Diario de minería, petróleo y campo.
Estados Unidos activó una ofensiva diplomática y económica para asegurarse el acceso a los minerales críticos de Argentina.
Cobre y litio aparecen como piezas centrales en la disputa global por energía, industria y poder.
Estados Unidos y la nueva carrera por los minerales críticos
La decisión de Estados Unidos de convocar a países aliados a la Primera Reunión Ministerial sobre Minerales Críticos, impulsada por el secretario de Estado Marco Rubio, marca un punto de inflexión en la política internacional de recursos naturales. El mensaje es claro: Washington busca reducir su dependencia de China en las cadenas de suministro estratégicas vinculadas a la minería, la energía y la transición tecnológica.
En ese tablero global, Argentina ocupa un lugar cada vez más relevante. No solo por su condición de quinto productor mundial de litio, sino por el potencial de convertirse en uno de los nuevos grandes jugadores del cobre en la próxima década. Ambos minerales son considerados críticos para la electrificación, la movilidad eléctrica, la infraestructura energética y la industria de defensa.
La confirmación de la participación argentina en el encuentro —anunciada por el canciller Pablo Quirno— refuerza la señal de alineamiento estratégico con Washington. “Fortalecer las cadenas de suministro es vital para la seguridad económica y nacional”, remarcó el Departamento de Estado, en una definición que excede lo comercial y se inscribe de lleno en la geopolítica.
Cobre y litio: el corazón de la disputa con China
La preocupación estadounidense no es nueva ni exclusiva de una administración. Tanto durante el gobierno de Joe Biden como en el actual mandato de Donald Trump, la estrategia hacia los minerales críticos mantuvo una línea de continuidad: frenar la expansión china.
China domina gran parte de la cadena global del litio y del cobre. Es el principal refinador del metal rojo, el mayor consumidor mundial y un actor clave en la fabricación de baterías, vehículos eléctricos y tecnología asociada a la transición energética. En litio, además de ser uno de los mayores productores, es el principal comprador global.
Argentina no está al margen de esa influencia. Dos de los proyectos de litio actualmente en producción tienen como accionistas centrales a compañías chinas, entre ellas Ganfeng Lithium y Zijin Mining. A esto se suma un dato contundente: durante 2025, más del 70% del litio exportado por el país tuvo como destino China, mientras que apenas un 10% fue enviado a Estados Unidos.
Este desequilibrio es precisamente lo que Washington busca corregir. Ya en 2024, el entonces subsecretario de Estado José Fernández firmó en Buenos Aires un Memorándum de Entendimiento sobre Cooperación en Minerales Críticos, advirtiendo sobre el uso “abusivo” de posiciones dominantes en el mercado global.
CLAVES DE LA OFENSIVA EE.UU. SOBRE ARGENTINA
- • Reducir dependencia de China en litio y cobre
- • Argentina: 5° productor mundial de litio
- • +70% litio argentino exportado a China en 2025
- • Memorándum 2024: cooperación en minerales críticos
- • Reunión Ministerial: primer paso de Rubio
Argentina en el centro del tablero minero-energético
El interés estadounidense encuentra sustento en los números. En 2025, las exportaciones mineras argentinas alcanzaron los US$6.037 millones, el valor más alto de la historia del sector, con un crecimiento interanual cercano al 30%. Si bien el oro explicó buena parte del salto, el foco de largo plazo está puesto en el cobre y el litio.
El ministro de Economía Luis Caputo proyectó que las exportaciones mineras podrían superar los US$31.000 millones anuales hacia 2035, dentro de un esquema donde minería y energía aportarían en conjunto hasta US$75.000 millones. Estas cifras reposicionan al sector como uno de los pilares estructurales del modelo productivo argentino.
En ese marco, proyectos de cobre de escala mundial —especialmente en San Juan— y el crecimiento sostenido del litio en el NOA convierten al país en un socio atractivo para Estados Unidos, no solo como proveedor de materia prima, sino como parte de una cadena de valor más diversificada y alineada políticamente.
Claves del movimiento estadounidense
* EE.UU. busca reducir su dependencia de China en minerales críticos.
* Cobre y litio son estratégicos para energía, industria y defensa.
* Argentina combina recursos geológicos, escala y afinidad política.
* El desafío: transformar interés geopolítico en inversión productiva real.
Lo que viene: inversiones, tensiones y decisiones estratégicas
La invitación de Rubio no es un gesto aislado, sino el inicio de una etapa donde la minería argentina quedará cada vez más expuesta a la lógica de los grandes bloques de poder. Estados Unidos quiere asegurar suministro; China busca sostener su dominio; y Argentina enfrenta una decisión clave: cómo convertir su riqueza mineral en desarrollo industrial, empleo y divisas sin quedar atrapada en una dependencia externa renovada.
El cobre y el litio ya no son solo commodities. Son instrumentos de política internacional. Y el subsuelo argentino volvió a convertirse en territorio estratégico.






