Diario de minería, petróleo y campo.
Aunque el crudo internacional bajó, los surtidores argentinos mostraron otro aumento: entre 6% y 7% solo en noviembre.
Impuestos actualizados, biocombustibles más caros y ajustes acumulados explican por qué el barril ya no define el precio local.
El mercado global del petróleo registró una caída significativa en las últimas semanas, pero esa baja no llegó a los consumidores argentinos. Por el contrario, las naftas volvieron a subir durante noviembre con incrementos promedio del 6% al 7%, consolidando una tendencia donde el precio internacional del barril influye cada vez menos en el valor del surtidor.
Un aumento impulsado por impuestos y biocombustibles
Las petroleras ajustaron los precios tras la actualización de dos tributos clave: el Impuesto a los Combustibles Líquidos (ICL) y el impuesto al dióxido de carbono. Ambos habían quedado rezagados y su corrección impactó directamente en el valor final.
A eso se suma el efecto de los biocombustibles, que integran el componente obligatorio de corte:
- Bioetanol: aumento acumulado del 37% en el año.
- Biodiésel: suba cercana al 67%.
En consecuencia, la nafta súper en CABA trepó a unos $1.630 por litro, mientras que la premium superó los $1.800, consolidándose como uno de los valores más altos desde la desregulación parcial del mercado.
🔍 ¿Por qué sube la nafta si el petróleo baja?
- Los impuestos ajustan por inflación y se trasladan directo al surtidor.
- Los biocombustibles encarecen el componente del corte obligatorio.
- Las petroleras trasladan rezagos acumulados de meses previos.
- El precio local depende más de decisiones internas que del barril Brent.
El mercado internacional no logra equilibrar el precio local
La caída del petróleo debería ofrecer cierto alivio a las refinerías, pero la estructura del mercado argentino altera esa lógica. Aun con un barril internacional más barato, los precios internos dependen más de la combinación entre impuestos, biocombustibles y regulación que del costo del crudo.
Esto genera un desacople cada vez más evidente entre el valor global del petróleo y lo que pagan los usuarios argentinos, especialmente en un contexto donde la desregulación parcial permite mayor libertad de ajuste para las empresas.
Rezago de precios y traslado acumulado: la corrección que venía pendiente
Según especialistas del sector, los precios de los combustibles venían atrasados desde septiembre y octubre, meses en los que las petroleras evitaron aumentos significativos. Con la actualización impositiva, el ajuste pendiente se aplicó en bloque, generando una suba más marcada que la esperada.
LO QUE BAJA
El barril internacional cayó en las últimas semanas.
LO QUE SUBE
La nafta local aumentó entre 6% y 7% por impuestos y biocombustibles.
Qué puede pasar en adelante
Si la baja del petróleo global se mantiene, podría generar cierto alivio de costos en la refinación local. Sin embargo, mientras continúen las actualizaciones impositivas y la suba de biocombustibles, el precio en surtidor seguirá atado a decisiones internas más que a la dinámica del mercado internacional.
En otras palabras: aunque el barril ayude, la estructura local lo contrarresta.
Proyección estratégica: el desacople que tensiona al mercado argentino
La Argentina enfrenta un desacople creciente entre el precio internacional del petróleo y el valor doméstico de los combustibles. Si la política impositiva sigue empujando aumentos y la estructura de biocombustibles mantiene su tendencia alcista, la nafta podría continuar subiendo incluso con un barril a la baja.
¿Qué debería corregirse primero: la carga impositiva, la estructura de biocombustibles o la política de precios internos?






