Sector Minero Especialista en Minería & Petróleo
La Ley de Glaciares vuelve al centro del debate político, técnico y productivo. ¿Peligra el ambiente? ¿Se habilitará minería en zonas sensibles? ¿Qué busca realmente la Ley Aclaratoria? En medio del ruido, la mirada de especialistas como Favio Casarín ayuda a entender por qué la norma actual bloquea inversiones clave sin mejorar la protección ambiental.
Más ciencia, menos grito: el verdadero eje de la discusión.
Una ley con origen noble, pero construida sobre definiciones imprecisas
La Ley 26.639, sancionada en 2010, nació con un objetivo legítimo: proteger glaciares y asegurar el agua como recurso estratégico en un país que depende de sus cordilleras para buena parte de su provisión hídrica. Nadie discute ese principio. Lo que sí está en discusión es cómo se tradujo esa intención en el texto legal.
La redacción final incorporó un problema técnico que hace años señalan geólogos, científicos y universidades: la definición de “ambiente periglacial” es tan amplia que termina abarcando zonas sin hielo, sin permafrost y sin función hídrica real. En otras palabras, se trazaron líneas en el mapa que la criología no avala.
El resultado fue un escenario de incertidumbre jurídica en toda la cordillera. Proyectos ubicados a kilómetros de cualquier glaciar quedaron sujetos a interpretaciones contradictorias de consultoras, organismos y fallos judiciales. El país terminó con una norma que protege glaciares… pero también bloquea áreas que nunca tuvieron hielo ni riesgo ambiental relevante.
La consecuencia es doble y paradójica: la ley no mejora sustancialmente la protección ambiental, pero sí impide avanzar en proyectos mineros estratégicos, en especial de cobre, un mineral indispensable para la transición energética global.
🔑 Qué está mal definido hoy
- • “Ambiente periglacial” abarca zonas sin hielo ni permafrost.
- • Se bloquean áreas sin función hídrica crítica.
- • Interpretaciones contradictorias entre organismos y justicia.
- • Glaciares protegidos, pero también cerros secos que nada tienen que ver.
Lo que señala Favio Casarín: “La ley nació mal y hoy frena USD 15.000 millones”
En diálogo con Agenda Industrial, el geólogo y abogado Favio Casarín no se anda con rodeos: la ley “nació mal y se aplicó peor”. No porque su objetivo sea incorrecto, sino porque confundió protección ambiental con prohibición indiscriminada, creando una “zona gris” donde lo técnico quedó subordinado a lo político y a lecturas militantes del territorio.
Casarín sostiene que el principal error fue marcar como “periglacial” vastas zonas de montaña sin hielo ni reservas hídricas, lo que impide avanzar en proyectos que están, en la práctica, fuera del área glacial real. Según sus estimaciones, esta indefinición mantiene más de USD 15.000 millones en inversiones paralizadas, principalmente en cobre y litio, los dos minerales estrella del siglo XXI.
Además, advierte que si la situación no se corrige antes de julio de 2026 —plazo clave vinculado al RIGI— varios proyectos podrían quedar automáticamente fuera del régimen, dejando escapar una oportunidad histórica de desarrollo federal y de ingreso de divisas.
¿La Ley Aclaratoria pone en riesgo los glaciares? La respuesta es sencilla: no
Una de las frases más repetidas en redes sociales y discursos parlamentarios es que la Ley Aclaratoria “levanta la protección” a los glaciares o que “abre la puerta” a la minería sobre hielo. Ninguna de estas afirmaciones se sostiene en el texto que se discute.
Tres puntos claves:
- Los glaciares seguirán totalmente protegidos.
- La minería sobre glaciares continuará prohibida de forma absoluta.
- La Aclaratoria no toca los artículos que consagran esa protección.
Lo único que se busca revisar es la forma en que se delimita aquello que no es glaciar. Es decir, que un cerro sin hielo permanente, sin permafrost y sin función hídrica relevante deje de ser etiquetado como si fuera un ecosistema criogénico sensible.
Llamar “glaciar” a lo que no lo es no cuida el ambiente: solo genera parálisis productiva sin beneficio ambiental concreto.
RELATO
“La Ley Aclaratoria habilita minería sobre glaciares”.
REALIDAD
La protección a glaciares se mantiene intacta. Se corrige lo que nunca fue glaciar.
Qué busca concretamente la Ley Aclaratoria: ciencia, precisión y seguridad jurídica
El debate público suele presentarse como un falso dilema: o se protege el ambiente o se hace minería. La Ley Aclaratoria apunta, justamente, a desarmar ese atajo retórico y reemplazarlo por algo más incómodo pero más serio: rigurosidad científica y seguridad jurídica.
El borrador de la Aclaratoria apunta a:
- Redefinir el ambiente periglacial con criterios técnicos y geológicos verificables.
- Diferenciar áreas con permafrost real, glaciares de escombros y reservas hídricas de zonas sin criósfera.
- Evitar prohibiciones arbitrarias que no aportan protección ambiental real.
- Dar certidumbre al RIGI, evitando que inversiones se caigan por interpretaciones erráticas.
- Modernizar la gobernanza ambiental, con participación del IANIGLA y de las provincias cordilleranas.
La protección de glaciares no se flexibiliza; se reafirma. Lo que cambia es la forma en que se traza el límite entre lo que debe ser intocable y lo que puede ser evaluado, regulado y eventualmente habilitado bajo estándares modernos de minería y ambiente.
Por qué importa: Argentina necesita claridad para no perder el tren del cobre
El mundo atraviesa la mayor demanda de cobre de su historia. Un auto eléctrico utiliza hasta cuatro veces más cobre que uno convencional. Una red de energía renovable requiere hasta diez veces más cableado que una red fósil tradicional. Mientras tanto:
- Chile exporta alrededor de 5,5 millones de toneladas de cobre por año.
- Perú supera las 2 millones de toneladas.
- Argentina exporta cero.
Una parte central de esa brecha se explica porque proyectos técnicamente viables quedaron frenados por la ambigüedad de la Ley de Glaciares. Una norma que protege de más donde no debe y no prioriza donde realmente importa.
Los especialistas coinciden en algo: sin una Ley Aclaratoria, Argentina seguirá mirando pasar la oportunidad del cobre. Con una aclaratoria técnicamente sólida, puede sumar miles de empleos, contratos para proveedores cordilleranos, obra pública en altura y exportaciones estratégicas en un mercado en plena transición energética.
📌 Lo que realmente está en juego
- Protección efectiva de glaciares y reservas hídricas reales.
- Claridad sobre dónde se puede y dónde no se puede hacer minería.
- Más de USD 15.000 millones en proyectos hoy frenados.
- La posibilidad de que Argentina entre al mapa del cobre.
- Seguridad jurídica para el RIGI y las provincias cordilleranas.
Lo que está en juego no es ambientalismo vs. minería, sino rigor técnico vs. parálisis
La discusión pública suele caer en consignas simplificadas, pero la cuestión es bastante más compleja. La Ley Aclaratoria no busca “flexibilizar” la protección ambiental: busca ordenar.
Ordenar dónde hay hielo y dónde no.
Ordenar qué se protege de manera absoluta y qué se regula bajo estándares estrictos.
Ordenar cómo compatibilizar desarrollo y ambiente sin improvisaciones ni zonas grises.
Si Argentina logra dar este paso, podrá avanzar hacia un modelo en el que la protección de glaciares conviva con una minería moderna, técnicamente sólida y fiscalizada. Si no lo hace, seguirá atrapada en un limbo jurídico que ni cuida mejor el agua ni genera oportunidades para las provincias cordilleranas.
¿Podrá la discusión política estar a la altura de la discusión técnica o volveremos a perder una década entre consignas y titulares?






