Diario de minería, petróleo y campo.
Un informe del Panel Internacional de Recursos del PNUMA advierte que sin reglas claras y financiamiento sostenible, la demanda de minerales críticos —como litio, níquel y cobre— podría agravar las brechas ambientales y sociales. El desafío: invertir más, pero de manera responsable.
El nuevo paradigma: más minería, pero mejor
La transición hacia una economía baja en carbono exigirá multiplicar la extracción de minerales críticos. Pero hacerlo sin reglas, sin transparencia y sin enfoque ambiental sería repetir los errores del pasado.
El Panel Internacional de Recursos (IRP), auspiciado por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), publicó su nuevo informe titulado “Financiamiento del suministro responsable de minerales de transición energética para el desarrollo sostenible”, en el que insta a reformar la gobernanza, regulación y financiamiento de la minería global.
Según el estudio, la extracción de minerales se ha quintuplicado desde 1970, y hoy representa la mitad del total de materiales extraídos en el planeta. El crecimiento, dicen, no se detendrá: hacia 2050, la demanda global de litio será nueve veces superior a la producción mundial de 2022.
“El desafío no es solo extraer más minerales, sino hacerlo respetando los derechos humanos y el medio ambiente. Con finanzas sostenibles, la minería responsable puede ser la norma y no la excepción”, sostuvo Janez Potočnik, copresidente del Panel.
El costo de una minería sin control financiero
El documento advierte que la minería es una industria intensiva en capital y riesgo, que requiere financiamiento transparente y alineado con criterios ESG (ambientales, sociales y de gobernanza).
Muchas compañías aún consideran costosos los estándares ambientales, pero el informe resalta que los reportes ESG atraen nuevos inversores, reducen el riesgo reputacional y aumentan la competitividad internacional.
Para el IRP, la falta de mecanismos globales de supervisión financiera y trazabilidad genera opacidad y fomenta proyectos que no garantizan condiciones laborales ni protección ambiental adecuadas. La solución pasa por incluir la minería responsable dentro de las taxonomías verdes y los mercados de bonos sostenibles, hoy enfocados principalmente en energía renovable y transporte limpio.
Una inversión de 800 mil millones de dólares
La magnitud del desafío financiero es monumental. Según la Agencia Internacional de Energía (AIE), alcanzar la meta de emisiones netas cero para 2050 demandará 450 mil millones de dólares en inversiones mineras hacia 2030 y hasta 800 mil millones de dólares hacia 2040.
Ese flujo de capital, advierte la ONU, debe orientarse a proyectos con baja huella ambiental, innovación tecnológica y justicia social, en lugar de expandir modelos extractivos sin control.
El informe propone la creación de un Fondo Global de Desarrollo Minero Sostenible, financiado con un impuesto ad valorem sobre las exportaciones de minerales, destinado a fortalecer capacidades locales y ambientales en países productores.
Circularidad, reciclaje y trazabilidad: tres pilares del futuro
El IRP remarca que mejorar la circularidad y el reciclaje puede reducir la presión sobre nuevos yacimientos. Plantea metas de reciclaje obligatorias, incentivos fiscales, bonos verdes y alianzas público-privadas para construir infraestructura de recuperación y refinado de metales secundarios.
Asimismo, propone crear un “pasaporte digital mineral”, que acompañe cada producto —desde una batería hasta una turbina— con información trazable sobre su desempeño ambiental, social y de gobernanza.
La iniciativa busca garantizar que cada metal de la transición energética tenga origen certificado y responsable, algo que podría transformarse en una nueva exigencia de los mercados internacionales.
Minería artesanal: inclusión en la economía formal
El informe también aborda la minería artesanal y de pequeña escala (MAPE), que emplea a millones de personas en África, América Latina y Asia. Propone formalizar el trabajo mediante licencias adaptadas, capacitación, incentivos fiscales y acceso a datos geológicos, además de asegurar transparencia y participación comunitaria.
En este punto, la ONU advierte que la exclusión histórica de la MAPE del sistema financiero impide que miles de trabajadores accedan a créditos, tecnología y mercados formales, perpetuando la informalidad y la degradación ambiental.
Claves
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La extracción de minerales se quintuplicó desde 1970.
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La demanda de litio será 9 veces mayor en 2050.
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Se necesitan US$800.000 millones en inversiones sostenibles hacia 2040.
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La ONU propone un Fondo Global de Desarrollo Minero Sostenible.
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El IRP impulsa un pasaporte digital mineral y nuevas normas ESG.
Una nueva geopolítica de los minerales
El informe del PNUMA confirma lo que muchos anticipaban: la transición energética será también una transición minera. Y quien controle los flujos financieros, controlará los recursos.
El desafío para América Latina —y especialmente para países como Argentina, Chile y Perú— será atraer inversión sostenible sin perder soberanía ni valor agregado. La minería del futuro no se medirá solo en toneladas, sino en transparencia, impacto ambiental y beneficios sociales.
En ese tablero global, las finanzas responsables ya no son una opción: son el nuevo pasaporte para competir en la economía verde.






