Diario de minería, petróleo y campo.
Argentina está frente a la ventana de oportunidad más grande desde el boom agrícola del siglo XX. Un informe del BBVA advierte que, si el país acelera proyectos y resuelve sus trabas internas, la minería podría pasar de actor secundario a protagonista absoluto del comercio exterior argentino.
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Exportaciones mineras 2033 vs hoy
US$5.000 M → US$25.000 M (BBVA Research)
Hoy la minería pesa menos del 1% del PBI y apenas el 6% de las exportaciones. Chile vive del cobre con más del 14% del PBI. Perú con el 10%. Argentina, en cambio, tiene el 70% de su territorio subexplorado. El potencial es brutal. El atraso también. Y la transición energética global no va a esperar.
El litio ya es una realidad. En 2024 superó a la plata como principal mineral exportado y llegó al 16% de los envíos mineros en septiembre. Con proyectos como Fénix, Caucharí-Olaroz, Centenario Ratones, Sal de Vida y otros en construcción, el BBVA estima que Argentina podría abastecer el 20% del mercado mundial hacia 2033. Solo Australia y Chile están en esa liga.
Pero el verdadero salto vendrá con el cobre. Argentina no produce cobre desde 2018. Sin embargo, cinco proyectos —Los Azules, Josemaría, El Pachón, Altar y MARA— concentran US$35.000 millones de inversión proyectada. Si entran en producción entre 2028 y 2033, podrían aportar más de US$11.000 millones anuales. Más del doble de lo que genera hoy toda la minería combinada.
PROYECCIÓN BBVA RESEARCH 2033
- Exportaciones totales: US$25.000 millones (x5 vs hoy)
- Litio: 20% de la oferta mundial
- Cobre: +US$11.000 millones anuales
- Inversión requerida: USD 35.000 millones
- Territorio subexplorado: 70%
El problema no es la geología. Es todo lo demás. Falta infraestructura energética, rutas mineras, líneas eléctricas. La Ley de Glaciares sigue siendo un cuello de botella para Josemaría y El Pachón. Los permisos provinciales avanzan a ritmos distintos. Y el 70% del territorio sigue sin mapeo moderno. Chile perfora 10 veces más. Perú triplica. Argentina pierde competitividad por falta de información básica.
El RIGI, la estabilidad cambiaria y la apertura son herramientas. Pero no bastan. Hace falta una política de Estado sostenida que no cambie cada cuatro años. Porque la transición energética no espera. Y si Argentina no acelera, el litio y el cobre se irán a otro lado.
“Argentina tiene el talento, los recursos y la demanda global a favor. Lo que falta es velocidad, certidumbre y una política de Estado que no cambie cada cuatro años”.
— BBVA Research
El siglo XXI ya empezó. Y Argentina tiene la chance de ser protagonista. O de mirar desde la tribuna.






