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Opinión: Chubut y la minería que no fue: cuando el lobby reemplazó a la comunidad

Opinión: Chubut y la minería que no fue: cuando el lobby reemplazó a la comunidad

Chubut vuelve a mirar el boom de la plata mientras Navidad y Suyai siguen paralizados. Pero el bloqueo no es solo político ni legal: es el resultado de años de malas decisiones empresariales, una estrategia basada en lobby y una profunda incapacidad para construir relaciones comunitarias reales.

Por Daniel Diaz Escobar: Director de Agenda Industrial

El error estructural: confundir poder político con licencia social

Cada nuevo rally de la plata vuelve a poner a Chubut en el centro del debate minero argentino. Navidad reaparece en presentaciones técnicas y el discurso vuelve a repetirse: recursos de clase mundial, potencial exportador, empleo y divisas. Sin embargo, nada avanza. Y la explicación fácil —culpar exclusivamente a la política provincial o a la Ley 5001— resulta cada vez más insuficiente.

La realidad es más incómoda: durante más de una década, la principal empresa interesada en desarrollar minería metalífera en Chubut eligió sistemáticamente el camino equivocado. Pan American Silver no falló por falta de recursos técnicos o financieros; falló por una lectura errónea del territorio, de la sociedad chubutense y de lo que significa construir licencia social en una provincia atravesada por conflictos ambientales históricos.

⚠️ ERROR ESTRATÉGICO: SE PRIVILEGIÓ EL LOBBY SOBRE EL DIÁLOGO Y LA PRESIÓN SOBRE LA CONFIANZA

En lugar de asumir que la comunicación social es parte central de la inversión minera, la empresa la trató como un accesorio. Tercerizó el vínculo con la sociedad en actores políticos, sindicales y comunitarios sin legitimidad transversal. Se privilegió el lobby sobre el diálogo, la rosca sobre la pedagogía, la presión institucional sobre la construcción de confianza.

El punto más explícito de ese error fue el intento de imponer una ley de zonificación minera sin consenso social previo. Aquella norma, aprobada a contrarreloj y sin respaldo territorial, duró menos de una semana. No cayó por una conspiración ni por militancia ambientalista radicalizada: cayó porque nació sin licencia social. Fue la demostración empírica de que en Chubut no alcanza con alinear despachos si los pueblos y ciudades quedan afuera de la conversación.

Mientras tanto, la comunicación pública del proyecto siguió anclada en un libreto agotado: millones de dólares, miles de empleos, impacto macroeconómico. Pero casi nada sobre lo que realmente preocupa a la provincia: agua, ambiente, controles, monitoreo, sanciones y garantías reales. En Chubut, hablar de minería sin hablar de agua no es ingenuidad: es desconexión.

Antecedentes que explican el presente: Calcatreu, Yamana y una forma de hacer minería que fracasó

El problema no es teórico. Los antecedentes están a la vista y pesan. Pan American Silver no pudo desarrollar Calcatreu en Río Negro. El proyecto estaba ahí, el recurso existía, pero la empresa no logró construir el entramado social necesario para avanzar. Sin embargo, cuando Calcatreu fue vendido a Patagonia Gold, el escenario cambió.

El yacimiento es el mismo. La geología no se modificó. Lo que cambió fue el enfoque: relaciones comunitarias sostenidas, acuerdos locales, presencia territorial constante y una comunicación centrada en ambiente y controles. El resultado es contundente: Calcatreu obtuvo licencia social y hoy está en plena etapa de construcción. La comparación es incómoda, pero inevitable.

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En Chubut, hablar de minería sin hablar de agua no es ingenuidad: es desconexión.
”

— Editorial Agenda Industrial

En Argentina, Pan American Silver tampoco logró capitalizar la absorción de Yamana Gold. La compra incluyó equipos técnicos y profesionales con amplia experiencia en relaciones comunitarias, gestión social y diálogo territorial. Sin embargo, gran parte de esos cuadros fueron desplazados para concentrar la toma de decisiones en estructuras propias, más verticales y menos sensibles a los contextos locales.

El balance es elocuente: desde Manantial Espejo, Pan American Silver no puso en marcha ninguna mina nueva en el país. Ni en Santa Cruz —provincia con tradición minera— la transición fue ordenada. Tras la adquisición de Yamana, el sindicato de mineros llegó a calificar públicamente a la empresa como “indecente”, una señal de alarma que rara vez aparece en los informes corporativos, pero que dice mucho sobre el vínculo con trabajadores y comunidades.

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En Chubut, lejos de revisar su estrategia, la empresa optó por esperar. Esperar que cambie el humor político. Esperar que el desgaste social habilite el debate. Esperar que algún gobierno provincial vuelva a poner el tema sobre la mesa. Y mientras tanto, sostener un esquema de lobby indirecto a través de actores que se presentan como representantes del entramado productivo local, como la Cámara de Proveedores y Empresarios Mineros de Chubut (CAPEM), conducida por las mismas autoridades desde su fundación y con escasa renovación de liderazgo.Este esquema no construye legitimidad: la simula.

LO QUE CHUBUT NO PUEDE IGNORAR

  • • La licencia social no se impone desde despachos: se construye en el territorio.
  • • Comunicar minería es explicar controles y protección del agua, no prometer empleo.
  • • El caso Calcatreu demuestra que el operador y su enfoque social son determinantes.
  • • El lobby político sin respaldo comunitario genera normas frágiles y rechazo social.

Minería posible, pero no así: el verdadero cuello de botella chubutense

Chubut sigue teniendo poblaciones empobrecidas sobre recursos naturales multimillonarios. Plata, oro, Uranio. Potencial geológico, técnico y logístico. Pero nada de eso se va a destrabar mientras la minería insista en repetir estrategias que ya fracasaron.

El verdadero obstáculo no es la Ley 5001. Tampoco es la falta de discursos favorables ni la ausencia de oportunidades económicas. El problema es que nunca se asumió seriamente que la comunicación social es parte del CAPEX, no del marketing.

La minería solo será posible en Chubut cuando una empresa esté dispuesta a hacer lo que hasta ahora Yamana Gold hizo de manera consistente: sentarse con comunidades, firmar compromisos claros y auditables, explicar con rigor técnico cómo se protege el agua, quién controla, cómo se sanciona y qué pasa cuando algo sale mal.

Hasta que eso no ocurra, seguir hablando de millones de dólares y miles de empleos no será una estrategia fallida: será una forma elegante de no hacerse cargo. Y Chubut seguirá mirando el boom de la plata desde afuera, no por ideología, sino por una razón mucho más concreta: nadie le habló en serio de lo que realmente le importa.

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