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Barrick prepara otro salto del RIGI para extender la operación con las fases 10 y 11

Barrick prepara otro salto del RIGI para extender la operación con las fases 10 y 11

Barrick ya trabaja en una nueva ampliación de su adhesión al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones para incorporar las fases 10 y 11 del valle de lixiviación de Veladero. Mientras la compañía ejecuta los US$400 millones comprometidos para las fases 8 y 9, el nuevo proyecto apunta a ampliar la capacidad productiva y podría volver a extender el horizonte operativo de una de las principales minas de oro de San Juan.

La historia de Veladero está entrando en una nueva etapa. La operación de oro ubicada en el departamento Iglesia, en plena cordillera de San Juan, no solamente continúa produciendo después de más de dos décadas de actividad, sino que ahora se prepara para incorporar nuevas obras que podrían extender nuevamente su horizonte productivo. Barrick Mining avanza con las inversiones correspondientes a las fases 8 y 9 del valle de lixiviación y, antes de completar ese programa, ya comenzó a preparar una nueva ampliación de su adhesión al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones para sumar las fases 10 y 11.

La confirmación fue realizada por Marcelo Álvarez, vicepresidente para Asuntos Gubernamentales de LATAM de Barrick Mining, quien explicó que la compañía ya está trabajando en la planificación de las nuevas etapas. El ejecutivo señaló que las fases 10 y 11 permitirán incorporar capacidad adicional al sistema de lixiviación y que, a partir de los estudios técnicos y de factibilidad, la empresa podrá determinar cuánto tiempo adicional podría aportar esta expansión a la vida útil de Veladero.

El anuncio adquiere una dimensión particular porque el proyecto actualmente incorporado al RIGI contempla una inversión de US$400 millones para las fases 8 y 9. Es decir, mientras Barrick todavía se encuentra ejecutando el programa de inversión vigente, ya está preparando el siguiente paso. La lógica es la de una operación madura que busca sostener su capacidad productiva mediante inversiones sucesivas, aprovechando infraestructura existente y ampliando progresivamente el valle de lixiviación.

La fase 8 se encuentra prácticamente terminada y su conclusión está prevista para los primeros días de octubre. En paralelo, la compañía tiene previsto iniciar durante este año la construcción de la fase 9. Con ambas obras, Barrick espera completar los US$400 millones comprometidos dentro del plazo de dos años establecido originalmente para el proyecto.

La fase 10 y 11 aparecen como el próximo capítulo de Veladero

El dato más importante del anuncio no está solamente en las obras que ya están en marcha, sino en la decisión de Barrick de preparar una nueva ampliación del RIGI. La compañía pretende incorporar las fases 10 y 11 como una nueva instancia de expansión de la capacidad productiva de Veladero.

“Ya estamos empezando a preparar una ampliación de ese RIGI porque vamos a construir la fase 10 y 11, que son otra ampliación de la capacidad productiva de Veladero”, explicó Álvarez. La declaración permite observar que el proyecto no está planteado simplemente como una obra de mantenimiento de la infraestructura existente, sino como una inversión destinada a ampliar la capacidad de procesamiento mediante nuevas etapas del valle de lixiviación.

La diferencia es importante para interpretar el impacto económico de la decisión. En una operación minera de larga trayectoria, extender la vida útil requiere continuar invirtiendo en infraestructura, renovar instalaciones, mejorar circuitos productivos y asegurar que las reservas disponibles puedan ser procesadas durante más años. Las nuevas fases permiten acompañar ese proceso y evitar que el agotamiento de determinadas capacidades de infraestructura se convierta en un límite anticipado para la producción.

En el caso de Veladero, el valle de lixiviación constituye uno de los componentes centrales del proceso productivo. La incorporación de nuevas etapas permite ampliar la superficie disponible para continuar con el procesamiento del mineral y, por lo tanto, abre una ventana para sostener la producción durante un período más prolongado.

Todavía no existe una fecha definitiva para establecer cuántos años adicionales podrían aportar las fases 10 y 11. Barrick espera avanzar durante septiembre con la planificación y, a partir de los estudios de factibilidad, determinar el impacto concreto de las nuevas obras sobre el horizonte de explotación. Por eso, cualquier fecha definitiva de cierre o extensión debe considerarse todavía como una cuestión en evaluación.

“Ya estamos empezando a preparar una ampliación de ese RIGI porque vamos a construir la fase 10 y 11, que son otra ampliación de la capacidad productiva de Veladero”, afirmó Marcelo Álvarez, vicepresidente para Asuntos Gubernamentales de LATAM de Barrick Mining.

De una mina que debía cerrar a una operación que sigue extendiendo su horizonte

La evolución de Veladero durante los últimos años permite comprender la magnitud de la transformación. La mina tuvo originalmente un horizonte de explotación mucho más acotado que el actual. De acuerdo con las declaraciones de Barrick, el escenario inicial contemplaba la finalización de la actividad minera en 2022 y operaciones de lixiviación hasta 2024.

Ese horizonte fue modificado progresivamente a partir de nuevas inversiones, ampliaciones y evaluaciones técnicas. Barrick logró extender el período de lixiviación hasta 2034 y, con las obras correspondientes a las fases 8 y 9, el horizonte operativo comenzó a desplazarse nuevamente hacia adelante.

El proceso demuestra una característica fundamental de la minería moderna: la vida útil de una operación no necesariamente permanece fija desde el momento en que comienza la producción. La incorporación de nuevas reservas, los avances tecnológicos, las modificaciones en los circuitos de procesamiento, las inversiones en infraestructura y la evolución de los precios internacionales pueden modificar las condiciones bajo las cuales una mina continúa siendo económicamente viable.

Veladero comenzó su producción en 2005 y lleva más de veinte años vinculada con la economía sanjuanina. La continuidad de inversiones durante este período convirtió a la operación en una de las piezas centrales de la minería metalífera argentina y en uno de los principales activos productivos de San Juan.

La decisión de continuar ampliando el valle de lixiviación también demuestra que Barrick está pensando en Veladero más allá del horizonte inmediato. La compañía no solamente busca completar las obras actualmente comprometidas, sino que ya está diseñando el siguiente paquete de inversiones.

Las claves del nuevo plan de Barrick

  • Operación: Veladero, mina de oro ubicada en el departamento Iglesia, San Juan.
  • Empresa: Barrick Mining.
  • RIGI vigente: US$400 millones destinados a las fases 8 y 9.
  • Fase 8: se encuentra prácticamente terminada y se prevé finalizarla durante los primeros días de octubre.
  • Fase 9: Barrick prevé iniciar su construcción durante este año.
  • Nueva ampliación: la compañía prepara la incorporación de las fases 10 y 11 al RIGI.
  • Objetivo: ampliar la capacidad productiva de Veladero.
  • Vida útil: las nuevas fases podrían permitir una nueva extensión, aunque todavía no existe una fecha definitiva.
  • Próximo paso: estudios de planificación y factibilidad para determinar el impacto sobre el horizonte productivo.

El RIGI vuelve a quedar en el centro de una inversión minera de largo plazo

La nueva presentación que prepara Barrick también coloca nuevamente al RIGI en el centro de una inversión minera de gran escala. El régimen fue diseñado precisamente para brindar condiciones de largo plazo a proyectos que requieren desembolsos significativos y que, por sus características, necesitan previsibilidad durante períodos extensos.

En Veladero, la aplicación del régimen está adquiriendo una dinámica particular. La compañía ingresó inicialmente con un proyecto de ampliación y ahora estudia incorporar nuevas etapas. Si la ampliación para las fases 10 y 11 avanza y obtiene las aprobaciones correspondientes, el RIGI pasará a acompañar otra instancia de inversión sobre una operación que ya se encuentra en producción.

Esto resulta diferente de los grandes proyectos mineros que utilizan el régimen para construir una mina desde cero. En Veladero, el instrumento se aplica sobre una operación existente y permite canalizar nuevas inversiones destinadas a aumentar la capacidad y prolongar el aprovechamiento de una infraestructura minera que ya tiene más de dos décadas.

Para San Juan, la diferencia es relevante. Una nueva etapa de inversión sobre Veladero implica continuidad de actividad para contratistas, proveedores, transportistas, empresas de servicios, profesionales y trabajadores vinculados directa e indirectamente con la operación.

Además, la expansión de una mina existente tiene una ventaja respecto de un proyecto que todavía debe comenzar su construcción: existe una infraestructura productiva instalada, una cadena de proveedores desarrollada y una experiencia operativa acumulada durante años.

Esto no significa que las nuevas inversiones estén exentas de desafíos. Cada ampliación debe atravesar sus correspondientes procesos técnicos, económicos, ambientales y regulatorios. La escala de las obras y las condiciones geográficas de Veladero exigen planificación y ejecución bajo estándares elevados, especialmente por tratarse de una operación ubicada a gran altura en la cordillera sanjuanina.

Pero desde la perspectiva económica, la decisión de continuar invirtiendo envía una señal clara: Barrick considera que Veladero todavía tiene capacidad para generar valor y que existe margen para seguir desarrollando infraestructura productiva.

Más años de Veladero significan más tiempo para la economía minera de San Juan

La eventual extensión de la vida útil de Veladero tiene una importancia que supera a la compañía operadora. Durante más de veinte años, la mina se convirtió en una pieza relevante de la economía de San Juan y en un generador de actividad para una extensa red de empresas vinculadas con la minería.

Cada ampliación requiere movimiento de equipos, obras civiles, transporte, ingeniería, mantenimiento, provisión de materiales, servicios especializados y contratación de mano de obra. Por esa razón, una inversión minera no se limita al monto que aparece en el expediente del proyecto. Una parte importante del impacto económico se distribuye a través de la cadena de proveedores.

La continuidad también resulta estratégica para una provincia que está intentando ampliar su matriz minera. San Juan tiene en cartera proyectos de cobre de escala internacional como Josemaría, Los Azules y El Pachón, mientras Veladero continúa aportando producción de oro y actividad económica. La coexistencia de operaciones maduras con proyectos en construcción o evaluación permite construir una minería más diversificada y menos dependiente de un único ciclo productivo.

En ese contexto, que Veladero extienda su horizonte puede funcionar como un puente entre el presente y la nueva generación de grandes proyectos cupríferos.

La minería sanjuanina se encuentra así ante una combinación particular: una operación de oro consolidada que sigue invirtiendo para ampliar su capacidad y, al mismo tiempo, una cartera de proyectos que puede modificar la escala de la minería provincial durante la próxima década.

La señal que deja Barrick para el futuro minero argentino

El anuncio de las fases 10 y 11 de Veladero debe ser leído como algo más que una nueva obra dentro de una mina en funcionamiento. La decisión de Barrick de preparar otra ampliación del RIGI muestra que una operación minera puede continuar generando oportunidades de inversión mucho después de haber comenzado su etapa productiva.

El primer objetivo será completar correctamente los US$400 millones comprometidos para las fases 8 y 9. La fase 8 está cerca de finalizar y la fase 9 ingresará en etapa de construcción, mientras la compañía avanza paralelamente con la planificación de las etapas siguientes.

El segundo objetivo será determinar cuánto pueden aportar las fases 10 y 11 al futuro de Veladero. Allí estará una de las principales incógnitas de los próximos meses: la cantidad de años adicionales que las nuevas obras podrían sumar al horizonte de explotación.

Barrick todavía no ofrece una fecha definitiva porque ese cálculo depende de estudios técnicos y de factibilidad. Pero la dirección estratégica ya está definida: continuar invirtiendo, ampliar capacidad y buscar que Veladero permanezca activo durante más tiempo.

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Ficha Resumen

Yacimiento: Veladero

Empresa: Barrick Mining

Provincia: San Juan

Departamento: Iglesia

RIGI actual: US$400 millones

Obras incluidas: fases 8 y 9 del valle de lixiviación

Nueva propuesta: fases 10 y 11

Objetivo: ampliar la capacidad productiva

Impacto esperado: potencial extensión del horizonte de explotación

Definición pendiente: cantidad de años adicionales que aportarán las nuevas fases

Veladero mira más allá de 2030 y vuelve a poner a San Juan en el centro

Veladero nació como uno de los grandes proyectos mineros de comienzos del siglo XXI y terminó convirtiéndose en una operación de referencia para la minería argentina. Dos décadas después, la posibilidad de sumar las fases 10 y 11 muestra que la historia productiva del yacimiento todavía está lejos de haber terminado.

La compañía ya logró llevar el horizonte de lixiviación hasta 2034 y las nuevas inversiones en infraestructura permiten pensar en una extensión adicional. La magnitud final dependerá de los estudios que todavía deben completarse, pero el proceso confirma que la vida útil de una operación minera puede ser modificada cuando existen recursos, infraestructura, inversiones y condiciones económicas que permiten sostener la producción.

Para San Juan, el anuncio representa una nueva oportunidad de consolidar una cadena minera que ya cuenta con experiencia, proveedores y mano de obra especializada. Para la Argentina, significa que una de sus principales operaciones de oro continúa movilizando capital y preparando nuevas inversiones en un momento en que el país intenta ampliar sus exportaciones mineras.

La próxima ampliación del RIGI todavía deberá recorrer las etapas correspondientes antes de convertirse en una inversión aprobada y ejecutada. Sin embargo, la decisión de Barrick de comenzar a preparar las fases 10 y 11 establece una señal concreta sobre el futuro de Veladero: la compañía no está pensando en el cierre de la operación, sino en cómo ampliar su capacidad y prolongar su vida productiva.

Y si los estudios confirman que las nuevas etapas permiten sumar más años de producción, San Juan podría encontrarse ante un escenario en el que Veladero continúe aportando oro, empleo, proveedores y actividad económica mientras una nueva generación de proyectos de cobre comienza a transformar definitivamente el mapa minero provincial.

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