y produce 1.200 barriles diarios en su pico. La ecuación es clara: mientras el convencional se apaga, el shale se enciende. Y con él, la esperanza de que Argentina vuelva a ser un jugador relevante en el mercado global del petróleo.

“Neuquén está viviendo su segunda revolución petrolera. Pero esta vez no depende de la suerte geológica. Depende de la tecnología, la planificación y la infraestructura. Y estamos listos para liderarla”.

— Rolando Figueroa, gobernador de Neuquén

En marzo de 2026, cuando los medidores marquen los 600.000 barriles, no estaremos celebrando solo un número. Estaremos asistiendo al nacimiento de una nueva Argentina energética. Una que ya no mira al pasado convencional, sino al futuro shale. Una que, por primera vez en décadas, tiene el control de su destino petrolero en sus propias manos.

Agenda Industrial © 2025
Fuente: Secretaría de Energía de la Nación, Gobierno de Neuquén

 

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