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El triángulo shale argentino: Vaca Muerta consolidada, Palermo Aike en exploración y Pozo D-129 como nueva promesa

El triángulo shale argentino: Vaca Muerta consolidada, Palermo Aike en exploración y Pozo D-129 como nueva promesa

Argentina no tiene un solo “Vaca Muerta”. El potencial no convencional se expande a otras cuencas y hoy conforma un triángulo estratégico: la formación Pozo D-129 en la Cuenca del Golfo San Jorge, la formación Palermo Aike en la Cuenca Austral y la ya consagrada Vaca Muerta en la Cuenca Neuquina. Cada una con características propias, distinto grado de desarrollo y desafíos que definirán el futuro energético del país.


Vaca Muerta: la estrella que brilla a nivel mundial

En poco más de una década, Vaca Muerta pasó de ser un recurso geológico a transformarse en el principal motor energético argentino. Con un TOC (carbono orgánico total) entre 3% y 8%, espesores de hasta 450 metros y un querógeno marino tipo II de altísima calidad, la formación neuquina concentra cerca de 16.200 millones de barriles de petróleo técnicamente recuperables y 308 TCF de gas, según la EIA.

Hoy explica más del 45% del petróleo y el 65% del gas que se produce en el país. Empresas como YPF, Chevron, Shell, Tecpetrol y ExxonMobil operan en la zona con cientos de pozos horizontales y técnicas de fracturación multietapa. La infraestructura acompaña: se amplía el Oleoducto Trasandino (OTASA), se construye el Vaca Muerta Sur para evacuar crudo hacia Bahía Blanca y el Gasoducto Néstor Kirchner ya conecta con los principales centros de consumo.

En definitiva, Vaca Muerta ya dejó de ser promesa: es la apuesta concreta que sostiene la balanza energética de la Argentina.


Palermo Aike: la frontera austral del shale

En el extremo sur, en la Cuenca Austral, aparece Palermo Aike, considerada la “hermana menor” de Vaca Muerta por sus similitudes geológicas. De origen marino y con espesores de hasta 300 metros, esta formación guarda un potencial estimado en 6.600 millones de barriles de petróleo y 130 TCF de gas.

El TOC varía entre 2% y 6%, con querógeno tipo II/III que permite tanto generación de petróleo como de gas. Sin embargo, su desarrollo recién está comenzando. YPF perforó un primer pozo piloto en 2023, con resultados prometedores, aunque aún insuficientes para evaluar la escalabilidad.

La principal limitación es la infraestructura: la Cuenca Austral no cuenta con oleoductos ni gasoductos preparados para evacuar grandes volúmenes, ni con el clúster de servicios que existe en Neuquén. En este sentido, Palermo Aike necesita inversiones millonarias en logística y conectividad para convertirse en un polo de producción.


Pozo D-129: la roca madre que quiere ser protagonista

La formación Pozo D-129, en la Cuenca del Golfo San Jorge (Chubut y Santa Cruz), es un caso singular. Se trata de una formación lacustre del Cretácico Inferior, reconocida como la roca madre de los hidrocarburos convencionales que dieron vida al histórico polo petrolero de Comodoro Rivadavia.

Estudios recientes revelan que su sección superior tiene un TOC de entre 0,8% y 3%, con querógeno tipo I, muy rico en petróleo. Allí se identificó petróleo liviano de 44° API, una calidad superior a la mayoría de los crudos convencionales de la cuenca.

El campo El Huemul es el escenario de los primeros ensayos: pozos como el EHa-4301 y EH-4324 lograron producir shale oil en condiciones de campo. Esto abre la posibilidad de convertir a D-129 en un segundo frente de desarrollo shale oil, aprovechando la infraestructura ya instalada en la cuenca: oleoductos, puertos en Caleta Olivia y Comodoro, y refinerías cercanas.

Sin embargo, la formación presenta una fuerte heterogeneidad lateral: no todos los sectores tienen el mismo espesor, madurez ni contenido orgánico, lo que complica la masividad. Además, los costos de fractura hidráulica en la Patagonia sur siguen siendo elevados frente al margen Neuquino.


Comparación técnica: tres niveles de madurez

En otras palabras: Vaca Muerta es presente, Pozo D-129 es evaluación y Palermo Aike es apuesta a futuro.


Claves estratégicas

  • 💡 Diversificación: no depender solo de Neuquén.

  • 📈 Potencial comprobado: Vaca Muerta ya atrae inversiones globales.

  • 🛢️ Shale oil liviano: Pozo D-129 podría ser competitivo en exportación.

  • 🌍 Próxima frontera: Palermo Aike representa la nueva exploración de riesgo.

  • ⚠️ Infraestructura: el gran cuello de botella fuera de Neuquén.


Proyección: un triángulo para el futuro energético

El triángulo shale argentino refleja tres tiempos distintos: Vaca Muerta, que ya es un motor económico; Pozo D-129, que asoma como alternativa de mediano plazo; y Palermo Aike, que promete ser la nueva frontera exploratoria. El desafío será equilibrar desarrollo técnico, inversiones y licencias sociales en un contexto donde el acceso a divisas y la estabilidad macroeconómica son tan determinantes como la geología.


Lo que viene

El próximo quinquenio será decisivo: ¿apostará Argentina a escalar Palermo Aike y D-129 como hizo con Vaca Muerta, o se concentrará solo en la cuenca neuquina? Lo cierto es que el país tiene condiciones para diversificar su mapa energético y convertirse en un jugador de peso en shale oil y shale gas a nivel global. La decisión, como siempre, será tanto geológica como política.

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