Diario de minería, petróleo y campo.
Una consulta popular que divide a la isla: ¿crisis energética o riesgo de un nuevo Fukushima?
Este sábado, 23 millones de taiwaneses votarán si reactivar la planta nuclear de Maanshan. El debate cruza seguridad, soberanía energética y la sombra de China.
El referéndum que puede cambiar la política energética de Taiwán
La Comisión Electoral Central (CEC) confirmó que la propuesta para reabrir Maanshan necesitará al menos 5 millones de votos a favor y superar los sufragios en contra para ser aprobada. La consulta fue impulsada por el Kuomintang (KMT) y el Partido Popular de Taiwán (PPT), mientras que el Partido Democrático Progresista (PDP), en el poder, se opone y defiende el abandono nuclear.
De potencia nuclear a apagón atómico en cuatro décadas
En 1985, cuando entró en operación Maanshan, más de la mitad de la electricidad taiwanesa provenía de lo nuclear. Pero en mayo de 2025, con el cierre de su último reactor, se cerró un ciclo. Hoy, la nuclear representa menos del 5 % de la matriz, desplazada por el gas natural y las renovables. “Su reactivación no sería inmediata: llevará al menos dos años de verificaciones de seguridad”, reconoció Tseng Wen-sheng, presidente de la estatal Taipower.
Seguridad versus soberanía energética: los dos campos del debate
Para los defensores del “sí”, la energía nuclear ofrece estabilidad, bajas emisiones y menor dependencia de importaciones marítimas. “China no necesita atacar militarmente; bastaría con bloquear barcos de gas natural”, advirtió Huang Kuo-chang, presidente del PPT.
En el otro extremo, ambientalistas y juristas remarcan el riesgo sísmico y la ausencia de depósitos definitivos de residuos radiactivos. “Un accidente nuclear en un territorio tan reducido no permitiría una evacuación segura. Podría significar la desaparición nacional”, alertó la abogada Tsai Ya-ying.
¿Renovables o nucleares? El dilema estratégico de la isla
Taiwán posee potencial en geotermia, solar y eólica, alternativas que sus críticos ven como camino seguro frente al riesgo nuclear y la presión militar de China. Sin embargo, el país enfrenta un problema inmediato: depende en exceso del gas natural importado, con apenas unos pocos días de almacenamiento estratégico. El presidente William Lai, del PDP, ya adelantó que votará por el “no”, argumentando que el referéndum “niega a la ciudadanía el derecho a tomar decisiones informadas”.
Escenarios posibles tras el referéndum
Independientemente del resultado, el debate ya dejó expuesta la fragilidad del modelo energético taiwanés: entre los riesgos ambientales, la amenaza militar y la seguridad de suministro. Si gana el “sí”, Taiwán podría recuperar la nuclear como carta de soberanía energética. Si triunfa el “no”, deberá acelerar renovables y almacenamiento para evitar que su matriz dependa casi por completo de combustibles importados.






