Diario de minería, petróleo y campo.
El Golfo San Jorge se desangra.
Mientras Vaca Muerta brilla, el convencional muere en silencio.
Tres puñales en el corazón del convencional
El informe de Economía & Energía identifica tres factores letales que explican el colapso. El primero: el precio del crudo. Desde fines de 2024, el barril internacional se desplomó. Hoy ronda los 65 dólares. Para un yacimiento convencional en Chubut, eso significa operar al límite. O peor: en rojo. El segundo: los costos en dólares. La inflación argentina no perdona ni a los que cobran en moneda dura. Equipos, repuestos, servicios: todo subió. Y el tercero, el más cruel: la madurez de los yacimientos. Los campos del Golfo San Jorge tienen curvas de declino del 10-15% anual. Sin perforación intensiva, sin workover constante, la producción se derrumba. Y sin producción, no hay ingresos. Es un círculo vicioso que ya no tiene salida.
La consecuencia es devastadora: capacidad ociosa everywhere. Gasoductos construidos en los 80 que hoy transportan la mitad de lo que podrían. Oleoductos que funcionan al 40%. Plantas de tratamiento que encienden solo una fracción de sus equipos. Infraestructura que costó miles de millones y que ahora es un lastre. Mientras tanto, en Neuquén, Oldelval se amplía, Vaca Muerta Sur avanza, y el gasoducto Néstor Kirchner lleva el shale a Buenos Aires. El contraste es brutal. Y duele.
“Es una contracción inédita. Los pozos que no se perforan hoy son los barriles que no tendremos mañana. Y los empleos que se pierden hoy no vuelven”.
— Consultora Economía & Energía, informe 2025
El empleo: el gran damnificado silencioso
En Chubut, el petróleo no es una industria. Es la vida. Miles de familias dependen directa o indirectamente de los pozos. Una caída del 56% en perforación significa menos equipos, menos cuadrillas, menos turnos. Significa talleres cerrados, proveedores sin pedidos, comercios vacíos. El impacto laboral ya se siente. Y se sentirá más en 2026, cuando los pozos que no se perforaron en 2024 y 2025 dejen de producir. Porque en el convencional, un pozo que no se perfora es un empleo que se pierde.
El Golfo San Jorge es especialmente vulnerable. Aquí no hay shale que compense. No hay Vaca Muerta que absorba la mano de obra. El empleo petrolero es intensivo en trabajo: perforación, workover, servicios especiales. Todo eso se hace con gente. Y cuando esa gente no tiene trabajo, no hay plan B. Las provincias vecinas —Santa Cruz, Río Negro— enfrentan lo mismo. Pero Chubut es el epicentro. Y el silencio de los equipos es el sonido de una crisis que recién comienza.
EL DERRUMBE EN NÚMEROS
- Perforación 2025 vs 2023: -56%
- Perforación 2025 vs 2024: -45%
- Producción convencional (última década): -39% petróleo / -38% gas
- Vaca Muerta 2024: 373.000 barriles/día
- Precio crudo actual: ~65 USD/barril
- Impacto 2026: caída producción + crisis laboral
Vaca Muerta: el sol que no llega al sur
Mientras Chubut se apaga, Vaca Muerta brilla como nunca. En 2024, el shale promedió 373.000 barriles diarios de petróleo y 68 millones de m³ de gas. Más de la mitad de la producción nacional. Y sigue creciendo. Oldelval se amplía. Vaca Muerta Sur avanza. El gasoducto lleva el futuro a Buenos Aires. Pero ese futuro no llega al Golfo San Jorge. Aquí no hay shale. No hay inversión. Solo hay declino.
La única luz en el horizonte fue el área Fénix en la Cuenca Austral, que aportó algo de gas. Pero fue un destello. No cambia el panorama. El convencional sigue muriendo. Y con él, una forma de vida. Porque en Chubut, el petróleo no es solo un recurso. Es identidad.
“Chubut no necesita lástima. Necesita inversión. Pero mientras el precio no suba y los costos no bajen, no habrá pozos. Y sin pozos, no habrá futuro”.
— Operario petrolero, Comodoro Rivadavia
El Golfo San Jorge no se rinde. Pero está herido. Y si no hay un cambio —en los precios, en los costos, en las políticas—, la crisis de hoy será el colapso de mañana. Porque en la Patagonia, el silencio de un equipo de perforación no es solo ruido que falta. Es una familia que se queda sin pan.






