Diario de minería, petróleo y campo.
La desvinculación de personal en la sede mendocina de la entidad estatal desató el cruce entre las autoridades, que argumentan un simple vencimiento de contratos administrativos, y los gremios, que denuncian el vaciamiento de programas de investigación clave.
La polémica en torno a los despidos se instaló de inmediato debido a las marcadas contradicciones entre los argumentos oficiales y las denuncias del personal de base. El presidente de la CNEA, Martín Porro, intentó llevar tranquilidad al sector al asegurar públicamente que las medidas corresponden a la no renovación de contratos administrativos firmados durante 2023 bajo la modalidad de plazo fijo, remarcando que ningún operador licenciado, investigador de carrera o personal especializado ha sido desvinculado de sus tareas esenciales. Sin embargo, desde la Asociación de Profesionales de la CNEA y la Actividad Nuclear salieron al cruce de forma inmediata, advirtiendo que los agentes cesanteados en Mendoza son profesionales y técnicos altamente capacitados que prestaban servicios esenciales, acumulando en algunos casos una antigüedad real superior a los diez años dentro del organismo científico.
Los trabajadores desvinculados en la sede mendocina cumplían funciones específicas en dependencias de altísima relevancia para la investigación aplicada, como el Instituto Internacional de Ciencias de la Tierra (ICES) y el Instituto de Tecnologías en Detección y Astropartículas (ITeDA). Para los representantes sindicales, expulsar a personal con este nivel de especialización técnica atenta de manera directa contra el desarrollo diario de proyectos estratégicos y de largo plazo, cuya puesta en marcha demandó años de financiamiento público y de rigurosa capacitación de recursos humanos específicos al servicio del desarrollo tecnológico e industrial de la región de Cuyo.
“La pérdida de profesionales formados y con amplia experiencia en la Regional Cuyo no es una simple reestructuración administrativa de contratos; representa un paso más hacia el desmantelamiento de laboratorios e institutos que colocaron a Mendoza en el mapa del desarrollo científico nacional.”
La tensión que se respira en la sede mendocina se da en el marco de un escenario nacional fuertemente convulsionado, donde las protestas contra los despidos escalaron al punto de registrarse incidentes, forcejeos y la intervención de la Gendarmería Nacional tras una toma pacífica del edificio central de la institución en la Ciudad de Buenos Aires.
El rol crítico de la CNEA en Mendoza y el ciclo del combustible
La importancia de la CNEA para Mendoza supera con creces la existencia de oficinas administrativas; la provincia es una pieza fundamental dentro del engranaje que permite el dominio completo de la tecnología nuclear en la Argentina. La institución, que atesora 76 años de historia en la investigación del átomo con fines pacíficos, cuenta en territorio mendocino con uno de los pocos laboratorios especializados del país con capacidad instalada para procesar y analizar uranio y radio en diferentes tipos de muestras físicas y ambientales, un eslabón crítico para el monitoreo de recursos.
Históricamente, la provincia ha estado vinculada a las fases iniciales del ciclo del combustible nuclear, que abarca desde la exploración de minerales metalíferos y yacimientos de uranio en provincias productoras como Chubut, Salta y Mendoza, hasta su posterior procesamiento industrial. La reducción de personal técnico en la Regional Cuyo debilita la capacidad de control y de ejecución de estudios de campo, sembrando dudas sobre la continuidad de las líneas de investigación asociadas al aprovechamiento integral de las materias primas minerales y al soporte científico que estas sedes brindan a proyectos de gran envergadura en todo el interior del país.
Asimismo, los profesionales de la comisión prestan servicios e investigaciones transversales que impactan directamente en la medicina nuclear, clave para el diagnóstico y tratamiento de patologías oncológicas, y en la operación de reactores de investigación y centrales de generación eléctrica como Atucha o la planta de Dioxitek, encargada de la fabricación de pastillas de uranio. Restar operatividad a los laboratorios periféricos del interior termina repercutiendo, a mediano plazo, en la fluidez y la seguridad tecnológica de todo el complejo nuclear integrado de la República Argentina.
Expectativa por las mesas de negociación
Ante el recrudecimiento del conflicto y la paralización parcial de actividades en los centros atómicos, las autoridades nacionales de la CNEA acordaron abrir una mesa de negociación urgente con los referentes gremiales de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) y los representantes profesionales. En Mendoza, el colectivo de científicos y técnicos que tenía previsto llevar a cabo jornadas de visibilización y protesta local decidió mantenerse en estado de asamblea permanente y expectativa, aguardando los resultados de este encuentro clave del cual exigen la reincorporación inmediata de todos los despedidos del país.
El reclamo del sector nuclear excede la mera disputa salarial o de estabilidad contractual; los científicos advierten que la desarticulación de estos equipos de trabajo especializados genera un daño institucional irreversible, ya que el conocimiento técnico acumulado y las líneas de investigación interrumpidas tardan décadas en volver a consolidarse en el plano local.
Un horizonte de incertidumbre para la ciencia y la tecnología
El conflicto laboral en la CNEA pone de manifiesto la encrucijada en la que se encuentra el aparato científico estatal frente a los severos recortes presupuestarios impuestos por el Poder Ejecutivo. Las delegaciones regionales de organismos de investigación suelen ser las más vulnerables ante los planes centralizados de reducción de vacantes, al encontrarse alejadas de los centros de toma de decisiones. Mientras las autoridades insisten en que se trata de medidas destinadas a eficientizar los recursos del Estado sin alterar las misiones esenciales, el personal de la Regional Cuyo sostiene que las bajas ya resienten las actividades cotidianas de los laboratorios y el cumplimiento de los convenios de cooperación internacional vigentes en Mendoza.
Variables Estructurales del Diagnóstico
La viabilidad de mantener la soberanía en materia de desarrollo nuclear y aplicaciones científicas de frontera en la Argentina depende estrictamente de la retención de sus cuadros técnicos altamente especializados. El desarme gradual de las estructuras de soporte e investigación en el interior de las provincias debilita la capacidad de supervisión ambiental y el desarrollo de tecnologías de detección aplicadas, condicionando el rol estratégico que la minería de uranio y la física nuclear desempeñan en la diversificación de la matriz productiva de la nación.
Monitoreo de Infraestructura y Producción
La continuidad operativa de los laboratorios analíticos especializados de la Regional Cuyo y de los institutos tecnológicos como el ICES y el ITeDA estará directamente sujeta a la asignación de presupuestos mínimos para la adquisición de insumos y mantenimiento de equipos de alta complejidad. El seguimiento del número de profesionales especializados en funciones frente al avance físico de los planes de control geológico del uranio constituirá el indicador técnico indispensable para medir el impacto real de las políticas fiscales sobre la soberanía científica de la región.






