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El gobierno de Javier Milei oficializó nuevas subas en el biodiesel y el bioetanol que se mezclan obligatoriamente con naftas y gasoil.
La medida, publicada este jueves en el Boletín Oficial, agrega presión al precio que pagan los automovilistas en los surtidores, en un contexto donde las petroleras trasladan casi automáticamente estos incrementos a sus precios finales.
Resoluciones oficiales y precios actualizados
Las resoluciones 367/2025, 368/2025 y 369/2025, firmadas por la secretaria de Energía María Carmen Tettamanti, fijaron los nuevos valores de referencia:
- Biodiesel: $1.408.687 por tonelada.
- Bioetanol de caña de azúcar: $857,006 por litro.
- Bioetanol de maíz: $785,468 por litro.
Estos números implican un aumento promedio del 4% frente a agosto, con un impacto directo en el precio de las naftas y gasoil de todo el país.
Una industria que reclama previsibilidad
Si bien el marco legal de la Ley 27.640 de Biocombustibles habilita a la Secretaría de Energía a ajustar periódicamente los precios, el sector privado sostiene que la aplicación de la fórmula oficial ha sido “parcial y arbitraria”.
La Cámara Santafesina de Energías Renovables (Casfer) y la Cámara Panamericana de Biocombustibles Avanzados (Capba) enviaron esta semana una carta documento al organismo exigiendo la publicación del valor de septiembre. Según sus cálculos, la falta de actualización plena derivó en:
- Un quebranto operativo de 45,5 millones de dólares.
- Ingresos no percibidos por 78,8 millones de dólares desde mediados de 2024.
El dilema del precio en dólares
Uno de los puntos más sensibles en la discusión es la paridad cambiaria. Para los empresarios, el biodiesel debería cotizarse en dólares, ya que sustituye gasoil importado.
“El tipo de cambio promedio penaliza a los productores y elimina cualquier margen de rentabilidad”, advirtieron en su presentación conjunta Casfer y Capba.
Desde su perspectiva, la fijación en pesos —en un contexto inflacionario y devaluatorio— erosiona la competitividad de la industria frente a la importación de combustibles fósiles.
Riesgo de freno productivo y pérdida de empleos
La advertencia del sector no es menor: el desajuste tarifario compromete la viabilidad de las plantas productoras.
“Esta situación no solo compromete el equilibrio económico de las plantas, sino que además genera un efecto de descapitalización que amenaza la continuidad de las inversiones y los puestos de trabajo”, remarcaron las cámaras.
En este escenario, el aumento oficial, aunque significativo, parece insuficiente para saldar la disputa. El riesgo latente es que la falta de un esquema de precios claros y sostenibles frene el desarrollo de la bioenergía en Argentina, un sector clave para la transición energética y la sustitución de importaciones.
Proyección: ¿ajuste coyuntural o estrategia de fondo?
El dilema de los biocombustibles refleja una tensión mayor: cómo equilibrar la política energética con la macroeconomía de corto plazo. Para el Gobierno, los aumentos son una forma de ordenar precios relativos; para el sector privado, se trata de garantizar supervivencia en un mercado dolarizado.
En el trasfondo, lo que está en juego es la posibilidad de consolidar una industria nacional de biocombustibles competitiva, con capacidad de generar divisas, sustituir importaciones y crear empleo calificado en el interior del país.






