Sector Minero Especialista en Minería & Petróleo
En 5 a 10 años, solo el cobre podría generar US$10.000 millones anuales.
Los Azules, en San Juan, será una mina regenerativa que producirá cátodos en el país.
Por Agenda Industrial | 15 de noviembre de 2025 – 16:25 PM
El cobre no es un mineral más. Es el metal del futuro. Está en los cables que llevan electricidad, en los motores eléctricos que mueven los autos del mañana, en los servidores que alimentan la inteligencia artificial. Y Los Azules no es un yacimiento cualquiera. Es uno de los cinco mayores depósitos de cobre sin desarrollar del mundo. Con una vida útil inicial de más de 25 años —y potencial para extenderse a 40—, el proyecto no solo promete divisas. Promete transformar una región, generar miles de empleos y, por primera vez en décadas, industrializar en el país lo que extraemos de la tierra.
De concentrado a cátodos: la industrialización que Argentina nunca tuvo
La gran diferencia de Los Azules no está solo bajo tierra. Está en la superficie, en la decisión estratégica de McEwen Copper: no exportar concentrado, sino cátodos de alta pureza. En la minería tradicional, las empresas extraen el mineral, lo concentran hasta un 25-30% de cobre y lo envían a refinerías en China o Europa. El valor agregado se queda afuera. En Los Azules, el proceso será completo: desde la mina hasta el cátodo listo para fabricar cables, motores o baterías. “Vamos a producir cobre que se pueda usar acá, en Argentina”, explicó Meding. Es un salto cualitativo. Es pasar de ser un proveedor de materias primas a ser un jugador en la cadena de valor de la transición energética.

Esa decisión no es menor. Implica una inversión de más de US$3.000 millones, una planta de procesamiento en San Juan, tecnología de punta y, sobre todo, un marco de confianza que solo puede dar el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). Porque proyectos de esta escala no se financian con entusiasmo. Se financian con previsibilidad a 30 años. Y en un país donde el cortoplacismo ha sido la norma, el RIGI es el puente que conecta la geología con el capital internacional.
“Hablamos de más de 3.000 millones de dólares de inversión. Necesitamos un marco donde los inversionistas se sientan cómodos. El RIGI está pensado para eso: para dar previsibilidad a largo plazo”.
— Michael Meding, McEwen Copper
Mina regenerativa: cuando la naturaleza no se sacrifica, se integra
El otro gran diferencial de Los Azules es su filosofía: mina regenerativa. No es un eslogan. Es un diseño. Desde el primer día, el proyecto se pensó para minimizar la huella ambiental. No se trata de “mitigar” el daño. Se trata de integrar la operación con la naturaleza. Menos consumo de agua, energía renovable, relaves filtrados, revegetación simultánea. “En vez de consumir recursos, incorporamos la naturaleza al diseño”, explicó Meding. Es un cambio de paradigma. Es mostrar que la minería del siglo XXI no tiene por qué ser sinónimo de destrucción.

Y los números respaldan la ambición. Durante la construcción, se generarán miles de empleos indirectos. En operación, 3.000 familias vivirán directamente del proyecto. Y no solo en la mina. En las comunidades cercanas, donde hoy faltan servicios, la minería ya está cambiando la realidad. Calles pavimentadas, escuelas, centros de salud, conectividad. “Donde antes no había desarrollo, ahora hay una oferta de vida cotidiana muy interesante”, dijo Meding, recordando el impacto de proyectos como Veladero en San Juan.
LOS AZULES EN NÚMEROS
- Inversión total: +US$3.000 millones
- Producción anual: hasta 180.000 ton cobre
- Vida útil inicial: +25 años (extensible a 40)
- Empleos directos: 3.000 familias
- Producto final: cátodos 99,99% pureza
- Exportaciones cobre (5-10 años): US$10.000 millones/año
Cobre e IA: la demanda que no para
El mundo no solo necesita más cobre. Lo necesita ya. La transición energética, los vehículos eléctricos, las redes 5G, los centros de datos para inteligencia artificial: todo depende de este metal rojizo. Meding lo resumió en una cifra que impacta: “Solo para IA, se estiman 500.000 toneladas de cobre por año en el futuro”. Y Argentina, con proyectos como Los Azules, Taca Taca, El Pachón y Josemaría, tiene la oportunidad de ser un proveedor clave. Pero para eso, necesita reglas claras, infraestructura y velocidad.
La Ley de Glaciares, aunque no prohíbe la minería, sigue siendo un obstáculo. Los Azules, como otros proyectos, está en zona periglacial. Pero McEwen Copper ya presentó estudios que demuestran que no afecta glaciares activos. Lo que se necesita ahora es precisión normativa. Definir qué es un glaciar, qué es una zona de influencia, en qué plazos se aprueban los estudios. Porque los inversores no esperan. Y si Argentina no acelera, el cobre se irá a Chile, a Perú, a Australia.
“Sin esto, la vida humana no es posible. Hay un dicho: si no crece, se mina”.
— Michael Meding, cierre del panel
Los Azules no es solo un yacimiento. Es una apuesta. Por la industrialización. Por el desarrollo regional. Por una minería que no destruye, sino que construye. Y si Argentina logra alinear reglas, infraestructura y visión, ese metal rojizo que duerme en la cordillera sanjuanina no solo llenará las arcas del país. Cambiará la vida de miles de familias. Y, tal vez, la historia económica de una nación.






