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En una base militar con historia de Guerra Fría, los líderes de EE.UU. y Rusia medirán fuerzas y buscarán una salida al conflicto más sangriento de Europa desde 1945, en una cumbre sin Zelenski y con expectativas limitadas de éxito.
Un encuentro cargado de advertencias
Horas antes de encontrarse con Vladimir Putin, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, elevó la tensión diplomática al asegurar que Rusia podría enfrentar sanciones económicas “muy severas” si no se logran avances concretos hacia el fin de la guerra en Ucrania. Desde la base aérea Andrews, antes de abordar el Air Force One rumbo a Alaska, Trump dejó claro que no habrá negocios con el Kremlin mientras el conflicto siga abierto y que cualquier negociación deberá incluir garantías de seguridad y un rol central para Ucrania en las discusiones territoriales.
Escenario simbólico: la base Elmendorf-Richardson
La reunión se desarrollará en Elmendorf-Richardson, una base militar estadounidense en Anchorage que durante la Guerra Fría fue clave para monitorear misiles soviéticos y hoy aloja cazas Raptor listos para interceptar amenazas en el Ártico.

El encuentro prevé una reunión privada entre los mandatarios, seguida de un almuerzo bilateral y una conferencia de prensa conjunta, la primera desde la cumbre de Helsinki en 2018. El Kremlin y la Casa Blanca confirmaron que la agenda girará casi por completo en torno a la crisis ucraniana, aunque también se tocarán temas de cooperación bilateral.
Ausencia de Zelenski y tensiones previas
La gran ausencia de la jornada es la del presidente ucraniano Volodímir Zelenski, quien no fue invitado tras la oposición de Putin. Desde Londres, donde se reunió con el primer ministro británico Keir Starmer, Zelenski advirtió que Ucrania no aceptará “condiciones de rendición” y rechazó cualquier negociación que implique ceder territorios.

Las condiciones impuestas por Moscú incluyen la cesión de Donetsk, Lugansk, Zaporiyia, Jersón y Crimea, así como el fin del suministro de armas occidentales y el abandono del objetivo de ingresar a la OTAN.
Expectativas limitadas y presión internacional
Trump, que evitó un tono triunfalista, estimó que hay “un 25% de posibilidades” de que la reunión fracase, pero aseguró que sabrá “en los primeros minutos” si podrá avanzar hacia un acuerdo. Líderes europeos y aliados de Washington buscan influir en el presidente estadounidense, mientras ciudadanos ucranianos en Anchorage desplegaron banderas y pancartas en apoyo a Kiev cerca de la base militar. El jefe de la diplomacia estadounidense, Marco Rubio, subrayó que es fundamental discutir garantías de seguridad para cerrar la guerra más sangrienta en Europa desde 1945.
Un frente militar todavía activo
Mientras se prepara la cumbre, en el este de Ucrania continúan los combates. El ejército ruso afirmó haber tomado dos localidades en la región de Donetsk, mientras Ucrania lanzó una oleada de drones contra instalaciones en el sur de Rusia, provocando un incendio en una refinería y dejando tres heridos cerca de Volgogrado. Las posiciones de ambas partes siguen siendo irreconciliables y las próximas horas en Alaska podrían definir si hay una nueva oportunidad diplomática o si el conflicto se encamina a prolongarse indefinidamente.






