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¿Una baja real o apenas un respiro? La incógnita que llega a las boletas de octubre.
Un recorte en el PIST, con impacto en las tarifas domiciliarias, comerciales e industriales. El Gobierno lo presenta como una señal en la estrategia de “sinceramiento” energético, tras un año de duros aumentos.
Una reducción en el precio del gas en pleno ajuste
El Gobierno nacional anunció una disminución del 5,49% en el Punto de Ingreso al Sistema de Transporte (PIST), aplicable desde el 1° de septiembre y que se verá reflejada en las facturas de gas a partir de octubre. La medida quedó oficializada en la Resolución 357/2025 de la Secretaría de Energía, publicada en el Boletín Oficial.
Según la normativa, el ENARGAS deberá actualizar los cuadros tarifarios para que la baja llegue a usuarios residenciales, comerciales e industriales. “Instrúyese al ENARGAS a que disponga las medidas necesarias a fin de que las facturas reflejen el precio de gas natural en el PIST establecido en la presente resolución”, señala el texto oficial.
El contexto: del tarifazo al retroceso parcial
Este anuncio llega luego de un año marcado por aumentos sostenidos. En enero, el Gobierno convocó a audiencia pública para redefinir el esquema de subsidios y trasladar costos reales a la demanda. En abril, entró en vigencia un aumento del 675% en las tarifas de transporte de gas, que representa cerca del 45% de una factura final.
Ese ajuste, impulsado bajo la lógica de “precios de mercado” y menor gasto en subsidios, se justificó en la necesidad de financiar infraestructura estratégica como los gasoductos desde Vaca Muerta y reducir importaciones. La baja actual se presenta como un gesto político en medio de la desaceleración inflacionaria.
Un respiro que no borra el impacto acumulado
Aunque el 5,49% de reducción puede significar un alivio parcial, los especialistas señalan que el impacto real en las facturas será marginal frente a los aumentos acumulados en el año. “Es un respiro, no una solución estructural”, advierten consultores energéticos.
En términos prácticos, la baja podría representar menos de un 3% de reducción en la factura total de un hogar promedio, dado que otros componentes como transporte, distribución e impuestos continúan firmes.
El trasfondo: estrategia política y sostenibilidad
El Ejecutivo justifica la medida como parte de una estrategia integral para estabilizar tarifas en un escenario de inflación descendente. Sin embargo, analistas remarcan que la sostenibilidad del sistema energético depende más de inversiones que de medidas coyunturales.
El desafío sigue siendo garantizar seguridad energética y atraer capital para ampliar capacidad de transporte y almacenamiento, al tiempo que se evita una nueva brecha entre costos reales y precios políticos.
Proyección: ¿inicio de un ciclo de alivio?
La decisión de reducir el PIST abre interrogantes sobre el rumbo tarifario hacia fin de año. ¿Habrá más recortes si la inflación sigue bajando o se retomará la lógica de incrementos para achicar subsidios? Lo cierto es que, por ahora, los usuarios esperan comprobar si este “alivio” de septiembre se refleja efectivamente en la boleta de octubre.
En un sector atravesado por la volatilidad, cada ajuste —hacia arriba o hacia abajo— es un mensaje político y económico. La reducción del 5,49% funciona más como señal de sensibilidad social en un año crítico que como un cambio estructural en la política energética.






