Sector Minero Especialista en Minería & Petróleo
El sector textil enfrenta su peor momento desde la pandemia. La caída del consumo, la falta de inversión y el aumento de importaciones generan un escenario de parálisis productiva y pérdida de empleo.
La industria textil y de la indumentaria atraviesa una crisis profunda. Según el último informe de la Fundación ProTejer, las ventas cayeron un 30% en los últimos dos años, mientras que la utilización de la capacidad instalada se desplomó, dejando a la mitad de las fábricas produciendo por debajo de su potencial.
El impacto se siente en el empleo: siete de cada diez empresas redujeron personal desde fines de 2023, y un tercio de ellas efectuó despidos durante el último trimestre.
Una caída que no se detiene: el consumo, principal víctima
El desplome en la demanda de indumentaria responde al deterioro del poder adquisitivo y al aumento de las importaciones, que presionan sobre los precios locales. “La retracción del consumo interno y la pérdida de competitividad frente a los productos importados impactan directamente en la producción nacional”, explicaron desde ProTejer.
A pesar de leves mejoras en la producción industrial general —que subió 1,1% en agosto—, el rubro textil continúa entre los más afectados del entramado pyme argentino.
Capacidad ociosa: fábricas detenidas y talleres vacíos
En el segundo trimestre del año, la mitad de las empresas textiles trabajó por debajo del 50% de su capacidad instalada. En muchas plantas, las líneas de confección operan solo algunos días por semana para reducir costos.
“Las máquinas están, pero no hay pedidos”, sintetizó un empresario del sector de Florencio Varela. La falta de crédito, el aumento del costo energético y la incertidumbre cambiaria agravan un escenario donde sostener el empleo se vuelve cada vez más difícil.
Empleo en riesgo: más recortes y suspensiones
Desde fines de 2023 hasta junio de 2025, el 72% de las firmas implementó medidas que afectaron su plantilla laboral, según el relevamiento de ProTejer.
Seis de cada diez redujeron personal, y el 33% reconoció haber despedido trabajadores en el último trimestre.
Los sindicatos del sector advierten que las suspensiones se multiplicaron, especialmente en talleres chicos, donde los costos fijos superan los ingresos mensuales.
Sin inversión y con competencia externa
El 79% de las empresas textiles no realizó inversiones en maquinaria ni renovación de capital durante 2024. Esta falta de modernización se combina con un avance sostenido de las importaciones, que afecta tanto a los productos terminados como a los insumos intermedios.
El resultado: menor productividad, pérdida de competitividad y dependencia del mercado externo.
Las empresas advierten que sin políticas de estímulo o financiamiento accesible, el sector podría perder más del 15% de su empleo formal hacia mediados de 2026.
Proyección: la urgencia de un plan industrial
La mitad de las compañías relevadas por ProTejer prevé que la situación se mantendrá igual o peor en los próximos meses. Sin una estrategia integral —que combine financiamiento, incentivos fiscales y control de importaciones—, la industria textil podría quedar fuera del mapa productivo nacional.
La pregunta que sobrevuela los talleres es la misma: ¿cómo sostener una industria que viste al país, pero a la que hoy le faltan manos, crédito y mercado?






