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La petrolera británica BP acaba de anunciar su mayor hallazgo en más de dos décadas: un gigantesco yacimiento de petróleo y gas en aguas profundas del Atlántico sur, dentro del bloque Bumerangue, frente a las costas de Río de Janeiro.
Se trata de un descubrimiento estratégico en un momento donde América del Sur vuelve a ocupar el centro del mapa energético global.
Según detalló la empresa en un comunicado oficial, el pozo exploratorio fue perforado a 404 kilómetros de la costa, alcanzando una profundidad total de 5.855 metros. BP ya anticipó que realizará nuevas actividades de evaluación —previas a la fase de desarrollo comercial— una vez que obtenga las autorizaciones regulatorias correspondientes del gobierno brasileño.
Un hallazgo que reconfigura la estrategia de BP en Sudamérica
El descubrimiento de Bumerangue se suma a una serie de movimientos exploratorios de BP en diversas regiones estratégicas: Beryl y Frangipani en Trinidad y Tobago, Fayoum 5 y El King en Egipto, Hasheem en Libia, y Far South en el Golfo de México. Pero este nuevo hallazgo en Brasil —un país con reservas en crecimiento y marco jurídico estable para offshore— podría ser el más decisivo de la década para la firma.
El bloque fue adjudicado a BP en diciembre de 2022 con condiciones ventajosas: un 80% de petróleo de costo y un 5,9% de petróleo de beneficio. Además, la petrolera ya planifica un nuevo pozo exploratorio en el bloque Tupinambá para 2026, confirmando su apuesta de largo plazo en el pre-sal brasileño.
Brasil, epicentro del nuevo petróleo offshore
Con este descubrimiento, Brasil consolida su lugar como uno de los principales polos de atracción para inversiones offshore a nivel global, junto a Guyana y Namibia. BP busca elevar su producción upstream global a entre 2,3 y 2,5 millones de barriles diarios hacia 2030, y seguir aumentando hasta 2035. Bumerangue podría ser una pieza clave en esa estrategia.
Para América del Sur, este tipo de desarrollos representan una doble oportunidad: captar flujos de capital internacional y posicionarse como proveedor seguro en un mundo que, a pesar del impulso de la transición energética, sigue necesitando hidrocarburos en el corto y mediano plazo.






