Diario de minería, petróleo y campo.
Mientras la comunidad científica argentina protagoniza una expedición histórica en el cañón submarino frente a Mar del Plata, ciertos medios de extrema derecha difunden teorías conspirativas sin fundamentos. ¿Qué busca realmente el CONICET y quién financia la campaña?
En los últimos días, la campaña científica impulsada por el CONICET en el cañón submarino de Mar del Plata se volvió tendencia en redes sociales y medios por su transmisión en vivo desde las profundidades del Mar Argentino. Sin embargo, mientras miles de personas seguían con asombro la exploración de corales, peces y esponjas a 3.900 metros de profundidad, algunos portales marginales como La Derecha Diario intentaron instalar una narrativa absurda: que la expedición estaría financiada por “intereses británicos” y busca trabar el desarrollo del offshore argentino.

El planteo no sólo carece de pruebas: es un ejemplo claro de amarillismo disfrazado de periodismo. Veamos por qué.
¿Qué es esta expedición y por qué es importante?
La campaña “Underwater Oases of Mar del Plata Canyon” es un proyecto conjunto entre científicos del CONICET y el prestigioso Schmidt Ocean Institute, una organización sin fines de lucro con sede en Estados Unidos. El objetivo es estudiar la biodiversidad de aguas profundas, la dinámica de sedimentos y las condiciones oceanográficas en un área del talud continental hasta ahora casi inexplorada.

Lejos de cualquier complot, se trata de una misión científica sin precedentes en la Argentina, que utiliza un robot submarino (ROV) llamado SuBastian para registrar imágenes y recolectar muestras del ecosistema bentónico.
¿Quién la financia?
El financiamiento corre por cuenta del Schmidt Ocean Institute, una ONG fundada por el ex CEO de Google, Eric Schmidt. La organización lleva adelante campañas oceanográficas en todo el mundo, promoviendo la ciencia abierta, el conocimiento compartido y la transmisión en tiempo real de los hallazgos.

No hay ninguna evidencia de financiación británica, ni vinculación con ONGs con agenda geopolítica. Tampoco existen indicios de coordinación con actores que se opongan a la industria petrolera. De hecho, el propio CONICET aclaró públicamente que su misión es científica, no política.
¿Y qué tiene que ver esto con el offshore?
La confusión —o la operación— surge porque la zona de estudio está próxima a áreas donde se han otorgado permisos de exploración sísmica offshore a empresas como Equinor, YPF y Shell. Pero eso no implica que una campaña científica tenga como fin obstaculizar el desarrollo petrolero.

De hecho, la exploración offshore sigue avanzando. En abril concluyó una de sus etapas clave: el análisis sísmico en los bloques CAN 107 y CAN 109. Según los plazos técnicos, se espera que entre septiembre y octubre se conozca si hay indicios concretos de petróleo en esos bloques, tras el revés exploratorio en el CAN 100. Lejos de estar “frenado”, el proceso continúa bajo evaluación geológica, conforme a las etapas previstas por la industria.

Todo lo contrario: conocer la biodiversidad marina es parte del ordenamiento del espacio marítimo argentino, y esos datos son clave para mejorar los estudios de impacto ambiental, la planificación de infraestructura y la evaluación de riesgos ecosistémicos ante posibles explotaciones. La ciencia no bloquea el desarrollo: lo mejora y lo hace sustentable.
¿Por qué atacan esta expedición?
La nota publicada por La Derecha Diario no aporta ninguna prueba concreta. Simplemente especula, en base a prejuicios ideológicos, con la captura de una publicación de Instagram sin ningún sustento técnico ni dato fehaciente que cualquier trabajo ambiental o de biodiversidad en esa zona es sinónimo de “agenda extranjera”. El razonamiento es tan rudimentario como peligroso: desacreditar la ciencia nacional porque no encaja con el discurso extractivista a ultranza.

Este tipo de desinformación no sólo daña el debate público, sino que además atenta contra el desarrollo industrial serio, porque invisibiliza el rol que cumple la ciencia para lograr un crecimiento armónico entre producción, conocimiento y ambiente.
Sin ciencia no hay soberanía
La expedición en el cañón de Mar del Plata no busca impedir el offshore: busca conocer lo que hay en el fondo del mar argentino. Es información que hasta ahora no teníamos. Sin ciencia, lo que hay es ignorancia. Y sobre esa ignorancia, medios como La Derecha Diario construyen conspiraciones, no periodismo.

Si Argentina quiere crecer con soberanía energética e industrial, necesita más ciencia, más CONICET, más conocimiento del territorio. Y menos especulación sin fuentes.






