Diario de minería, petróleo y campo.
La reactivación del yacimiento Potasio Río Colorado (PRC) en el sur de Mendoza ha dejado de ser una simple promesa minera para transformarse en un desafío de ingeniería y logística nacional.
Con la meta de alcanzar una producción de 4 millones de toneladas anuales, el gobierno provincial y el sector privado coinciden en un diagnóstico inevitable: el éxito del proyecto depende de la vuelta del ferrocarril.
El cuello de botella logístico
El volumen proyectado para la mina, operada actualmente por Minera Aguilar (Grupo Manzano), es de tal magnitud que el transporte por carretera resulta inviable. Para mover 4 millones de toneladas de mineral al año se necesitarían cientos de camiones circulando diariamente por rutas que no están preparadas para semejante presión.
El uso exclusivo de transporte automotor no solo dispararía los costos operativos, restándole competitividad al producto frente a potencias como Canadá o Rusia, sino que generaría un impacto ambiental y un deterioro vial inasumible para la región. En este contexto, el tren minero emerge no como una opción, sino como la única columna vertebral capaz de sostener el negocio en el largo plazo.
4 millones de toneladas anuales requieren ferrocarril
El trazado: Recuperación y nuevas vías
La ministra de Energía y Ambiente de Mendoza, Jimena Latorre, ha liderado las gestiones ante el Gobierno Nacional para trazar un plan de conectividad que combine la rehabilitación de infraestructura existente con la construcción de nuevos ramales.
El proyecto, bautizado técnicamente como «Meridiano 68», contempla un diseño estratégico:
1. Pata Mora y Agua Escondida: El punto de origen en la zona núcleo del yacimiento.
2. El desafío del Atuel: Se requiere una obra de ingeniería de alta complejidad para cruzar el Río Atuel, donde hoy no existe infraestructura ferroviaria.
3. Conexión con el Sistema Nacional: El trazado busca empalmar con las vías de Carmensa, pasando por puntos clave como General Alvear, Monte Comán, Guadales y Lencinas.
Este recorrido permitiría que el potasio mendocino acceda directamente a la red del Ferrocarril San Martín, conectando el sur de la provincia con San Luis, Buenos Aires y, fundamentalmente, con los puertos del Atlántico, desde donde se exportará hacia el mercado de Brasil.
EL TRAZADO DEL «TREN DEL SUR»
- Origen: Pata Mora – Agua Escondida
- Desafío clave: Cruce del Río Atuel
- Conexión: Vías Carmensa + Ferrocarril San Martín
- Destino: Puertos Atlántico (exportación Brasil)
- Carga bidireccional: Potasio → Arena fractura Vaca Muerta
Sinergia con Vaca Muerta: Un corredor multipropósito
Uno de los puntos más atractivos para los inversores es que este tren no sería exclusivo para el potasio. El proyecto está diseñado como un corredor de cargas bidireccional que impactaría directamente en la industria hidrocarburífera de Vaca Muerta.
El mismo circuito ferroviario que sacaría el potasio hacia los puertos permitiría el ingreso eficiente de arena de fractura (insumo crítico para el fracking) proveniente del litoral. Esta sinergia reduce costos logísticos para ambas industrias —la minera y la petrolera—, convirtiendo al tren en una pieza estratégica de soberanía energética y productiva.
Potasio sur → Arena Vaca Muerta norte
El desafío del financiamiento internacional
La magnitud de la obra requiere una inversión que excede los presupuestos públicos provinciales o nacionales. Por ello, el gobernador Alfredo Cornejo y su equipo han presentado el proyecto en foros internacionales, buscando esquemas de participación público-privada (PPP) o inversiones directas de grupos especializados en infraestructura logística.
La apuesta es clara: el flujo de carga está garantizado. Con la demanda de Brasil por fertilizantes y la necesidad de Vaca Muerta de insumos constantes, el «Tren del Sur» se presenta como un negocio financiero sólido para capitales que busquen proyectos de infraestructura real con retorno a largo plazo.
Un cambio de paradigma para Mendoza
Tras la parálisis del proyecto en 2013 bajo la gestión de la brasileña Vale, Mendoza ha logrado recuperar los activos y reimpulsar la mina. El objetivo de Cornejo es ambicioso:
“Queremos que haya potasio porque nos agrega valor y riqueza. Argentina hoy importa potasio, pero con 60,000 toneladas cubriríamos la demanda interna y el resto sería una fuente masiva de divisas mediante la exportación a Brasil”, señaló el mandatario.
Con la puesta en marcha de Potasio Río Colorado y otros proyectos como Cerro Amarillo (cobre) o los avances en Uspallata, Mendoza busca consolidarse como un actor minero de peso, dejando atrás años de estancamiento y apostando por una minería moderna, tecnificada y, sobre todo, conectada al mundo a través de las vías del tren.
“Sin tren, no hay mina. Sin mina, no hay desarrollo”.
Mendoza no pide subsidios. Pide vías. Y con ellas, empieza a construir su futuro.






