Diario de minería, petróleo y campo.
La construcción recuperó alrededor de 1.000 trabajadores que se encontraban desocupados en Catamarca, en un proceso que la UOCRA vincula con nuevas obras provinciales y, cada vez con mayor peso, con el avance de los proyectos mineros.
El dato representa un cambio significativo respecto de la situación que el propio gremio había descripto en julio, cuando estimaba en unos 3.000 los trabajadores de la construcción que permanecían sin empleo. Fecha calificó a septiembre como un mes “muy positivo” para el sector y atribuyó la recuperación tanto a las obras impulsadas por el Gobierno provincial como al movimiento generado por los proyectos vinculados con la minería.
La evolución resulta particularmente relevante porque permite observar uno de los mecanismos por los cuales la minería impacta sobre la economía regional incluso antes de alcanzar una eventual etapa de producción a gran escala. La construcción de caminos, instalaciones, campamentos, tendidos eléctricos, plantas, obras de agua, infraestructura industrial y servicios asociados requiere mano de obra que no necesariamente figura dentro de las nóminas de las compañías mineras, pero que participa directamente del desarrollo de los proyectos.
La minería empieza a mover nuevamente a la construcción
El escenario de Catamarca tiene además una particularidad. La provincia cuenta con una cartera minera en expansión que combina el desarrollo del litio con el avance de grandes proyectos metalíferos, especialmente de cobre. Esa combinación amplía el horizonte de demanda para empresas constructoras, contratistas, transportistas, talleres, proveedores de equipos, profesionales y trabajadores especializados.
La propia UOCRA identifica a la minería como uno de los principales motores que pueden sostener la recuperación del empleo de la construcción. Fecha señaló que los proyectos mineros representan “la gran esperanza” para los trabajadores del sector, en referencia a la posibilidad de que nuevas inversiones pasen progresivamente desde las etapas de estudios y preparación hacia obras de mayor escala.
El proceso no parte de cero. Catamarca ya registra una importante masa de empleo minero directo. Datos del Observatorio de Trabajo de Catamarca relevados durante marzo de 2026 contabilizaron 3.102 puestos de trabajo minero directo distribuidos en 21 proyectos y siete departamentos, con Antofagasta de la Sierra y Tinogasta concentrando una parte significativa de esa actividad.
La diferencia entre empleo minero directo y empleo generado alrededor de la minería es central para entender el impacto sobre la construcción. Una empresa minera puede incorporar trabajadores para tareas propias de exploración, operación o desarrollo, pero al mismo tiempo necesita contratar compañías para ejecutar obras, transportar materiales, instalar equipos, construir infraestructura, realizar perforaciones, brindar servicios técnicos y mantener instalaciones. En esas contrataciones aparece una segunda capa de actividad económica que se extiende hacia proveedores y contratistas provinciales.
El empleo y la minería en números
trabajadores de la construcción reincorporados
empleos mineros directos registrados en marzo
trabajadores vinculados actualmente a MARA
empleos previstos para la construcción de MARA
Uno de los casos que permite dimensionar el proceso es MARA, el proyecto que integra Agua Rica con la infraestructura existente de Alumbrera y que es operado por Glencore. Durante 2026, su dotación laboral pasó de 1.109 trabajadores en enero a 1.844 en agosto, una incorporación de 735 personas en ocho meses. De esos nuevos puestos, 575 fueron ocupados por catamarqueños, mientras que el 80,5% de la dotación total correspondía a trabajadores de la provincia.
El desarrollo contempla además una inversión proyectada de US$4.500 millones y estima más de 2.000 puestos de trabajo durante la etapa de construcción. Es decir, la cifra de trabajadores que actualmente se encuentran vinculados al proyecto todavía no representa el máximo potencial de demanda laboral asociado a la construcción de la infraestructura necesaria para el desarrollo de Agua Rica integrado con Alumbrera.
El cobre amplía el impacto sobre proveedores y contratistas
El caso de MARA adquiere especial relevancia porque el desarrollo de grandes proyectos de cobre modifica la escala de demanda respecto de buena parte de las actividades mineras existentes. La construcción de una infraestructura minera de gran tamaño requiere movimiento de suelos, caminos, obras civiles, montaje electromecánico, instalaciones industriales, transporte pesado, logística, servicios profesionales y una extensa red de proveedores.
Manuel Gómez Bello, presidente de la Cámara de Proveedores Mineros de Catamarca y de la Federación Argentina de Proveedores Mineros, señaló durante 2026 que la capacidad instalada de los proveedores provinciales todavía no sería suficiente para cubrir por sí sola las necesidades de un gran proyecto de cobre. Según su estimación, ante la construcción de un emprendimiento de esa magnitud, los proveedores catamarqueños podrían cubrir inicialmente menos del 20% de las necesidades.
Ese dato permite entender que el crecimiento minero no implica solamente recuperar puestos de trabajo que se perdieron en la construcción, sino también generar una nueva demanda para empresas que deben ampliar su capacidad productiva. La llegada de grandes proyectos puede exigir más equipos, mayor cantidad de trabajadores especializados, nuevas instalaciones y capital para que las compañías locales puedan pasar de atender obras pequeñas y medianas a formar parte de cadenas industriales de mayor escala.
El desafío, en ese sentido, es que la recuperación del empleo pueda transformarse en una expansión permanente de la capacidad productiva provincial. Para ello, la actividad minera necesita contratistas capaces de responder a estándares técnicos, plazos, volumen y seguridad propios de grandes obras. Al mismo tiempo, las empresas locales necesitan previsibilidad suficiente para invertir en maquinaria, capacitación y personal.
La experiencia de MARA también muestra la importancia de la participación local. De los 735 trabajadores incorporados por el proyecto durante los primeros ocho meses de 2026, 575 fueron catamarqueños. Esa proporción permite observar cómo una parte significativa de la demanda laboral puede ser absorbida por trabajadores de la propia provincia cuando existe disponibilidad de mano de obra y capacitación para las tareas requeridas.
En este contexto, la recuperación de 1.000 empleos en la construcción adquiere una dimensión que va más allá de la cifra puntual informada por la UOCRA. El dato funciona como una señal del movimiento que comienza a producirse cuando una cartera de proyectos mineros pasa de las etapas iniciales hacia trabajos de mayor intensidad constructiva.
Catamarca ya tiene experiencia con el efecto que genera la inversión minera sobre el mercado laboral. Un informe oficial elaborado sobre datos de octubre de 2023 había registrado 2.877 puestos de trabajo minero en la provincia, con la producción de litio explicando el 40% del empleo minero y los servicios mineros y la producción de metalíferos aportando una parte significativa del resto.
La nueva etapa incorpora además proyectos de mayor escala. La presentación del Informe de Impacto Ambiental de MARA para su etapa de explotación y el avance de otros proyectos mineros mantienen abierta la posibilidad de que la demanda laboral se expanda hacia la construcción, la ingeniería, los servicios y la provisión de bienes industriales.
Para la construcción catamarqueña, el desafío inmediato será sostener la recuperación alcanzada durante septiembre y evitar que los puestos recuperados sean solamente un rebote temporal. La continuidad de las obras provinciales puede aportar una base de actividad, mientras que la minería puede convertirse en una fuente adicional de demanda de mayor duración a medida que los proyectos avancen hacia nuevas etapas de inversión.
Una cadena que excede al yacimiento
El impacto laboral de la minería no se limita a quienes trabajan dentro de una operación. La construcción de infraestructura, el transporte, la ingeniería, el mantenimiento, la metalmecánica, la logística, los servicios profesionales y la contratación de proveedores amplían el efecto de cada inversión sobre la economía provincial.
En Catamarca, ese proceso empieza a reflejarse nuevamente en los números de la construcción. Los 1.000 trabajadores que volvieron a ocupar puestos representan una recuperación parcial frente a los niveles de desempleo registrados meses atrás, pero también muestran cómo el avance de la minería puede comenzar a traducirse en actividad concreta mucho antes de que un gran proyecto alcance su etapa productiva.
La magnitud del cambio dependerá ahora de la continuidad de las inversiones y de la capacidad de la provincia para desarrollar trabajadores, empresas y proveedores capaces de acompañar una cartera minera que incorpora proyectos de litio y cobre de escalas crecientes. Si esos proyectos avanzan hacia la construcción, la demanda dejará de concentrarse exclusivamente en la exploración y comenzará a multiplicarse sobre toda la cadena industrial y de servicios.






